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AMBIVALENCIA
El que acepte de manera pasiva la vileza está tan comprometido en la misma, como el que la perpetúa. Martín Luther King, Jr. Recuperar el UNO latente en la sola ambivalencia, significa la Victoria Secreta de encarnar la trascendencia del 11:11 (transformación); salto cuántico que a la vez que muere a la dualidad como período de crecimiento, nace a la unidad como destino de conocimiento y crecimiento traducido en acción. Ambivalencia, estado de conciencia, actitud y comportamiento que sobrevive de espalda al Linaje Sagrado de los hijos e hijas del UNO omniuniversal; estilo de vida expresado en aceptar como real, la ficción de lo no divino; fractura destinada a sincronizarce con el UNO de uno mismo y sus semejantes, cuando progresivamente trascendemos del uso de la conjunción copulativa "o", dicotómica paralizada en la esterilidad del esto o aquello, la mitad, la no totalidad, la carencia, lo aparente, lo corpóreo de lo forjado por la creología material humana sin saber espiritual divino; mentiras teorizadas como estatua y estatuto del status, que al suplir la conjunción "o" por "y", recupera, transforma, mueve e integra el enlace que conecta, aprehende y emprende el sendero original del UNO que nos reúne y asciende, sin distingo. Ambivalencia, argumentación fiel a edictos que niegan lo que no ven ni conocen -aún-, reafirmación de que "cualquier HECHO percibido es un resultado de conciencia del congnosciente ante lo cognoscible..."; dualidad vigente al no reencontrar el divino diamante de lo INTERNO que -por simplemente SER- honra la diferencia de plenitud en el "otro"; chispa que erradica la categorización de épico o vandálico a un mismo hecho, actitud o pensamiento reflejo del enfoque ambivalente, sujeto al color de cristal del funcionalismo político, económico, social y espiritual dispuesto a todo, menos a la propia e inédita transformación. Ambivalencia durmiente ante la realidad de que en nada se oponen las estaciones, si todas nos sirven para despertar al UNO latente en la estirpe del TAO que nos mece, guía y acompaña hacia el brote de unidad en el todo; grandiosidad de nuestra esencia, verdad de amor que nos afirma, génesis influyente y refluyente del océano que fluye en la libertad mayor, la del Uno en la diversidad. Somos encarnación humanada del espíritu divino, somos síntesis de espíritu manifestado. Nuestra fuente primigenia, nos consagra y convierte en verbo encarnado, no en sustantivo vacuo; somos indivisible sustancia divina en una presencia humana. Nuestra original identidad, abstracta al ojo de la conciencia meramente carnal y material, ávida de ambivalencia, incredulidad y crítica, se transparenta ante los ojos del corazón, energía del insustituible despertar. "El que sigue huellas ajenas no deja rastro propio", Manuel Barradas D´Silva. Ambivalencia, forma aletargada de concebir la plenitud de la vida; visión privada de los matices de la unidad del Ser, como génesis del resucitar a la voluntad del espiritu; energía cocreadora de lo superior a la tribal primitivez de conciencia; fragmentación que, ignorante de que todo está para ser evolución y reevolución, declara como válidos o no: análisis, intereses y conveniencias del poder usado como pedestal de privilegios, sin ser altar de principios. Ambivalencia que aplicada a los medios de comunicación, evidencia su habitual adulterio; "...la comunicación reproduce cotidianamente la bíblica relación entre verbo y carne..., toda palabra proviene de un cuerpo y, cuando éste es señalado como ilegítimo, el enunciado pierde condiciones de materialización... Un protagonista ilegítimo siempre será mirado como un subordinado..., que una circunstancia lo haya ubicado en...., no autoriza su discurso como representante del poder... El poder puede absorber al diferente a condición de que éste se mantenga como subordinado..., y