ELEGIR COMPRENDER

"No juzgues; no condenes; no justifiques; sí, elige comprender", Jesús.

"Llegado el momento cósmico preciso, el individuo capacitado -todos sin excepción- para comprender y realizar lo que necesita ser comprendido y realizado, conoce su origen y su destino; sí la gente que no se comprende, al menos comprendiera que no se comprende, entonces se comprenderían mejor que cuando, sin comprenderse, ni siquiera comprenden que no se comprenden los unos a los otros" Gustav Eschheeiser.

Elegir comprender, significa fluir e invertir cada circunstancia, sonido e instante que a nuestro lecho de vida se acerca, para crecer en amor, compasión, no juicio; significa ponerse a merced de la sincronía cósmica, perfecto modo con el que la creación abrillanta y dignifica a su criatura; significa conocer que lo que del otro nos perturba, dentro de nosotros mora como una sombrita escurridiza y anhelante de ser afrontada e iluminada, o que ya no mora, pero le queda por pulir esa arista de creer que es su misión juzgar en lugar de comprender lo que a ese otro le falta caminar, milagro que en su momento en sí mismo sucedió; significa comprender lo que sucede en nuestra mágica y cotidiana experiencia humana, desde la gema que aprehende de la majestuosidad con que la creación honra la vida, cuando usa la variable de intensidad contenida en la lluvia, sol, viento, fuego; significa contemplar la mansedumbre señorial de la tierra que merced del agua, calor, frío y 'extremos' que sobre ella el cielo deposita, nos lega la raíz de su esencia como presencia; oda fecunda y gloriosa a cada elemento, tránsito y estación, simultáneamente reinvertida y transformada en plantas, flores, minerales, sales, vida; significa conocer el camino y comprometerse en caminarlo, eligiendo magnificar el BIEN y BONDAD que toda circunstancia esconde, cuando es vista con el ojo del iluminador nato: el Espíritu que nos habita; es darnos cuenta que nuestro tránsito en la Tierra, bendito ejemplo-escuela, sirve para el brote de frutos que nutren el alma de la especie sideral.

Elegir comprender el oleaje de idas, venidas, montes, planicies, riscos y cascadas que componen el paisaje de nuestra experiencia humana, UNO luminoso y propicio para que nuestro giroscopio, telescopio y microscopio interior, contemple el funcionamiento de la grandiosa colmena universal a la que pertenecemos y en la cual tenemos la ineludible misión de energizar lo que nos une y reúne: la esencia; proceso que conlleva trascender la ficción de creernos seres dependientes e independientes, hacia el saber que somos seres interdependientes del todo, sin jerarquías confeccionadas por una conciencia meramente carnal; seres soberanos de la miel que nuestros pensamientos, sentimientos y acciones cocrean en consonancia con el UNO omnipresente, omnisciente y omnipotente que el Dios Padre-Madre-Espíritu eterno que nos habita, ES; linaje celestial de criaturas que reflotan ante la influencia de "zánganos aprovechadores" de la energía que desde nuestro tabernáculo supremo proviene, por tanto, energía soberana que nadie nos la puede dar ni quitar desde el afuera, porque es en el interno de cada ser donde yace.

Elegir comprender que asumirnos como copartícipes del cambio, no es venir al planeta Tierra para cambiarse ni cambiar a nadie, sino para recuperar, recordar, reevolucionar, reapreHender, renacer y empoderarnos de nuestra REAL y VERDADERA IDENTIDAD: ser amor, instante de trascendencia cósmica en el que -por añadidura-, la ficción fabricada por una creología limitada al mero entender de tercera dimensión, se diluye dando paso a la VERDAD: la LUZ de sabernos seres espirituales, convivientes de y en esta nuestra experiencia terrena y humana; entonces, la plegaria discursiva del cambio, se materializa en ser sujeto activo, digno y soberano del cambio, entendido éste, como el retorno al orígen: la perfección del amor en su arco iris de tonos, ritmos y niveles.

