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Desde que el año 1947 se implantó el
concepto de ufología moderna, los
investigadores hemos estado preocupados y obcecados con recabar
testimonios
y pruebas que estuvieran relacionadas con los ovnis.
Todo ha sido poco para una búsqueda, que hoy por hoy, sigue
siendo estéril.
No por falta de signos que avalan su existencia (otra cosa es su
origen y
procedencia), sino porque ninguno es lo suficientemente
contundente para
mostrarlo al mundo como una realidad solucionada. Los ovnis siguen
si
explicación. El que piense lo contrario ha incurrido en uno de
los "pecados"
prohibidos al investigador, es decir, se ha dejado llevar por lo
que él
cree, otros creen y todos deseamos. Pero en el fondo, continúan
sin dar
claridad al oscurantismo del fenómeno de los No Identificados.
Hemos tenido medio siglo para engrosar las listas de avistamientos.
Los
archivos con casos sin resolver están a punto de caer por su
propio peso. Y
ni uno, ni uno sólo de ellos, por mucha publicidad que se le haya
dado o por
muchos beneficios que haya dado han sido verificado como auténtico.
No por más famoso que se haya hecho un caso en concreto se ha
transformado
en una realidad. Que a unos nos gustaría y que otros negarán
hasta la
saciedad. Seguimos en el punto cero. Los más atrevidos intentan
buscar
explicación. Se atreven a formular hipótesis. Los ovnis pueden
ser
terrestres, extraterrestres o intraterrestres. Estos son los tres
vientres
preñados de la madre Ufología. Uno de ellos, gesta la verdad.
Los otros tal
vez también. Y en ese ambiguo camino nos debemos de mover los
estudiosos y
los aficionados a este tema. Aunque los más afectados suelen ser
los propios
protagonistas de las luces y de los seres que parecen
manipularlas.
Si son terrestres, alguien nos está engañando. ¿Debemos suponer
de que
paralela a nuestra sociedad han coexistido seres de elevada
tecnología que
siempre nos han mantenido oculto su poder e intenciones?. ¿Existían
militares, proyectos secretos, prototipos...en la prehistoria? o
debemos
pensar algo más...
Si son intraterrestres, alguien está viviendo absurdamente. Es
magnífico
pensar que grandes filosofías y culturas viven gracias a un sol
interno, en
nuestro planeta. Sea cual sea la leyenda apocalíptica que les
llevó hasta
allí. Pero a estas alturas, con el maravilloso universo que nos
rodea y la
aparente tecnología que representan estos ovnis si fueran suyos,
¿por qué
iban a seguir viviendo como prisioneros en su propio reino?. En el
caso de
no querer mezclarse con nosotros, ¿por qué no buscarse otro
planeta
habitable?. O acaso, ¿tanto tiempo bajo tierra les ha hecho ser
biológicamente adaptados a la vida interior, es decir, ya no son
humanos -tal y como nosotros entendemos-?. Otra vía-teoría
inexpugnable.
Si la respuesta está más allá de nuestro sistema solar, los
ovnis, por qué a
veces se dejan ver como objetos sólidos y materiales. ¿Tal vez
porque
nuestras mentes aún no han entendido que viajar en vehículos por
el espacio
es inviable a largas distancias, en la actualidad?. Alguien podría
rebatir
esta interrogante, mencionando la palabra mágica...agujero de
gusano, pero
es eso...simplemente magia y magia es igual a deseo, por ahora.
