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Un maestro oriental que vio cómo
un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del
agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó.
Por la reacción al dolor, el
maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo
estaba ahogándose. El maestro intentó sacarlo otra
vez, y otra vez el alacrán lo picó.
Alguien que había observado
todo, se acercó al maestro y le dijo:
Perdone, ¡pero usted es terco!
¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua
lo picará?"
El maestro respondió:
"La naturaleza del alacrán
es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es
ayudar".
Y entonces, ayudándose de una
hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó
la vida.
No cambies tu naturaleza si
alguien te hace daño; sólo toma
precauciones.
Algunos persiguen la felicidad;
otros la crean.
lo
envió Gabriela Chirino
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