Elegir comprender que en el multiuniverso impersonal de la esencia, los progresos del espíritu ni se usurpan ni compiten, sí no que se los encarnan; milagro y misterio significado en que el sendero del alma única no concibe falsificaciones venidas de la dualidad de conocer el camino y no transitarlo; por lo que nadie queda bien con "ave marías ajenas" (dicho popular), o lo que es lo mismo, nadie avanza sobre el aprovechamiento parásito del crecimiento de su próximo; comprender que el crecimiento de cada criatura, suma energía para el salto cuántico supremo, nos permite discernir que somos insustituibles jardineros del jardín individualmente universal que el Creador plantó en nosotros; ello, activa nuestra nata competencia o capacidad celestial para asumir con alegría, alabanza y gratitud: familia, humanidad, comunidad, amigos, planeta, sistema solar, galaxia, circunstancias; nos impulsa a ser simientes del y para el engrandecimiento del dios/diosa eterno que cada criatura es; portal que nos despierta a la lección, elección y comprensión precisa, preciosa, perfecta y propicia al tono vibracional del instante cósmico, trascendencia en la que sucede el reencuentro amoroso con nuestro Super-Ser.

Elegir comprender que desde niños, acompañados de la educación incluyente u holística con la que el universo nos envuelve, todas las circunstancias son y están para nuestro adiestramiento y fluidez hacia el paraíso de elegir convivir en la dimensión del no juicio; por tanto, sin juzgar, justificar, criticar, ni condenar; Sí, comprender, discernir, aprender y optar por conocer el porqué -iluminar-, e invertir en el para qué -ascender- del encuentro con vibraciones definidas como odio, injuria, negatividad, las que enfocadas hacia el crecimiento, son la luz y la fuerza de una actitud de misión y práctica de valores espirituales; actitud de dulce retiro a la cueva de creación que nos acompaña en el prodigioso brillo del silencio; palpitar y estado de comunión con la vida, abrigo noble del UNO de comprensión-compasión que tenemos el poder de ser.

Elegir comprender la trascendencia de ser parte del ejército del cambio, siendo cambio encarnado, nos da la victoria secreta de ser responsables de la integralidad del UNO económico, espiritual, familiar, social, laboral, universal, etc.; gracia en la que los frutos de nuestros conocimientos y elecciones, se traducen en la contundencia de nuestras acciones; calidad de vida, transversal a todos los estamentos de nuestro existir; núcleo central de la intensión o energía que desde el corazón proyectamos e impulsamos; bondad u origen del pensamiento creador que elige comprender con amor lo desconocido aún para su consciente e inconsciente individual y colectivo; fortaleza de asumir con sabiduría lo escarpado y sublime de reconectar el UNO de nuestra conciencia, con la casta cósmica que significa ser hijo e hija de la LUZ; responsabilidad divina-humana de cada ser; piedra filosofal contenida en comprender la resurrección de la solución o salvación que no reedita hacia sí ni hacia el prójimo, la actitud de pobreza que representa culpar, culparse, exculpar, exculparse, criticar, criticarse.

Elegir comprender, es más que entender; es discernir sin evadir el núcleo del dolor de inicio; es asumir la alegría de acariciar con paciencia las hojas del asombro y gratitud; es saborear cada instante que lo vivido y convivido deja; es valorar la incomprensión que no prevalece ante el destino de prosperidad del carbón camino a ser diamante; es milagro y misterio que logra lo que Tagore decía: "aunque le arranquen los pétalos, no le quitarán la belleza a la flor"; es sagrado sentido de la creación, que entiende en la máxima del "salvase quien pueda", la presencia de la primitivez espiritual, reproductora de violencia psicológica, camuflada en pensamientos, sentimientos y acciones no venidas de la luz ni el amor.