Además no es
tan sencillo. Existiendo estos portales cósmicos no sabemos cómo
afectarían
a la materia. Grandes aspiradoras estelares, succionantes de la
materia y de
los campos gravitacionales, de la energía, en cuyo interior se
desintegraría
todo átomo y de haber salida, posiblemente el elemento engullido
no tendría
que ver nada con el resultante. Es curioso escuchar en distintos
medios, a
presuntos expertos que apenas saben de física más allá de lo leído
en un
artículo, hablar de lo viajes interestelares con tanta facilidad,
atreviéndose incluso a dar como veraces teorías de posibilidad
matemática
dadas a conocer por sondas espaciales y radiotelescopios de
observación
espacial. Que hablan de la posible existencia de agujeros negros más
allá de
nuestra galaxia. Pero lo que nos están diciendo realmente, a
nivel teórico,
es que hay con cada uno la posibilidad que el cosmos esté
transmutando en
ese punto en concreto (es decir, que cada agujero de gusano sería
una puerta
a la nada, roturas de nuestro universo y lo que entre por él
desaparece,
transformándose en pura energía que está preparada para un
nuevo proceso big
bang a pequeñas escalas). De todas formas, la astronomía y la
astrofísica
humana, como todo, está dando sus primeros pasos y parte de pura
teoría.
¿Quién sabe si ciertamente los ovnis, y los que supuestamente
los tripulan,
no han logrado controlar esas aspiradoras cósmicas, de espacio y
tiempo?. Y
afinando más,
¿quién nos dice que no vienen del otro lado?.
Pero si intrincado es inclinarse en la triple elección principal
de su
procedencia, más complicado se hace entre otras clasificaciones
que hacen
referencia a las formas de los objetos, de las
luces...Triangulares,
circulares, ovalados, esféricos, romboidales, etc, es decir, lo
que nuestra
geometría les permite variar. Y metamórficos, metafísicos, etc,
lo que
nuestra imaginación les puede permitir.
Entre las miles de descripciones, en pocas ocasiones existen
coincidencias
totales, lo que nos puede llevar a pensar que, o bien, sus autores
nunca los
hacen iguales o que no son iguales todos sus autores. Implicando
distintas
procedencias y posibilidades para el mismo fenómeno o para lo que
a los
hombres nos ha parecido que es un mismo fenómeno, que podría no
serlo.
Debemos de ser conscientes que la raza humana no tiene asumido que
su lógica
puede no ser la lógica que reine en el universo. Y que no sería
la primera
vez, que hemos estado conviviendo con un misterio al que le hemos
creado una
leyenda, mientras llegaba el científico de turno que lo
transformaba en ley.
El físico, astrónomo, matemático y filósofo inglés Isaac
Newton bautizó la
gravedad, el astrónomo polaco Nicolás Copérnico hizo girar la
Tierra
alrededor del Sol, el biólogo y religioso agustino austriaco
Gregor Mendel
apadrinó la actual genética, etc...quién será el que encuentre
o se tope con
la ley de los ovnis.
Más allá de las propias creencias, de las investigaciones periodísticas,
han
existido personas que han intentado encontrar sentido científico
a la
actuación de estas luces. Jacques Valleé quiso verle explicación
a las
oleadas, Antonio Ribera nos mostró que cada cual asimila el fenómeno
según
el prisma de la ciencia que domina y de la creencia que posee,
Juan José
Benítez nos enseñó que la temática ovni nos interesaba a todos
y desde todos
los tiempos, pensamiento que defiende el suizo Erik von Däniken.
Pero,
¿ciertamente estamos dispuestos a buscar la verdad...aunque nos
defraude? o
¿preferimos responder al interrogante ovni con una verdad que nos
guste y
complazca a la mayoría?. Al fin de cuentas, ¿quién no ha dicho
eso de "esto
es así...porque algo dentro de mí me lo indica"?.
No somos dioses. De nuestra naturaleza humana y de la que nos
envuelve no lo
conocemos todo. En realidad, ahora estamos atisbando algunas
posibles
respuestas de cosas que nos han preocupado desde la antigüedad:
la
inmortalidad, la genética, criptozoología, etc...ya no suenan a
misterio,
sino a ciencia. Y eso nos hace pensar que posiblemente aún
estamos unos
lustros llevándonos sorpresas. Los pequeños descubrimientos que
acontecen
día tras día y que los medios de comunicación se encargan de
difundir van
atando cabos a los enigmas pendientes y los ovnis no se escapan.