la producción del campo periodístico apuntó a preservar ese estatus". (*) Superar el tránsito de haber sido atacados por lo ambivalente del intelecto humano, sin inteligencia divina, nos permite elegir ser coparte activa y militante del UNO de coherencia del espíritu; dimensión inaccesible a la comprensión meramente ambivalente, atascada y atada a manías clasificadoras, por obra y gracia del espíritu divino, destinadas a recuperase en el sendero del UNO transfigurado en el Ser. La ambivalencia se cree libre en la intracendencia alejada de su Ser esencial, entonces, cae en la desazón; desconoce la DIGNIDAD de ser instrumento garante y vital del principio de amor universal en la tierra; auténtico valor del bien, la belleza y la justicia. El UNO no reproduce el separatismo de la ambivalencia y sus categorizaciones duales que dividen, cuando desintegran en base a una cultura asida a lo externo. El UNO integra la cultura universal, fruto de lo asido a lo interno. La ambivalencia concibe la exclusión, marginación y exterminio de uno u otro, como sinónimo de desarrollo, daño colateral, costos de operación. El UNO integra al uno y otro, en un Holísmo de Nueva Era o Nueva Forma de Vida; estado de conciencia y estilo de vida que devela a los boicoteadores de la conciencia divina, forjadores de una paz indolente que descansa en la indiferencia; francotiradores que intentan minar la autonomía universal que nos inmuniza ante el separatismo pretendido de sus gestores. Elegir perseverar en Ser, nos evita traicionar al Ser esencial. En consecuencia, educarnos para integrar, nos mantiene a salvo de tesis separatistas, volviendo un hecho real, el que "solo aquel que more en lo espiritual será capaz de soportar el desorden del mundo sin amarguras, siendo fructífero el sufrimiento que este le cause". La ambivalencia convive en la noche significada en separar lo blanco del negro, lo redondo de lo alargado, lo celestial y terrenal. El UNO, se nutre y acrecienta del día traducido en reunir, amar y ver al hermano/a significado en el prójimo. La quietud del latido interno y eterno, nos anima a vivenciar la ambivalencia material, desde nuestra fuente del UNO espiritual. Extasis cósmico que muta la -hasta entonces- solo filosofía de vida, en la plena encarnación de ella. El UNO nos fusiona con la magia de la Luz que somos; semilla de intuición-compasión gobernada desde lo interno de nosotros; antídoto ante la ambivalencia productora de incoherencia o pobreza, implante distinguido por pensar, sentir o decir una cosa y hacer otra; modo de vida inconsecuente con el SER eterno, por reflejo del estar transitorio. Ambivalencia humana, que para justificar su disgregación, jerarquiza la creación; dicotomía que pretende someter el espíritu a la materia; que intenta subordinar la libertad al dogma; que intenta enfrascar la verdad en la versión, cuando inútilmente los medios de comunicación imponen "...la necesidad de entrenamientos que disciplinen el cuerpo y el espíritu en las exigencias de la dominación", (*). Lo invencible del UNO de amor en acción expresado y expandido por Madre Teresa de Calcuta, irrita a los discípulos de la dominación ambivalente, por segregacionista; quienes, mediante su imagen de prestigio forjado, impugnan desde lo moral, lo que ha de vivir o morir, lo legítimo o ilegítimo, lo profano o no, el prestigio a edificar o aniquilar. Voluntades que hacen del prestigio construido, la herramienta idónea para depredar sin conciencia ni piedad. Enoja a la ambivalencia, como comportamiento actitudinal de vida, verse delatados en su incoherencia, doble moral o doble estándar, base real de lo que titulan como corrupción; entonces, su miedo a recuperar su esencia cambiante, los induce a atacar a quien definen como ilegítimo, desertando con ello, de su facultad de Ser lo que declaman ser tan solo en el discurso. "Lo que eres es tan fuerte que no escucho lo