Elegir comprender que la verdad se encuentra sin seguir a nadie ni a nada, sino honrándonos -sin distingo- como las criatura divinas que somos; chispitas provistas de herramientas infalibles ante la difamación o escándalo que el escenario del poder humano fabrica; elegir comprender, discernir y aplicar lo hallado en lo dicho por Miguel Angel Cornejo acerca de "la diferencia entre seducción y violación: tiempo señores, tiempo"; nos precisa saber que mientras la seducción respeta procesos, la violación impone resultados. Esto, trasladado al escenario del poder humano, explica cuando éste no está dispuesto a tener la diferencia significada en la paciencia; lo cual hace que lo que por medio de la seducción no se logra, se crea conseguirlo con la violación, tributo luego exhibido con actitud de ostentación, trofeo de la irrupción convertida en tenencia, posesión y dominio que embriaga a quien lo detenta; al grado de legitimar el adulterio al amor con la agresión como el medio para alcanzar el botín social, político, económico o financiero de turno; elegir comprender que este estilo de vida y estado de conciencia concentra su atención en la añadidura que representa la adicción al prestigio, fama, dinero, imagen, al extremo de inducir a pasar por sobre terceros para lograrlo, mantenerlo u otorgarlo, nos alerta de la diferencia yacente en quien cultiva su esencia.

Elegir comprender la fútil manera de vivir de quien se niega a comprender el néctar de cohabita asido a su Centro: esencia, modus vivendi transparentado por Edison cuando dijera: "todo proyecto demanda de 1% de inspiración y 99% de transpiración", nos permite fluir y gozar del hábitat o escuela de evolución espiritual más intensa: la Tierra; donde tenemos la bendición de reprogramar la concepción de lo que el intelecto humano llama obstáculo o problema; cuando comprendemos y emprendemos el aprehendizage recordatorio de saber que lo que a nosotros llega es gloria y reto que -invertido-, nos impulsa a crecer en amor, misericordia, sabiduría, bondad; pruebas de vida que nos hacen vencedores ineludibles de nuestro individual proceso; chispas divinas resplandecientes a la luz del esfuerzo y alegría contenida en el redescubrir el sagrario que somos.

Elegir comprender, nos honra con estar dispuestos y expuestos a ser semilla o "pie de cría" como diría un ganadero, de una humanidad con consciencia REAL de su divinidad; nos implica ser diferentes en nuestra manera de accionar, por tanto, ver en la incomprensión venida de atavismos sociales, culturales, etc., la oportunidad para fortalecer convicciones y enmendar obsesiones; nos representa, como diría José Saramago, elegir ser subversivos individuales ante la opresión de una sociedad, preciosa subversión individual -no sumisión- que estrena nuestro gen o software divino universal, en esta experiencia humana mundial; accionar de diferente manera ante circunstancias montadas y aparentes, nos renace en autenticidad; revitaliza nuestro discernimiento para sacar el zumo que éstas, como coparte activa e inherente de reconexión con el universo que nos inunda y circunda, nos traen.

Elegir comprender la lección que todo hecho, pensamiento y persona significa, nos resucita a la maestría que llevamos en el alma, testimonio nato de nuestra cristicidad; conciencia que transparenta el móvil y fin de actitudes y comportamientos meramente humanos; renacer que ve con amor y ternura, situaciones que antes eran difíciles de ser entendidas por el enojo; materia prima a ser explicada, reevolucionada y reascendida; elegir comprender el para qué de su presencia, nos convierte en vencedores de su descubrimiento y triunfadores de su superación. Jesús venció la tentación vestida de actitudes difamatorias, reivindicadoras y nacionalistas liberadoras de su época, ahora presentes con otra envoltura, más, su sentido y propósito es el mismo: dividir, distraer y desviarnos de la misión de empuñar el Poder del UNO en acción: amar por sobre todas las cosas de este mundo. Comprender que Jesús eligió liberarnos con la efectiva y eficaz espada de la no - violencia, fortalecerse con la energía pura del amor, sin defender ni insultar en lo personal, ni pretender que lo comprendan en ese instante, nos ilumina, dado que sabemos que simplemente depositó la semilla de la verdad, con la convicción de que el Espíritu hace lo suyo; "quien tiene oídos para oír que oiga; quien tiene ojos para ver que vea; nadie da lo que no tiene despierto en sí; vuestro tesoro esta donde esta vuestro corazón...; el maestro aparece cuando el alumno está listo.....".