Cuando por
fin llegamos a asimilar el concepto de relatividad enunciado por
Albert
Einstein, vimos la posibilidad de mundos paralelos, entrelazados
en
dimensiones, teníamos casi explicada la premisa del fenómeno...alguien
nos
dice que el universo es plano, que la Tierra posee más masa, que
nuestro
planeta engorda diariamente varias toneladas gracias al material
espacial
que le cae, o que en el planeta de la esquina existen vestigios de
que su
geología fue habitable. Es el momento de plantearse nuevas hipótesis
o tal
vez de rescatar y revisar algunas de las antiguas que se guardaron
en los
cajones del olvido por parecernos absurdas, poco cientifistas.
Cuando tras el big-ban inicial se formaron los planetas al nuestro
comenzaron a llegar un bombardeo de asteroides portadores de
elementos
químicos que cambiaron nuestra atmósfera y rebajaron el calor
del planeta.
Entonces, al parecer se produjeron los océanos y se inicio la
vida.
¿Pudieron llegar en esos asteroides...seres semicreadores?, que
no han
perdido su adecuación genética a los lugares de origen. Lo que
les podría
hacer adaptables a los medios hostiles que a otros seres vivos se
les niega
por constitución física.
BIO-OVNIS, ¿PODRÍAN EXISTIR?.
Es lógico que antes de empezar a plantearnos la posibilidad de
que cierto
número de objetos no identificados pudieran ser definidos cómo
supuestos
bio-ovnis, tengamos claro que queremos decir bajo las siglas de
este término
ufológico.
Biovnis serían organismo vivos no identificados que podría
llevar a
confundir lo visionado con algo inanimado o no. En realidad los
ovnis, en el
caso de estar tripulados no dejarían de ser una suerte de bio-ovnis,
una
conjunción de máquinas y organismos vivos. No sólo porque los
tripulantes
pudieran ser entes vivas, sino porque la misma aparente máquina o
luz que
los transporta pudiera estarlo en parte. Nada descabellado para
los que se
atreven abrir su mente a las posibilidades. A fin de cuentas ya
tenemos,
aquí en la Tierra, un recien "parido" ordenador capaz
de reproducir parte de
sus componentes. O chips de desarrollo biológico.
Cuando el matrimonio de biólogos británico Ekdman sostuvo entre
sus manos un
celacanto recién pescado, una pieza del puzzle de nuestros
enigmas volvió a
desencajarse. Un fósil extinto...en un mercado asiático. Cuando
un grupo de
científicos se sorprendió ante la existencia de bacterias que
metabolizaban
azufre se habían dado cuenta de que la vida se había
desarrollado al margen
de nuestra ciencia, pero no por ello se podía negar la evidencia.
Pero
claro, era muy sencillo hacerlo cuando ya estaba en el objetivo
del
microscopio. Y ¿si parte del fenómeno ovni tuviera un origen
biológico y
terrestre desconocido hasta ahora por nosotros?.
¿Podrían existir seres conviviendo con nosotros, seres
invisibles, salvo
contadas excepciones en las que son vistos y tal vez confundidos
por objetos
no identificados?. Nos referimos a tipo de vida cuya vibración
energética no
es igual que la nuestra y de la que desconocemos cualquier
característica
vital.
Los oceanógrafos Baisfield y Lebland son dos de los científicos
que más
aportaciones han dado sobre especies desconocidas en las aguas
marinas.
Escribieron en su libro Cadborosaurus: supervivientes de las
profundidades,
acerca de saurios y reptiles que se creían no extintos sino
imposible,
debido a que no son más que saurios "ya evolucionados"
en el medio marino,
su hábitat.