que dices". Ralph Waldo Emerson. La ambivalencia y su péndulo de privilegios y prejuicios que no admiten prueba en contrario, asegura el sustento de un mundo que ostenta el oropel de las apariencias, moral, condecoraciones y buenas costumbres. Exhibicionismo entregado a la vanagloria de su oro, dios, fama, riqueza, buen nombre, estatus, buen nombre. Materialidad humana, ajena al oro espiritual que significa encender el software de talentos, facultades y virtudes divinas de origen; UNO de bondad, amor, caridad, compasión, misericordia, discernimiento. La ambivalencia encubre la ceguera espiritual demandante de cambios en el otro, la otra, el país, el mundo, el gobierno, lo externo, lo de afuera, posponiendo el encarnar ser sujeto primigenio y prioritario de él, causa raíz de su no concreción. Hecho que evade ser el cambio que deseamos para nuestra familia, amigos, país, mundo, planeta; único modo de recuperar una vida que no legitime la ambivalencia entre materia-espíritu; avaricia, divorcio y codicia que medra del UNO de prosperidad universal que somos, cuando acapara lo beneficioso para sí, y deja lo prejuicioso para el otro. Germen detonante de la doble moral vestida de moral que el poder santifica; cuando antes y ahora, constatamos que las "...reminiscencias simbólicas y religiosas despliegan una dicotomía entre el bien y el mal en lucha, escenario para que la maldad de unos realce la bondad de otros", (*), o como lo que Bhagwan Shree Rajneesh Osho señalara: "Durante milenios políticos y religiosos se han dedicado a la caridad de los pobres... y ¡¡ cada vez hay más pobres !!". El apostolado del UNO en acción, discierne la bondad de la ambivalencia, en la magia de sus sombras; bendición que nos conduce hacia la claridad transfigurada, sabiendo que "antes de la resurrección está el encuentro con el infierno y la muerte". Victoria Secreta de estar cara a cara con los tonos del UNO en la sombra individual o ambivalencia que lo de afuera muestra. Victoria Secreta que erradica el infierno, el mal, la muerte, el diábolos -como actitudes-, desde el único lugar en el que habitan: nuestro corazón; "inri" traspuesto al otro, como mecanismo evasor del propio crecimiento. Éste el propósito del UNO: pulir y abrillantar la manifestación de nuestra divinidad en lo humano, milagro y misterio posible gracias al tránsito de la ambivalencia. La ambivalencia, contemplada con los ojos del alma, vive de espalda a la amorosa fuerza del UNO en acción, hecho que potencializa la alquimia que nos libera de ser desvaídos ascetas en la cotidianidad del mundo. Poder unísono, que enmancipado de cualquier circunstancia externa, sin concepción de lo contrario, sí de lo aliado, es síntesis de lo divino humanado en la Tierra. La ambivalencia, por divisionista, se enajena del corazón despierto al espíritu del cielo, tránsito evolutivo hacia la unidad que trasciende el axioma del "yo y sus circunstancias" de Ortega y Gasseth. El UNO de matices y/o ambivalencias integradas, manifiestan un nivel de conciencia y estilo de vida, que coheciona la sacritud del universo divino a la cotidianidad humana, UNO que todo lo abarca, por tanto no sabe de exclusión, categorización, opuestos ni ley de los contrarios. Lo definible de la ambivalencia, no trasciende lo indefinible del UNO espiritual. La ambivalencia humana del no-ser, por misericordia divina y su Ley de la Evolución, está destinado a continuar su avance progresivo hacia el UNO de Ser. La ambivalencia rechaza y se violenta ante lo que aún no comprende su intelecto humano. Desde el miedo en acción, en busca de estabilidad, evade la "amenaza" de cuestionarse y cuestionar la realidad conocida y sostenida; huye de la incertidumbre, cuando legitima y posesiona como verdad: "...lo peligroso es la incertidumbre que nace de lo imprevisto; lo conocido suprime el desasosiego... La lealtad a patrones de interpretación aceptados restablece