Elegir comprender la sabiduría contenida en los marineros, quienes para navegar aprehenden del pesimista que elige quejarse del viento, del optimista que ante similar situación espera que el viento calme; toma consciencia de que a quien todo lo dio, Jesús, los "buenos de turno" lo crucificaron; por tanto, no tiene sentido quejarnos de que somos atacados por la ignorancia expresada en el odio, nivel primitivo del amor; en su lugar, elegimos comprender que ello viene de la ceguera espiritual que atraviesan sus practicantes, mástil de vida resumido en lo que Jesús dijo: "Padre perdónalos porque no saben lo que hacen"; elegir comprender alivia llevar la mochila de lo que el intelecto humano denomina problema; dulcifica su tránsito y nos vuelve pacientes, dignos y soberanos ante los improperios, las equivocaciones, tardanzas, anomia y errores de nosotros y de los demás.

Elegir comprender el sendero de ascensión hacia nuestra mayoría de edad espiritual -Uno humano-divino-, es el elixir de vida; senda de entusiasmo y magnificación del BIEN, que por añadidura logra que pierda peso la mancuerna que la menta humana fabrica para demorar nuestra evolución hacia la luz: miedo, culpa, vergüenza, temor, desesperanza, estrés, ego; trascender el plano físico nos hace vivir el aquí y ahora, desde y con las herramientas del espíritu; generosidad que nos convida a encontrar y usar sin títulos de propiedad, la mecánica descubierta en la naturaleza universal: robótica, clonación, fluidez, vida; siendo fundamental comprender que la dotación del soplo divino a la forma imitada, reproducida, cocreada, la ciencia sin conciencia no se plantea aún.

Elegir comprender que la intensión luminosa imprime contenido y sello de calidad a un proceso diferente; explica la nueva partida que, desde el máximo humano alcanzado por un predecesor, inicia quien toma la posta, copia e incorpora su valor agregado y simultáneo a la perfectibilidad y perfección del sistema evolutivo universal. Haciéndome eco de lo que el mexicano Miguel Angel Cornejo señala en su trabajo "Tecnología de lo Obvio", como el proceso de imitar, igualar y superar, trabajo galardonado con el mayor premio alcanzado por un pensador práctico; considero que un individuo posee la oportunidad de elegir rentablizar o no, como referente, lo alcanzado por su prójimo, para luego de imitarlo, igualarlo, superarlo desde su diferencia espiritual, no desde la competitividad material; entonces, el legado de nuestro antecesor y/o contemporáneo, es convertido en ladrillo de partida para la renovada creación dispuesta a ser semilla de la nueva siembra, multiplicación y acrecentación; es el nuevo "cero" o valor agregado individual, generacional, familiar, laboral, espiritual, mental de quien elige trascender en cada edad y tiempo, el mosaico de sonidos esenciales, inéditos e individuales de su estado de conciencia; concepción de vida intergeneracional que encuentra la savia generosa de transformar la misión, visión y valores de un mundo forjado en relaciones de competencia, hacia el imitar, igualar y superar un universo surgido de relaciones de colaboración fraterna y sin avaricia entre sus seres; realidad que nos hace electores de una historia humana-divina que supera la experiencia adquirida, aplicándola y usándola en el santuario de su cotidianidad; fluidez que nos renace a ser inéditos sembradores del cosmos.

Elegir comprender, que el compartir multiplica el espíritu o intensión de creación incluyente, como-di-dad, semejanza e imagen de nuestro Padre Madre Universal, nos evita ceder a provocaciones competitivas venidas de la conciencia meramente carnal; ello nos asciende hacia la grandiosidad de Dios, sin descender al reduccionismo mental de encercar la creación en el límite de entendimiento y visión del mundo de la forma y sus comparaciones; comprender que el milagro cocrea, mientras que el ego fabrica, nos renace a saludar nuestra semejanza en el espíritu y diferencia en su materialización; comprender que la vida es un libro abierto para el autodidacta dispuesto a leerlo desde su luz, discierne la inutilidad de no contemplar la sabiduría que ella guarda; clic que nos despierta al potencial de sabernos virtuosos comprensores de la informática, la ciencia y la tecnología de punta, como aliados del desarrollo individualmente universal, mental y emocional de la humanidad, NO sustitutos del señorío de la criatura omniuniversal.

