El  QI GONG EN LOS LABORATORIOS DE BEIJING

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El Qi Gong existe desde tiempos inmemoriales. Los practicantes de este arte milenario  saben de sus ventajas y beneficios para la salud. Esto es algo muy evidente para cada uno de los que practican esta disciplina donde comprueban cada día el aumento de energía interior y el mejoramiento de su salud física y mental.

Qi Gong, traducido,  quiere decir el trabajo con la energía o cultivar la energía. En una práctica de Qi Gong el cincuenta  por ciento es la respiración, ella es la causante de que se produzca un gran movimiento de energías internas.

El Qi Gong es uno de los pilares de la Medicina Tradicional China, pero para los médicos occidentales esto es muchas veces desconocido, sobre todo la demostración científica de sus beneficios.

En los laboratorios de Qi Gong en Beijing (Pekin), en  la capital China, se están realizando estudios para certificar la veracidad de los beneficios del Qi Gong en las personas que lo practican asiduamente.

Cuando estuvimos en Beijing, una parte de los estudios dedicados al Qi Gong, fue la de visitar uno de los laboratorios que hay en la Universidad de Beijing. Estuvimos en el “Qi Gong and Somatic Science Laboratory Beijing Univesity of Chinese Medicine”. Aquí la Doctora Li Yuhuan nos explicaba que para hacer los exámenes o pruebas se necesitan por lo menos  dos técnicos en el laboratorio. 

La Doctora Li, nos contó algunos estudios que se habían realizado con personas, por ejemplo, la prueba consistía en 5 minutos de estar tranquilo, normal, luego los 20 minutos siguientes, la persona ponía toda su atención en la respiración, y luego 5 minutos volver estar tranquilo,   la finalidad  del ejercicio en este caso observar  el control respiratorio de la persona estudiada, observando así sus capacidades de concentración.

Otra de las pruebas que realizaban era sobre la concentración en algo imaginado, por ejemplo, a la persona estudiada se le conectaba a su mano izquierda un aparato que emitía calor, y en la otra no se le colocaba ningún aparato, se le pedía a la persona que se concentrara en la mano derecha como si también se le hubiera colocado el aparato calentador, y al cabo de un rato esta mano también se calentaba, comprobando así el poder de la concentración y como el Qi influenciaba sobre la estructura anatómica.

Otra de las pruebas realizadas era la de estudiar como el sonido cambia las ondas cerebrales, por lo que hicieron la prueba con un ejercicio de Qi Gong de sonidos terapéuticos llamado Wu Xi Zhang, en donde los investigadores observaron a simple vista los cambios en las ondas cerebrales.

La Doctora Li  nos narró también un estudio muy interesante realizado a un joven de  16 años que había sido traído por su padre a Beijing,  él cual decía que su hijo tenía la facultad de poder adivinar 10 cartas seguidas extraídas de una baraja sin verlas, y este podía adivinar el color, el palo de la carta, el número y  el orden en que estaban ordenadas.

Al joven sometido al estudio, se le colocaba sobre la cabeza una gorra con 16 conectores que abarcan la zonas frontal, occipital, parietal y temporal, y dos que se colocaban en los lóbulos de la oreja para la conductividad. Los 16 conectores principales están unidos a un aparato electrónico, una especie de

encefalograma muy complejo que el ordenador completaba haciendo un mapa geográfico del cerebro describiendo las zonas locales que se activan más en la prueba,  pudiendo observar las distintas ondas que produce el cerebro, deltha, theta, alpha1, alpha 2, betha 1, betha 2, etc., y que a su vez, cada onda se dividía en varias subdivisiones para ver con mayor detalle el estudio.

En el programa del ordenador se reflejaba el estado de la persona estudiada, si se registrara una onda Betha, la persona estaba como distraída, si estuviera registrando una onda zetha tendría mucho sueño, si se registraba una onda alpha estaría en un estado relajado.

En el caso de un practicante de Qi Gong, con estas pruebas se podría observar hasta que nivel llega con su práctica.  El practicante busca tener y aumentar una buena onda alpha, lo que ello significaría obtener más tranquilidad, mejorar la memoria, y aumentar la concentración mental.

En el caso del joven practicante de Qi Gong se quería saber que nivel de acierto tendría con las cartas.

El estudio duró una semana, colocaron seis cámaras en el laboratorio, cuatro en los rincones, una debajo de la mesa y otra por encima de la mesa.

Las diez cartas extraídas de una baraja especialmente diseñados para el laboratorio, se las envolvía en un sobre y se ataba, colocándose arriba de la mesa, el joven en ningún momento tocaba el sobre.

Al principio, nos explicaba la Doctora Li, el joven no adivinaba con acierto quizás debido al medio ambiente no familiar,  las cámaras, los cables, el gorro, el estudio, etc., pero al final  consiguió adivinar el orden de las diez cartas, registrándose en esos momentos en el monitor una excelente onda alpha que iba de la parte posterior hasta la parte frontal de la cabeza.