la tranquilidad...., la prensa reacciona con las estrategias que consolidan el principio de no visibilidad...." Córdoba del Alcázar Gabriela. La ambivalencia usa el consumismo y comodismo "light" de una sociedad inducida y seducida a no pensar; pereza mental que mantiene en sus "ciudadanos", el ahorro de criticidad, responsabilidad divina y humana de elegir asumir y emprender el aprehendizage de sus decisiones; mediocridad sometida por el facilísimo de aceptar o rechazar a alguien o a algo, sin que medie reflexión alguna; entregándose en bandeja a la movilidad o inmovilidad, de no darse ni dar cuenta de sus acciones reactivas; mismas que permiten la etiquetación o estigmatización del otro, como ilegítimo, metodología de la que la ambivalencia sobrevive. El UNO se forja en el ejercicio pleno de nuestro principio universal de Libre Albedrío; modo de reverenciar la creación como un incondicional modo de vivir y pensar. La ambivalencia no reverencia la unidad de la vida, acude a la muletilla del "conflicto de lealtades", para justificar la ambigüedad que proclama lealtad a "bandos", por sobre la lealtad a sí mismo. La ambivalencia premia y legitima la lealtad a sus concepciones, leyes e intereses particulares, por encima de la lealtad a la Ley universal del amor traducido en acción; la ambivalencia sostiene un juego maniqueo, en el que hace aparecer como legitimo, justo y merecido el castigo y deslegitimación de quien declara "malo", "corrupto", "traidor", por no ser leal a los objetivos de su grupo de minoría vestida de mayoría; ejemplos de este comportamiento actitudinal depredador, entre otros, lo encontramos en el trato cultural que se le da a quien se lo determina como "traidor a una causa" ¿merced a que interés y moral?; acoso devastador de sociedades e individuos, con la concurrencia de los hoy medios de comunicación, "...personaje dramático cuyas acciones pueden desencadenar reacciones dinámicas e, incluso violentas, es el traidor. Una traición develada es eje aglutinador de traicionados dispuestos a castigar al culpable. Nada es más movilizador que el deseo de venganza, bajo cuyo manto el castigo adquiere el rostro de la justicia.... exponiéndolo al aislamiento social con que se castiga a quienes disienten de la mayoría". (*) El UNO, sin someter ni defenestrar lo diferente, encuentra en el discenso, lo vital para los procesos de aprehendizage que la evolución contempla. La ambivalencia, ante el discenso, manipula el miedo humano, subordinando la libre autonomía universal, a una sujeción coyuntural. El UNO ilumina el miedo, con la magia del amor que recupera y activa nuestra libertad divina, responsabilidad intergeneracional legada. "La libertad solo surge cuando destruimos nuestros propios miedos, si no lo hacemos los trasmitiremos a nuestros hijos..." Sinhué. Entonces, el ejemplo integral de los padres, es levadura productora del UNO de DIOS como raíz, del UNO de AMOR como libertad; mientras la 1ra. todo lo trasciende enraizada a la LUZ que significa Dios; la 2da. experimenta el vuelo glorioso de elegir ser LEAL a la libertad que el AMOR concede. Un hogar, como ambiente de crecimiento, activa la esencia de nuestro saber milenario, chispa que nos mantiene a salvo de la depredación que representa vivir preso del miedo que el sistema de poder humano fabrica. "El miedo al Otro actuó como gran desmovilizador o movilizador... Los mass-media no crean el miedo social, pero lo estimulan direccionada y selectivamente... Quien se mostrase en desacuerdo, se asumía miembro de la minoría estigmatizada y sería objeto de acusación pública... Es que "la lengua se suelta cuando uno se siente en armonía con el espíritu de la época"....". La ambivalencia y sus miedos -como estado de conciencia-, merced a intereses, para legitimar lo ilegal, oficialmente deslegitima el marco legal, social, político, económico e institucional que antaño creó. El UNO