Elegir comprender, que nuestra creatividad materializa nuestra espiritualidad, siendo fundamental no ceder a una sobrevivencia "light" o ligera, como dice Miguel Angel Cornejo; o sea, sin compromiso, mecanizada y sin el cetro que deja el esfuerzo propio; nos plantea comprender el funcionamiento del universo, multidimensionalidad que reencuentra en el amor, el método perfecto para practicar lo que venimos a hacer en esta aula planetaria: seguir creciendo; entonces, elegimos comprender el por qué y el para qué de actitudes que hieren y maltratan, dado que ellas -poco a poco como es un proceso- nos liberan del deseo de indignarnos y apegarnos a lo ficticio, desde el instante en que elegimos no personalizarlas, sino contemplarlas con la distancia de quien mira un valle desde una montaña o viceversa, ejercicio que nos permite ubicar que este grito proviene de la herida de quien lo emite; comprender que el perdón -significado en aceptar que alguien nos hirió- nos hace militantes del mandamiento "ama como yo os he amado; enseña como yo os he enseñado ...", nos prepara para vivir el paraíso de saber que no necesitamos perdonar a quien no pudo causarnos daño, ya que ello significa concebir la imperfección de su agresión como verdad, sin darnos cuenta que la perfección del amor es como el diamante, no puede ser rayado, afectado ni herido; enfrentamiento experimentado el que elige cubrir con la armadura invencible del amor, el escudo certero de la verdad y la espada profunda de la sabiduría; comprender que elegir superar el hito por nuestro hermano dejado, es no reproducir sus errores sino emprender las emniendas, nos permite ser cocreadores de la diferencia latente en defender, siéndolo, aquello que queremos sembrar y multiplicar, lo cual significa comprender que es nuestra ineludible responsabilidad ser el cambio que para el mundo queremos.

Entonces, elegir comprender y vivir nuestra espiritualidad, trasciende el límite de aplicarla a un momento o circunstancia solamente; nos convoca a practicarla como la oración extraordinariamente ordinaria y alegre de nuestro día a día; encarnación de la sucesión simultanea, consciente y amorosa de nociones, hábitos, costumbres, actitudes y valores que consolidan el rosario generoso, fructífero y provechoso para sí y la evolución; chip que discierne la distancia evolutiva entre la lumbrera de un decir aletargado, de la obsesión de un hacer compulsivo, de la fluidez de ser esencia viva y vigente. Elegir comprender lo trascendental del poder de creación que la intensión tiene, nos hace electores de la realidad en la que lo normal es "hacer cosas ordinarias con un extraordinario amor... sabiendo que de lo que seas capaz de hacer es tu grandeza", como decía Madre Teresa de Calcuta; grandiosidad manifiesta cuando comprendemos que el ataque, insulto, diatriba y escándalo provienen del temor, miedo, vergüenza y esclavitud de sus locutores, quienes al sentirse amenazados en el goce de sus privilegios, apegos e intereses, optan empuñar el único poder que conocen, el de la materia sin amor universal; actitud cuyo motivo, circunstancia, pretexto, invento y montaje consciente e inconsciente, es sacar a relucir el estado primario de consciencia que llevan dentro.

Elegir comprender que el sistema cuenta con modos y medios masivos y selectivos de comunicación, encargados de sostener el miedo, la culpa y la vergüenza, como energía posibilitadora de que su ficción fabricada parezca real, nos alerta a saber que -por su proceder-, son medios de corrupción, doble moral o doble estándar encubiertos con análisis generadores de opinión, con el objeto de medrar de la energía de miedo que lograr insertar en sus cautivos; consumismo clientelar y vacuo con el que se pretende cimentar y fomentar como verdad única, sus conjeturas y degeneración terrenal. Comprender que la bondad del error mueve el mundo, siendo a la vez oportunidad para elegir reevolucionarnos hacia una mayor luminosidad, nos hace copartícipes de saber que "los que nunca han fracasado; nunca intentaron nada"; nos despierta a comprender que el triunfo es del día a día variable del triunfador que hace que las cosas sucedan primero en sí mismo, para por añadidura proyectarlas hacia la colectividad; triunfador consciente que su elección conlleva actitudes y riesgos que no lo paralizan ni amedrentan, sino que lo impulsan a asumirse y asumir sin la vanidad de por ello creerse héroe ni heroína; triunfador consciente de valorar el aprendizaje y comprensión que la energía realizadora o voluntad creadora y capaz de producir cambios, significa; triunfador testimonio de vida -sin excepción- en su espacio familiar, profesional, laboral, etc.; triunfador cuya presencia -en sí- es su carta de presentación real y auténtica.