Olvidémonos de la biología física y abramos nuestras mentes en
un intento de
escrutar esta antigua hipótesis ufológica, a una auténtica fórmula
vital. En
la que se entienden los seres vivos, no sólo como cuerpo, sino
como un campo
energético, en un aparato inmunológico, etc...Y por otra parte,
atrevámonos
a pensar a que los lugares que se creen no habitados de nuestro
planeta
pudieran estarlo. Los fondos de los océanos, las grandes fosas
marinas, son
una buena muestra de enclaves que pensábamos imposibles de morar
y han
resultado estar totalmente poblados, eso si, por formas
desconocidas de
vida, desconcertantes aptitudes y actitudes, producto de la
necesaria
adaptación al medio. Desde el génesis de nuestro planeta, los
propios
hombres hemos variado, nos hemos adaptado, sobrevivido y
reproducido...¿no
pudieron otras especies haber hecho lo propio en lugares como la
estratosfera, hidrosfera, etc...?. Metabolismos sutiles y
cambiantes según
la necesidad del medio.
Ivan T. Sanderson en su polémico libro Residentes invisibles
hablaba de
razas anteriores a los hombres, descendientes directos de las
primeras
formas de vida marina, que podrían haber logrado una evolución
intelectual
igual o superior a la humana. Que saldrían de cuando en cuando a
la
superficie, topándose con testigos anecdóticos.
Si tomáramos un vaso vacío y lo pusiéramos boca abajo en una
mesa, en
condiciones normales, nosotros no veríamos nada...excepto aire.
Desde
pequeños nos han enseñado que el aire eran elementos de hidrógeno,
de
oxígeno y otros gases. Pero, cohabitando invisibles entre ellos
minúsculas
formas de vida evolucionan y se reproducen igual que hacemos los
hombres. Y
aunque no les echemos cuenta, están ahí y forman parte de
nuestra vida. Eso
sí, para verlos necesitamos cambiar o modificar el medio, es
decir, aprender
a verlos. Hoy en día, el mundo microscópico se nos hace más
real. Muchas
enfermedades transmitidas por estos habitantes del micromundo
fueron tomadas
ayer, entre los creyentes de la raza humana, como castigos de
entidades
superiores.
Leviatán, el señor de los mares, conocedor de todas las lenguas
del planeta,
con un aspecto monstruoso y gigantesco. Las leyendas hebreas lo
describen
capaz de vomitar fuego, producir humo en sus fosas nasales.
Dejando en su
vagar marino una estela plateada detrás de si.
El Talmud cuenta que dos sabios rabinos hacían una travesía
marina cuando
vieron brillar una luz sobre las aguas. Creyeron ver los ojos de
Leviatán.
Leviatán era una creación divina, un ser deforme, pero sabio.
Impuesto para
cuidar a los hombres o castigarles. Capaz de volar hacia su
creador.
Guardian de tesoros y lugares mágicos. Al que además la leyenda
atribuye
muchos casos de secuestros de hombres sabios o de buscadores de
sus "enigma"
a las que "engullía en su luz o fuego".
Entre las décadas de los 70 y 80 muchos estudiosos de lo
inexplicable
examinaron concienzudamente el fenómeno ovni desde todos los
campos del
saber posibles. Apoyados por estudios tecnológicos novedosos como
el láser
empezaron a postular sobre la existencia de la mismísima
antimateria como
algo real en el universo. Las mentes instruidas empezaron a ver
enlaces
increíbles entre el campo de las energías y los fenómenos ufológicos.
La tensión tectónica o teoría de la TTT se formuló hace 20 años
por Derry
Persinger y pretendían encontrar explicación a los ovnis con fenómenos
naturales. Según esta teoría la tensión tectónica de los
volcanes podría
producir liberación de bolsas energéticas o gases, a veces,
luminiscentes
que podrían resultar la explicación de muchos casos ovnis,
sobretodo en
zonas marinas como Canarias.
De todas formas las Canarias es un ejemplo peculiar digno de
observación,
pues al parecer estas islas no se cortan donde el mar parece
delimitarlas,
sino que se extienden miles de kilómetros por debajo del mar, lo
que podría
propiciar la existencia de una forma desconocida de vida y por qué
no...anfibia.
Lo que llamaba más la atención de estos objetos desconocidos era
esa
"extraña luz" que describen los testigos y que suelen
envolver al objeto o
salir del mismo. Las declaraciones de los observadores repiten
insistentemente esta constante lumínica, incluso en los casos en
los que no
aseguraban que hubieran visto un objeto sólido.