mantiene la coherencia vigente en el aquí y en el ahora diario. Poder de amor unificador que devela la presencia de mensajeros de luz o emisarios del Padre Celestial, vestidos de personas, lecturas, circunstancias, etc.; encargos, misteriosamente envueltos de ambivalencia; encomiendas del UNO velador de nuestro retorno al origen; magia productora de nuevas comprensiones. De la Madre Teresa de Calcuta aprehendí a no dar cabida en el corazón al pensamiento, sentimiento ni actitud de pena o penuria, vibración primitiva de la compasión; puesto que -sin excepción decía- somos herederos del cielo. Aprehendí a encontrar en la equivocación que daña a propósito, o en el error que daña sin esta intención, la "mostaza" que nos da la oportunidad de ejercer la compasión. UNO de responsabilidad divinahumanada, que nos limpia de calamidades interiores, por añadidura las de la Pachamama. El Uno de compasión ante una acción de ambivalencia, cocrea proacción evolutiva; gema, que invierte y convierte a la ambivalencia, en potencial de reunión. La ambivalencia mantiene nichos de enojo, mal humor, violencia, agresión que, acogidos por el UNO de caricias, amor, alegría, estímulo, buena voluntad, cocrea la dimensión superior de una experiencia humana convivida en la LUZ; elixir de actos, escritos, palabras, vivencias, etc., transparentado en los ojos del alma. La ambivalencia adultera el eterno presente de niños/ñas, jóvenes, adultos y ancianos, con frases como: "los niños son el futuro de la patria", "los jóvenes son el mañana del país", "ahorre ahora y disfrute mañana", "tercera edad", en fin. Modelo educativo degenerador y mercantilista, prediseñado para a la vez que fabrica, medrar de la disfuncionalidad significada en bloquear al individuo de su CENTRO, Esencia Real traducida en un aquí y ahora cocreador de prosperidad, "Edad de ORO" simbolizada en encarnar el "YO SOY EL ETERNO PRESENTE". Si no ¿ alguien encuentra ambivalencia futurista o retrógrada en un manzano, al extremo que éste no disfrute de cada estación de la naturaleza, a la espera de un ayer o mañana "mejor"?. El UNO se alimenta de la verdad, la ambivalencia de la adulteración de ella, la que desde su avaricia y mezquindad fabrica caos, carencia. Lo testimonian sus cifras estadísticas. De la población mundial, el 18% concentra la riqueza para sí, el 82% es despojado de todo servicio básico digno a su condición de ser humano. La ambivalencia de los gobiernos locales, nacionales, globales, privilegian su codependencia al fetiche de "pasar a la historia" por la construcción de obras suntuarias para las minorías que, indolentes de su prójimo marginado de lo elemental, aplauden el cumplimiento de sus conveniencias, ruido que distorsiona la realidad, con la ficción que "oculta" la marginación fabricada por la miseria interior de sus administraciones. No ocuparse de dotar de servicios básicos a las mayorías invisibilizadas en las pantallas de la TV global, o tomadas solo para rellenar sus espacios de criminalización de la pobreza material; legitima, como "normales", la existencia de escenario en donde la dotación social de agua, alcantarillado, luz, ha sido sustituida por lo meramente estético y mediático, sin contenido real. Ejemplo: nuestro organismo -muestra de coherencia-, es el UNO de una armoniosa equidad interdependiente entre si; nuestra presencia externa, es reflejo directo de la armonía interna. Sabiduría, en la que cualquier desequilibrio es detectado y mostrado por el organismo para ser corregido, enmendado, no ocultado por la corrupción de la indiferencia, el ego de la indolencia, o la vanidad de gobiernos humanos asidos a la subordinación, dominación, explotación, marginación y exterminio del distinto, el otro, como herramienta omnímoda que multiplica la ambivalencia significada en el miedo que muestra su axioma: "Conmigo o contra mi". El sistema de la ambivalencia, legitima como "normal", que "... funciona muy bien para 1.6 millones de personas. Pero ¿ qué pasa con los 4.5 millones restantes.... El mercado es la más grande de las instituciones sociales de la historia. Pero se ha transformado en una divinidad", Leonardo Boff. ¿ Éxito económico de la ambivalencia, como sistema de vida ? NO, ni por la frialdad de sus porcentajes, ni por la agonía de sus exiliados, marginados o excluidos sociales, políticos, económicos, financieros, migratorios y demás; individuos deslegitimados por la institucionalidad de una concepción humana de paz, amor, igualdad y democracia, "preservada" con guerra, terror, exclusión y sometimiento. El UNO
consagra la formula ganar-ganar, nivel evolutivo de la especie que supera
el primitivismo tribal de bandos distractores de la unidad. Lograr un
MAYOR NIVEL de CONCIENCIA UNIVERSAL, es el proceso de vida en el que
TODOS, sin excepción, invertimos errores y aciertos, para GANAR. Misión
que si bien nos expone a la malicia e incomprensión de un mundo basado en
resultados de la forma y sus ambivalencias, como bastión pilar de los análisis
de sus letrados; nos permite cursar la maestría espiritual del UNO
ratificado en el GRIAL de SER por sobre el saber, decir o hacer. Mientras
la ambivalencia persiste en su mediático y tribal sistema de vencedores y
vencidos, ricos y pobres, etc. El UNO discierne desde la esencia del Ser,
lo que ello proyecta: SER el principio y fin del gobierno en el mundo,
desde el interior soberano de cada individuo; antídoto eficaz ante
una ACTITUD política, civil, militar, religiosa, individual o grupal
ambivalente, por acomodaticia al interés del miedo y sus conveniencia.
Escenario en donde el UNO evolutivo, que contiene lo matizado de
mentira/verdad, inocencia/culpa, es adulterado por el dogma de una
dualidad que separada en vez de reunir, merced a intereses fraguados por
mercaderes de la mercancía en que han convertido la imagen, idolatría de
las sociedades en degradación. Ascender de la ambivalencia al UNO, recupera e incentiva el Bien Común; cuando invierte errores y equivocaciones, convirtiéndolos en enmiendas y fortalezas a ser gobernadas desde la energía que desde el UNO sale, no desde la energía que hacia el UNO llega. En suma, el UNO, ES y se hace responsable espiritual de lo que da, no de lo que le dan. Como cita mi amada Mariela: "Dar con los ojos cerrados. Recibir con los ojos bien abiertos". Verdad bíblicamente dicha en "hacer el bien sin mirar a quien... ni esperar, cual lacayos, propina por servir al Padre de los Cielos". La cohesión del amor expande redes activadoras del Poder omniuniversal; energía que asciende la ambivalencia al UNO omnipresente, omnisiente, omnipotente; diamante divino, gestado en nuestra mente, activado en nuestro corazón, y manifestado en nuestra acción. ¡¡¡ AQUÍ Y AHORA !!!, asumamos el Espíritu activador del UNO expansor de nuestros sentidos divinohumanados; enfoque que diviniza lo terreno, y terrenaliza lo divino; expresión vibratoria MAYOR, latir universal o principio generador que unifica lo femenino y masculino de la creación en el PODER del UNO en acción; traducción de la sabiduría ancestral de nuestras abuelas, cuando decían "...con ambas manos se lava la cara". El amor, sin dejarse seducir por laberintos distractores de su esencia...., amén del terreno que transite, contempla y recibe la ambivalencia -actitud y comportamiento humano perfectible-, como el tránsito evolutivo y necesario para retornar al UNO que SOMOS . Namasté ...Namascar... Somos la/el UNO TOTAL, entretegido de matices mágicos de evolución invertida y convertida en reevolución. Gracias por elegir dejarnos tu huella de unidad, renacer de la ambivalencia Los amo....Génesis victoriassecretas2002@yahoo.com.ar http://www.actosdeamor.com/victoriassecretas.htm (*) Córdova del Alcázar Gabriela, investigadora ecuatoriana
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