Cuando la providencia me dio la oportunidad de contemplar la mágica energía que emanaba del rostro de Madre Teresa de Calcuta, comprendí que como seres que elegimos invertir nuestra espiritualidad en sanar, servir e iluminarnos, poseemos la magia de potencializar el laboratorio que nuestro organismo es, al reproducir la sustancia química propia de los triunfadores: la endorfina, misma que produce el cerebro humano cuando quien comanda espera lo mejor de lo que comprende y emprende, sin conocer agotamiento. Elegir encarnar y ser la expresión y expansión de lo que proponemos con nuestra sola presencia, nos hace vivir desde, por, y para el poder del amor universal; nos hace ser ministros invencibles del nuevo pacto de luz para la humanidad; elección de conducirnos y conducir nuestro accionar en unidad tríloga con sus progenitores: el pensamiento y sentimiento de entusiasmo amoroso sostenido; entonces, "tener una visión nueva y fresca, renacida de un mundo de ideas amorosas, convierten cualquier griterío proveniente de las injurias y malos pensamientos inspirados en la ignorancia, el fanatismo, el dogmatismo, el odio, la oscuridad".

Elegir comprender que somos libres para rechazar cualquier enlatado adulterado, teorizado y mentiroso, con el que una facción fragmentada del mundo, pretende manipular a sus semejantes, nos permite traducir en conocimiento y acción, el saber que "la libertad sin ética se convierte en anarquía", como decía Platón; cuando la actitud de pisotear y dañar al prójimo, por el simple hecho de no concordar con su personal manera de ver la vida; les hace violar la "armonía frecuencial" del individuo; elegir comprender que la verdad, como la ética, encuentra y magnifica el bien contenido en todo; memoria del corazón que nos salva de enfermar de mezquindad y soberbia; alquimia concentrada en el perdón, como la gema que nos libera de algo humano y nos renace a algo divino; gracia de sentirnos hijos universales del amor y la luz; herederos imperturbables del entusiasmo vital de vivir, que hacemos de la desilusión, un modo vivificante para vencer al miedo y ratificarnos en la fe; entonces, elegir comprender lo significado en las palabras de Jesús, nos asciende a lo alto de la conciencia:

" ... las limitaciones que nos acosan aquí abajo no tienen sentido; allí sentiréis otra clase de hambre; otra clase de sed, otra clase de sentimientos y necesidades...... no os atormentéis; ahora es muy difícil que el hombre mortal pueda alcanzar las estrellas; debe bastarnos saber que están ahí y que, en su momento, no - solo las estrellas formarán parte de vuestro conocimiento; la "carrera" hacia el Padre Universal es prodigiosamente reveladora; nada quedará oculto; no olvidéis que vuestros conocimientos son finitos y que toda comprensión, por parte de las criaturas mortales, es relativa...........; cualquier información, incluso la que procede de fuentes elevadas, solo es relativamente completa, localmente exacta y personalmente verdadera; solo eso; los hechos físicos pueden ser uniformes, pero la verdad es una realidad viva y flexible en la filosofía del universo; las personas que evolucionan como vosotros lo estáis haciendo ahora solo son parcialmente sabias y relativamente verídicas en sus mensajes; solo pueden tener certidumbre en los límites de su experiencia personal; algo que puede parecer cierto en un lugar, puede ser relativamente verdadero en otro segmento de la creación; la verdad divina, la verdad final, es uniforme y universal; la historia de las criaturas espirituales, tal y como es contada por numerosas individualidades originarias de esferas diversas, puede cambiar a veces en los detalles; esto obedece a la relatividad en la plenitud de sus conocimientos y de su experiencia personal, así como a la extensión y amplitud de esa experiencia; el plan de nuestro Padre es fruto del amor y, en consecuencia, perfecto; y hasta tal punto es así que las criaturas evolutivas, como vosotros, se ven necesariamente asaltadas por toda suerte de contingencias, solo en razón de su beneficio... ".

