CAUSA Y EFECTO

El futuro es análogo a lo que hemos sembrado. Es decir, que si haces un bien a alguien, o si hablas bien de alguien, esas palabras o ese acto bueno sale en vibraciones de color. Ese color atrae las vibraciones de su mismo color y te regresan aumentando el bien que hiciste. Te ocurren cosas bellas, cosas milagrosas y dices: «Qué casualidad, mira lo que sucedió hoy por la mañana, qué maravilla».

No existen casualidades, porque no existe la Ley de la Casualidad. No hay sino leyes exactas llamadas Principios, porque son inmutables. El Principio de Polaridad fija lo que haces y dices en uno de los dos polos, positivo o negativo. Es decir, que lo que piensas, dices o haces, es positivo o negativo.

No existe un tercer polo.

Si piensas o hablas mal de alguien, es negativo. Lo has sembrado en polo negativo, sale de color gris o negro, dependiendo de la cantidad de maldad que contiene, recoge en su camino cantidad de energía del mismo color y te regresa aumentando en fuerza. Te ocurre un choque, un accidente, siempre será algo desagradable. Allí tienes, pues, la explicación de lo que te ocurre. Si criticas, serás dañado o algo tuyo sufrirá un daño; si eres injusto, duro, esa injusticia te devuelve igualmente esa dureza. Esas causas que siembras tienen que dar su fruto en efectos, antes de que quedes liberado. Si siembras discordias, tienes que recoger discordias; si siembras bondad, amor, ayuda, tienes que recoger bondad, amor, ayuda. Lo que siembres, que sea constructivo o destructivo, lo verás devolverse. ¿Cómo puede la gente seguir creyendo que pueden impunemente ser crueles, calumniadores, malhumorados, violentos, mezquinos y esperar tener salud, amor, fortuna, felicidad, es decir, todas las cosas buenas de la vida, si sólo siembran las cosas malas? Parte del mundo entero se lo pasa enviando odio, egoísmo, discusiones, pleitos... y recogen la cosecha en confusión, caos, guerras y molestias de todas clases.

No siempre se puede devolver la cosecha inmediatamente.

El planeta Tierra tiene una cantidad enorme de deudas acumuladas, de todo el mundo, y se desahoga por donde puede, en tempestades, ciclones, terremotos, desastres marinos, derrumbes, inundaciones, erupciones volcánicas, etc. Muchas veces las personas a quienes hemos dañado en alguna forma se mueren antes de que se haya podido saldar la cuenta con ellas, y TIENE que haber una oportunidad para saldarla en el futuro, porque DIOS ES INFINITA MISERICORDIA y no deja a un hijo suyo en eterno castigo sin darle oportunidad de saldar sus deudas. Por eso Dios ha instituido la reencarnación. Para dar la oportunidad de pagar las deudas, y para dar también oportunidad de cobrar el bien material.

 

 

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