Las extrañas luces con o sin relleno tangible y sólido variaban
en su
intensidad y color, pero guardaban en común el hecho de no ser
molestas al
ojo humano, pese a que por las dimensiones de sus focos en muchas
ocasiones
debieron haber provocado deslumbramiento o ceguera momentánea
entre los
observadores. Hecho que indica que se trata de un tipo de luz
especial, de
un espectro o gama desconocida...Lo que podríamos llamar energía
fría...pero, ¿qué tipo de energía produce frío?. Desde luego
no hablamos de
energía eléctrica ni de combustión de ningún tipo, en ambos
casos hay una
pérdida calorífica. Y por el contrario pruebas realizadas por
investigadores
ufológicos demostraron que tras la presencia de un ovni, los termómetros
instrumentales más sutiles no mostraban incremento en sus índices,
más bien
sucedía lo contrario. Algo similar a lo que sucede en la
paraciencia cuando
se registran presencias "extrañas". ¿Hablamos pues de
energías que absorven
calor?, es posible. Tal vez sea una explicación lógica y
prudente pare
entender el porqué los casos de ovnis lumínicos más
espectaculares han sido
registrados en zonas de clima tropical o templado, pero también
se han dado
casos en lugares de frío externo como en la estepa rusa o en
Noruega, a este
respecto podríamos buscar la explicación en la nieve. Una
especie de
acumulador natural del calor solar (algo parecido a placas solares
o
espejos). Claro que todo puede ser coincidencias.
Otra curiosidad que ofrecen las lueces es su frecuente parpadeo o
destello.
Algunos como el contactado italiano Siragusa, lo describían como
latidos,
porque dan la sensación de seguir una constante. Los latidos del
corazón de
los seres vivos producen un ritmo similar (sístole y diástole),
pero eso no
sería un detalle suficiente para probar que los ovnis -alguna
parte de
ellos- son seres biológicos, pues las máquinas creadas por los
hombres (el
motor) reproducen estos movimientos.
Y ¿si lo que se llega a deducir es que se trata de un lenguaje
similar al de
animales eléctrico como la ánguila?, debemos de pensar que el
parpadeo no es
constante, sino con variantes perceptibles lo suficiente para la
construcción de un idioma. Pero, ¿cuál?. ¿Se tratará de un
sistema básico
como el binario empleado en nuestro planeta o cómo el empleado en
telegrafía?. Tal vez.
Quizás la misma función tenga ese sonido sútil que presentan
casi todos los
ovnis observados por los testigos a poca distancia. Muchos afirman
haber
percibido un débil zumbido más similar al provocado por el vuelo
de una
abeja que al de una máquina con motor. Un zumbido cuya intensidad
variaba
según la propia luz expelida por el No Identificado.
La tercera peculiaridad que a estas alturas del fenómeno ovni no
pasa
desapercibida nos viene señalada por su movimiento. Casi siempre
zig-zag,
pero también por su extraña capacidad de pasar de estar inerte a
adquirir
grandes velocidades. No importándoles lo sentidos arriba y abajo,
derecha o
izquierda y su capacidad para realizar maniobras increibles. Solo
aptas para
seres invertebrados o exentos de engranajes. Y cambios de sentido
imposibles, al menos para máquinas humanas.
Los calamares gigantes como los "pescados" en las últimas
fechas (Canarias y
la Antártida, por ejemplo) y que forman parte de la leyenda de
dichas zonas
son enormes ( y no tanto) seres tentaculares, cuyo nado vertical o
rectilíneo nada tiene que ver con un pez. Visto desde la
superficie podría
dar la impresión de una bola submarina de enormes dimensiones
pues pueden
llegar a medir 20 metros (Architenthis Dux) que además pueden
provacar el
efecto óptico de luminosidad y que suele crear una estelas con su
defensiva
expulsión de tinta. En el museo de Naturales de Tenerife se puede
observar
un calamar de 10 metros. Igualmente resulta curioso que
precisamente en esta
zona de la península se den constantes avistamientos osnis.