Como fluidos y sapientes guerreros y guerreras omniuniversales del Amor concentrado en la Luz, nuestra elección es comprender lo dicho por el Maestro: "si existiese un mundo evolucionario sin error, sin posibilidades de juicios imprudentes, sería un mundo sin inteligencia libre...; es preciso que el hombre sea falible, si de verdad desea ser libre; es imposible que una inteligencia libre y sin experiencia libre sea uniformemente sabio a priori...; hija mía es preciso que los hombres no reciban una revelación excesiva..."; comprender que principio, progreso, éxito, requieren y exigen que el individuo se desarrolle al unísono del nivel despierto y activado de nuestra consciencia interior, nos suministra equilibrio y gozo, convivir en el que "la revelación no debe engendrar ciencia, ni tampoco religiones; su función es coordinar a ambas con la verdad de la realidad... ", como lo dijera Jesús; entonces, por añadidura comprendemos la premisa central de la coeducación que promociona la prevalecencia de seres libres de ataduras mentales y emocionales terrenas; seres electores de retornar al Padre-Madre Universal; activos decidores de ascender hacia la iluminación, siguiente fase de la civilización; alegres hacedores de la voluntad perfecta: ejercer la libertad o desapego a todo lo que socave o condicione su felicidad-; seres que eligen fluir en la sincronicidad universal, asidos al UNO de inteligencia y amor universal que guía su diario accionar; voluntarios divinos de hacer el bien amando a su prójimo, hasta que duela, como decía Madre Teresa de Calcuta, porque conocen que el dolor COMPRENDIDO y DISCERNIDO, lega sabiduría; seres que empuñan el poder de la meditación y el valor de una reflexión ligada al UNO que es la creación, legado usado para discernir que no hay ninguna creación paralela a la de Dios, sino por la ficción montada por un intelecto humano separado de su FUENTE, y por añadidura, ávido de fabricar dualidad, contraposición y división, no como un método transitorio de apreHendizage, sino como un estado eterno, que ignora la realidad de la creación luminosa en identidad y autonomía universal, que fluye al ritmo de la vida y sus despertares. Elegir comprender que nadie tiene poder para enseñar a nadie nada, nos concientiza acerca de que crecer es la opción de quien elige apreHenderse desde sí, al apreHender el todo que yace escondido en el mosaico de situaciones y circunstancias que el eterno presente nos da; entonces, asoma la garantía celestial MAYOR, visualizada por José Martí, quizá, cuando dijo: "No hay sistema mejor que el que prepara al niño a aprender por sí".

En nuestro tiempo, elegir comprender -por ejemplo- el objetivo del "periodismo amarillista", sicariato intelectual, literario, social y apostólico que basa su sobrevivencia en el asesinato psicológico perverso y violento de sus objetivos: el prójimo; oficio que por dinero, especie o cuerpo cierto ataca y contamina al "chivo expiatorio de turno"; quehacer que, ajeno al principio de caridad y amor universal, ata a sus cautivos al yugo de sus fabricados mediáticos, mediante operativos fácticos, que distan en evolución y aplicación, de la tecnología interior con que la creación nos dota para cocrear un sistema de comunicación que no teledirigido a incomunicar, como el aplicado por David Zebedeo en los tiempos de Jesús, o el Rey Dario en la Persa antigua.