Se le preguntó al joven que sentía en esos momentos cuando acertaba en loas cartas, y respondió que mucha tranquilidad, pero que antes de adivinar las cartas sentía como un ruido fuerte en su interior. Decía que por el tercer ojo veía como una película.

La Doctora Li nos comentó que este joven cuando tenía siete años, llegó a su pueblo un maestro que enseñaba Qi Gong y que a los diez años ya tenía abierto el tercer ojo.

También la Doctora Li  Yuhuan realizó una pequeña experiencia en el laboratorio como demostración práctica para que los allí presentes conociéramos los procedimientos de uno de los tipos de pruebas. Me escogieron  para hacer el estudio.

El experimento fue muy simple y consistió en lo siguiente:

  En los dedos de la mano derecha me colocaron unos electrodos donde se constataban el oxígeno en la sangre, la resistencia en la piel y pulso. En el centro de la mano, en el punto Laogong, se me puso un sensor para ver la calentura de la mano

También se colocó una especie de cinturón en la zona del abdomen (Tan Tien) para registrar la respiración.

Luego me colocaron electrodos en la zona del diafragma, el pecho y  el entrecejo.

Esta vez no colocaron el gorro para detectar las ondas alfas, betas, lo que hubiese ayudado al experimento  a ser más completo.

 

La experiencia por mi parte era muy simple de realizar, y costaba de tres partes: los primeros tres minutos me debía solamente tranquilizar, los siguientes cinco minutos concentrarme solamente en el TanTien inferior, y los últimos tres minutos volver a relajarme.

En los primeros tres minutos, para ayudar a la relajación me concentré en un paisaje apacible de montañas y lagos.

En los cinco minutos siguientes, desde el centro del cerebro me concentré en como la respiración y energía llegaba al Tan Tien.

Y en los últimos tres minutos solamente estuve en la respiración abdominal, llegando  en unos momentos a no sentir la necesidad de respirar naturalmente, como si mi Tan Tien estuviese respirando por mi. (este tipo de respiración ya la había percibido anteriormente en mis prácticas de meditación).

Todo este proceso quedó reflejado en la pantalla de un ordenador que registraba el oxígeno en la sangre, los cambios de temperatura, la diferencia que había en la presión del pulso, electrocardiograma, resistencia de la piel para saber si uno estaba relajado o no, también registraba la respiración, etc..

 Al finalizar la experiencia la Doctora Li Yuhuan resumió diciendo que solo podía indicarnos algunos datos ya que el estudio en si era mucho más profundo y llevaba mucho más tiempo en su análisis. Ella se pronunció  que en los primeros tres minutos la respiración no era muy estable, en cambio cuando se hizo la concentración en el Tan Tien la respiración se hace más lenta y mas estable. También observó que en los primeros tres minutos que no había mucho oxígeno en la sangre, pero en lo cinco minutos en la concentración en el Tan Tien el oxígeno en la sangre mejoró considerablemente.

También recalcó que la respiración era más lenta con respecto a una persona normal como consecuencia de una asidua práctica de Qi Gong realizadas en la vida diaria.

Los compañeros de curso, que estaban observando la prueba, algunos de ellos médicos forenses, pudieron constatar los grandes cambio que iban marcando los índices del programa a medida que iba avanzando la prueba, y como se podía percibir  claramente que los indicadores  iban normalizando sus ondas.

También quedó reflejado en el monitor, en aquellos tres últimos minutos,  ese paréntesis en la respiración, como si de una respiración abdominal paso a convertirse en una respiración embrionaria que mínimamente, casi imperceptible, quedo grabado en el estudio.

 Al finalizar esta respiración embrionaria la respiración abdominal regresó pero lo hizo de una manera más lenta y más profunda.

La Doctora Li nos comentó al finalizar el estudio que a medida que recibiera aportaciones por parte del Gobierno Chino o de particulares, iría ampliando sus estudios a los pacientes.

En fin, científicamente hablando, la relajación, la respiración y la profunda concentración en el Tan Tien  normaliza muchas de las funciones en el cuerpo físico, como la de aumentar la oxigenación para prevenir enfermedades como el cáncer, aumento de la relajación corporal y regulariza el pensamiento, ayuda también a que halla una buena circulación periférica de la sangre y el Qi, regularizar la respiración haciéndola más profunda y suave ayudando al cuerpo  a reencontrar su equilibrio natural.

Otro día  también nos llevaron a otro hospital donde se practicaba la curación a través del Qi Gong, donde pudimos comprobar a ciencia cierta, como los médicos aplican diariamente este tipo de técnicas con  sus pacientes en los hospitales de Beijing, pero este tema lo dejamos para otro artículo.

 

Ariel Pro Rigoni

Profesor de Tai Ji Quan y Qi Gong en Madrid, España.

arielpro@hotmail.com