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CARASUCIAS
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La fundación Los Carasucias inauguró un hogar pero no funciona por
falta de gas --
(AUNO-Tercer
Sector*) Todo está listo. La cama de los chicos con olor a sábanas
nuevas, las ollas de cincuenta litros esperando ser usadas, los juegos
en el patio deseosos de escuchar la risa de los niños, las cuidadoras y
mamás dispuestas para empezar a trabajar. Sin embargo, y a pesar de que
el nuevo hogar de Mataderos que la fundación Carasucias inauguró
oficialmente en abril, una casa de tres pisos con capacidad para 150
chicos, aún no funciona por falta de gas. "Yo soy una persona que
no tengo medios, no tengo posibilidades monetarias", confiesa Mónica
Carranza, que desde hace diez años ofrece techo y comida a miles de
familias que, como alguna vez ella, sufren la pobreza y el abandono.
Los trámites en Metrogas, empresa suministradora de gas natural,
comenzaron hace cinco meses. En abril, los inspectores de la empresa
fueron al nuevo hogar para verificar las conexiones internas pero no
aprobaron la habilitación de gas por fallas técnicas. Fue necesario
reformar todos los planos y pedir otra audiencia. Tres meses después,
la nueva inspección resultó positiva. Sin embargo, la casa sigue sin
funcionar porque ahora falta que la empresa conecte el medidor. "Ya
hace siete meses que empezamos con los trámites para que coloquen el
gas pero todavía no tuvimos ninguna respuesta concreta de la
empresa", afirmó Sebastián Indoian, colaborador de la fundación
y encargado de los trámites en Metrogas.
Hasta ahora, los chicos vivían con sus mamás en el hogar para madres
solteras de la fundación pero la idea es que la nueva casa ubicada a
metros del hogar funcione como guardería para que las mamás dejen a
sus hijos al cuidado de las voluntarias de la institución y puedan
salir a trabajar. La soledad de estas chicas es muy grande pero el
esfuerzo para modificar esta situación, también: Las "pibas mamás"
van al gimnasio, salen de paseo con sus hijos, manejan una lavandería y
estudian peluquería o corte y confección. "Quiero que se sientan
lindas, que tengan posibilidades de tener novios y que puedan
encontrarse con ellas mismas", explica Mónica.
La fundación cuenta con otros dos hogares, aparte del de madres
solteras y del que, según promesas de Metrogas, podrá inaugurarse
finalmente este mes, que brindan diariamente casa, comida, atención médica
y lo indispensable para la educación de más de 150 chicos menores de
doce años. Además, 2500 familias reciben en los comedores de la
fundación lo que para ellas constituye la única comida del día.
Nada es suficiente cuando se trata de los pibes, cuando se trata de
arrancarles una sonrisa a esos carasucias. Por eso, Mónica se propuso
un desafío más para este nuevo emprendimiento: "Tengo muchos niños
desnutridos, con piojos, enfermos de SIDA, con las defensas bajas",
afirma. Para ellos, la fundación ideó "Sueños por
cumplirse", un proyecto a través del cual se intenta encontrarles
un padrino. "Necesito que me ayuden a cuidarlos. Mi idea es darle a
cada persona la historia clínica del carasucia que apadrina para que
pueda ver cómo, con su ayuda, ese niño sube de peso o pasa de
grado", sueña en voz alta Mónica Carranza.
La fundación no puede sostenerse sólo con los 12000 pesos anuales que
le otorga el gobierno. Actualmente, como tantas ONG's del país,
enfrenta graves problemas de dinero, necesarios tanto para los alimentos
del comedor y funcionamiento de los hogares como para pagar el alquiler
y los impuestos. "No hay ninguna posibilidad de conseguir
exenciones en el pago de impuestos y servicios por ser una fundación.
Ya hicimos todos los trámites y lo único que conseguimos es que en las
facturas no cobren el IVA", afirma Sebastián Castro, colaborador
de los Carasucias.
A pesar de todos los problemas, los voluntarios se esfuerzan para que a
fundación siga abierta. La burocracia, los impuestos, el alquiler, la
falta de alimentos, todo se olvida cuando se ríe un carasucia, cuando
las "pibas mamás" se reciben de peluquera, cuando la sopa del
mediodía tiene queso, según Mónica, un artículo de amor, cuando a
fin de año los pibes terminan con todo muy satisfactorio en el boletín.
Todas esas cosas hacen que los colaboradores siguen soñando:
"Tenemos en mente dos proyectos. El primero es abrir en el banco
una cuenta con débito automático para que la gente pueda donar dinero
a través de su tarjeta de crédito; el segundo, es conseguir personas
que nos ayuden a pagar impuestos", cuenta Castro.
Mónica Carranza tuvo un único sueño, tener una familia. "Cuando
era chiquita me sentaba frente a un colegio a mirar cuando las mamás
venían a buscar a sus hijos y se los llevaban de la mano". Nunca
pudo cumplirlo. A los nueve años su familia se desintegró y fue
trasladada a un instituto de menores del cual se escapó para
convertirse en una chica de la calle. Sin embargo, hizo algo mucho más
grande, darle un hogar a cada uno de sus carasucias. Ahora sólo falta
que Metrogas instale el medidor.
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Cómo comunicarse:
Comedor Carasucias. Pilar 1838, Mataderos.
Teléf. 4687-1872/9093/5893
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PORQUE ESTAS MUJERES SON ARGENTINAS, PRÁCTICAMENTE ANÓNIMAS!!!
PORQUE VIVEN EN NUESTRA NACIÓN, Y SUFREN
LOS MISMO PLANES ECONOMICOS
PERO MARCAN UNA GRAN DIFERENCIA.... DE LO
POCO QUE TIENEN LO COMPARTEN
CON LOS MÁS NECESITADOS, CON LOS
MARGINALES, CON LOS DE MENOS RECURSOS...
EN ESTA SEMANA DEL DIA INTERNACIONAL
DE LA MUJER, NADA MEJOR QUE SALUDAR
A ESTAS HEROÍNAS ANÓNIMAS .....
DE MÁS ESTÁ DECIRTE QUE SI PODES AYUDAR
CON ALGO, LO POQUITO QUE PUEDAS
PARA ELLAS ES MUCHO!!!!
DIANA mirando con ALEGRÍA LA VIDA!!!
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