Sin embargo, los seres vivos más ágiles que las máquinas podrían
lograr ese
efectos, suponiendo claro que pudieran las especies nadar, volar,
bucear y
dominar los espacios conocidos, todo a un mismo tiempo, como
parecen hacerlo
estas luminiscencias desconocidas o tal vez, ¿nos confundimos?.
En Canadá, donde frecuentemente se producen avistamientos y
denuncias ovni,
existe un elevado porcentaje de los que se mueven exactamente bajo
el mar
costero (OSNIS). Curiosamente es allí también (bahías como la
de Cadboro)
donde se cuentan leyendas de serpientes marinas luminosas.
Este punto nos tiene muy divididos a los que buscamos una
explicación a los
ovnis. La gran mayoría tras revisar la causística mundial (cada
día se
reportan más de 300 ovnis a nivel mundial como media) creen que
si, es
decir, un ovni tiene la extraña capacidad de dominar los medios y
los
elementos que conocemos: el aire, el fuego, el agua, la tierra...más
que
dominar tienen la aparente facultad de desenvolverse y desplazarse
en todos.
Para un reducido grupo de investigación empiezan a abrirse nuevas
posibilidades con el estudio de los diferentes medios y los ovnis
característicos que se muestran en cada uno en concreto.
- O.V.N.I: serían los conocidos objetos voladores no
identificados (medio
aire).
- O.S.N.I: objetos submarinos no identificados (medio interior
marino).
- O.F.N.I: objetos flotantes no identificados (medio superficie
marinas o
cúmulos de agua).
- O.E.N.I: objetos extraplanetarios no identificados (observados
fuera de
nuestro planeta).
- O.S.B.N.I: objetos subterráneos no identificados (medio
tierra).
- Foo-fighter: bolas de fuego no identificas (medio aire).
Durante la I Guerra Mundial los foo-fighters fueron observados por
pilotos
de la contienda de ambos bandos implicados. Años después lo
afirmarían, así
como el que no habían hablado pues creían que eran armas
secretas del
enemigo.
Pero la historia, ya nos habló de carros de fuego, de dragones
escupidores
de bolas de fuego o de dioses lanzadores de las mismas.
Por supuesto que nuestros antiguos tenían más facilidad en
relacionar este
tipo de fenómenos con animales y dioses, su mente mítica no es
nuestra
actual inteligencia tecnológica. Nosotros buscamos explicaciones
más
complicadas a los fenómenos ufológicos, como el caso de los foo-fighters,
la
definición de máquina voladora no es más tentadora que la del
dragón...Pero
no olvidemos que también somos más imaginativos y que nuestros
ancestros
explicaban las cosas que veían, a su manera, pero viéndolas.
Porque no
hablaron de "artefactos o aparatos", sino de
descripciones biológicas como
animales...¿tal vez porque eran más parecidos a algo vivo que no
a un objeto
tecnológico? (ejem: Leviatán).
En este punto tendrían sentido seres mitológicos como los
propios ángeles
"alados" o las sirenas, por citar ejemplos. Y sin duda,
más cercano nos
queda el mundo de los dragones...de gran parecido con los saurios,
que en su
forma alada o en su versión acuática (plesiosaurios), pudieron
en pequeñas
cantidades haber sobrevivido a la extinción de los grandes
saurios. Eso
enlazaría el misterio de los ovnis con otros, como el de los
animales
lacustres, que pudieran ser no ya fósiles de los saurios vivos,
sino
evoluciones adaptadas al medio. Algún día, quizás, nosotros
también nos
convirtamos en bio-ovnis.
