Dios he aprendido a orar por mis semejantes, por mi familia, por mis amigos. No permitas nunca, que deje de rezar todos los días. Al levantarme y girar mi mirada hacia el cielo, siento tu presencia, cosas que antes no sentía Gracias Dios he aprendido a vivir de nuevo, no he perdido los temores, pero se que con tu energía y luz divina aprenderé a vivir sin temor Dios que grande es sentir tu llamado, nunca pensé la riqueza que era saber orar y pedir bendiciones todos los días Siento mi hogar, mi oficina llena de virtudes que antes no tenía Pero lo más importante Dios, es que he logrado llevar esta paz a mi familia, a mis hermanos, e iré por todo el mundo, pregonando tu palabra, solicitando tu bendición Gracias es lo que puedo decir Dios, me has dado brillantes momentos de comunicación contigo. Y he logrado poco a poco poder levantar mi mejilla, sentir rodar mis lagrimas al hablar contigo, es una gloria, cada lagrima que puedo derramar significa que me estas oyendo, que me escucha y tratare de no defraudarte Dios. Dios eres lo máximo, que grandeza tienes por tus hijos y a veces no sabemos aprovechar tu sabiduría, Dios hazme todos los días digna de mi persona, que podamos corregir nuestros errores, que quitemos el odio de nuestros corazones, y que podamos brindar amor a quienes lo necesite, que cuando oremos nos lleguen la paz y que todos podamos transmitir tu palabra. Tu presencia nos dignifican y nos hace grande merecedores de tu bendición. Gracias Dios. CARMEN RODRIGUEZ 28-10-00 1:20 p.m.
|