La medicina afirma que el hombre podría adaptarse, en mente y
cuerpo, a un
hábitat marino. En la investigación actual, ya se experimenta
con la
posibilidad de que el hombre pueda adaptarse a los medios marinos
y
espaciales. Donde los problemas más graves a reducir serían la
oxigenación
sanguínea y la presión atmosférica, que influye sobre la misma
y el riego
cerebral. Jean Costeau, ya soñaba con esos adelantos. Y, ¿si los
anteriores
moradores del planeta se hubieran adelantado, bien por vía
natural de
selección o genética?.
Si vivieron y sobrevivieron en las profundidades ocultos,
necesariamente
hubieran desarrollado, por las leyes de adaptación biológica
evolutiva de
las especies, particularidades como la de la luz (caso como los
peces de las
grandes fosas abismales ya las presentan) e igual ocurriría si la
adaptación
vital se hubiera dado por encima de la estratosfera, donde la
presión
atmosférica y la luz escasean...y la misma opción habrían
sufrido los que
hubieran terminado morando en las grutas internas del planeta.
En el caso de ser posible la existencia de formas de vida
desconocida en
nuestros cielos o mares, y suponiendo que tengan relación con la
actual
ufología casuística. Debe subrayarse que deberían por su
comportamiento de
ser seres individualistas, pues se muestran en poco número como
norma
general. Aunque podrían vivir en manadas de 7 a 9 miembros, número
máximo de
ovnis avistados...y que podrían tener enclaves preferidos para su
reproducción. Lo que explicaría su presencia máxima en lugares
como las
Bermudas, donde generalmente barcos y aviones han desaparecido
hallándose
décadas después parte de sus despojos. Justamente los bio-ovnis
se
comportarían como cualquier otra especie ante un ser desconocido
como el
hombre nos observarían, pero sólo nos atacarían cuando
directamente lo
hiciéramos nosotros o cuando se sintieran amenazados ellos o sus
familiares.
Hoy por hoy, la ciencia se ve a diario sorprendida por las
posibilidades de
vida que aparecen en los lugares más insospechados. Algunos
destinados para
el desarrollo biológico como eran los interiores de volcanes o
los planetas
de alta radioactividad como Marte o Júpiter.
Dentro de un cráter en 1998 se hallaron unas esporas de bacteria
que
utilizaban para vivir bases de azufre y no de carbono como era
habitual en
los seres desconocidos. Marte nos trajo hace milenios unos
meteoritos en
cuyo interior se encontraron bases para vida microbiana. Júpiter
(y algunos
de sus satélites naturales)ha mostrado a los radiotelescopios de
nuestra
ciencia grandes cantidades de agua helada que posibilitan la
existencia, al
menos de los elementos necesarios para la vida.
Y la sorpresa llegó al mundo de los biólogos precisamente de la
mano de un
saurio encontrado en Dakota del Sur (USA). Exactamente de su corazón
fosilizado que demostró al mundo que tenía cuatro cavidades y
que había
producido sangre caliente para el gran Thescelosaurus "Willo".
Cualquier de estas ideas hubiera resultado absurda hace unos años,
pero no
lo han sido tal vez por la misma ecuación de posibilidades. Las
teorías de
que, sino los ovnis, si cierta partes de los que se dejan ver ante
los
asombrados testigos pudieran tener su origen en una forma biológica
desconocida.
Al igual que los delfines sienten afinidad y curiosidad por el
hombre, estos
bio-ovnis podrían ser tentados con los objetos voladores como
aviones que
entran en sus territorios, desde hace apenas un siglo, que bajan a
sus aguas
desde hace también poco más de una centuria y que en cuyo caso
la novedad no
serían ellos, sino nosotros que nos atrevemos a introducirnos en
su
dominios.
Quizás todo lo que apunta a la existencia de bio-ovnis definiéndolos
no como
artefactos, sino como "seres vivos", parezca ante los
ojos de los
aficionados a la ufología restar importancia al fenómeno ovni.
Sin embargo,
no es así. Ya que se enriquece las posibilidades y daría la
explicación a
parte del Misterio.
 
© 2001 http://aluzinformacion.com
Este artículo lo podéis encontrar en Años Luz en:
http://aluzinformacion.com/articulos/biovnis/index.htm
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