Elegir comprender que el Maestro encarnado en cada uno de nosotros, es y está para reunir y salvar a la humanidad Superior que dentro de nosotros late, encendiéndola y ascendiéndola a la divinidad que somos; espíritu unisex, ajeno a fragmentaciones y dogmas; humanidad del UNO militante de servicio afectuoso al próximo; humanidad que abierta a sus puertas espirituales, no reedita la división de la vida en bien y mal, muletilla empleada para la comprensión de infantes, cuya sabia madurez espiritual, acompañada de una coeducación integradora, siente y sabe que el ángel o el demonio son caras de una misma moneda, no una realidad paralela, separada ni partida en dos, correspondiéndole a cada individuo, ejercer la soberanía de elevar la partecita perfectible que posee, hacia la esencia perfecta que ES; virtud de la experiencia humana que venimos a convivir. Elegir cohacerlo, imprime la diferencia de ritmo y vibración evolutiva; por ejemplo, cuando decidimos actuar guiados por el simbolismo del antiguo Dios Filisteo de las moscas "Belcebú", cuyo sobrenombre "Satán" -que quiere decir adversario-, es el comodín que usamos para evadirnos de los efectos de nuestras propias elecciones, actitud traducida en el exculpar, culpar y satanizar; ¡¡¡ tremenda invención humana, para distraernos de nuestra real misión: crecer !!!. Ficción enlatada que cuenta que la palabra "diablo" derivada del vocablo griego "diábolos", significa "calumniador", seres que pasaban el día y la noche acusando a los hombres ante Dios; cualquier parecido de este ariete social, con la actitud practicada en la actualidad, por quienes siguen evadiendo el encontrarse con sus propias sombras para iluminarlas y ascenderlas a la luz de su destino, más allá de repetición consuetudinaria, significa falta de amor.

Elegir comprender la magia de saber que la historia del hijo del hombre: Jesús, cuenta que él, siendo un observador nato, se llenaba de asombro, más las experiencias las guardaba en el corazón, para luego contarlas lleno de vitalidad y entusiasmo -sin la indiferencia aparente del "buen criterio" que el intelecto humano promociona-, con la efervescencia de la fe que anima y fortifica. Como hermanos universales de Jesús, elegimos comprender su maestría atenta y cumplidora; su pasión por la naturaleza, por los viajes, al grado de que apreHender le hacía olvidar con frecuencia sus obligaciones domésticas; ser humano-divino niño, adolescente, joven, adulto, hombre, que nos trajo la verdad de sabernos hijos semejantes y a imagen del Dios Padre Madre universal; he ahí una de las iluminaciones de la venida de Jesús: la de que todos somos amados y tenemos igual destino e igual origen; venimos y vamos a la Luz, nuestro hogar primigenio e insustituible; sabemos el camino, más a cada criatura nos corresponde elegir como y cuando lo caminamos.

Elegir comprender la trascendencia humana de lo divino, que cuenta la historia acerca de que Josué Ben Gamala, hacia el año 64 de nuestra era, promulgó un decreto considerado la primera ley escolar: en el que se recogían hasta los más pequeños detalles de la obligación de los padres de enviar sus hijos a las escuelas, las sanciones contra los alumnos distraídos o rebeldes, y la "organización" de un segundo grado para los más avanzados; Jesús asistió y se beneficio de esta obligación cuando tenía siete años - para quienes dudan si el Maestro era alfabeto o no-; a sus 8 años es iniciado en la cábala, a los 9 años se presenta ante los ancianos de Nazaret para defender su amor por la pintura; escaló el monte Tabor, tuvo la oportunidad de conocer y pensar sobre el hielo...; su desarrollo físico, agilidad mental, madurez intelectual y emocional le hicieron comandar un grupo de siete compañeritos; este "jefe" a pesar de su corpulencia sentía un rechazo natural por la violencia; la historia de este extraterrestre cuenta que en multitud de ocasiones, aún llevando la "razón", eludió peleas; con 10 años confesaba a su padre José que sentía que su Padre de los Cielos o Padre Azul como la llamaba, lo reclamaba y que él no era en realidad quien todos creían que era.

Continuamos eligiendo comprender, discernir y sentir a un Jesús que a los 13 años, ante los sacerdotes se negó a creer en un Dios justiciero y sediento de venganza; el sabio José le hizo ver, con toda la dulzura -recuerdo la dulzura de nuestro abuelo José Ariosto-, que aquellas costumbres y concepciones eran muy antiguas y que se ajustaban a la más pura ortodoxia; ante lo que Jesús le replicó: "padre, esto no puede ser verdad; el padre de los cielos no puede mirar así a sus hijos extraviados; el no puede amarme menos de lo que tu me quieres; por muy imprudentes que sean mis actos, estoy seguro de que jamás te dejarás llevar por la cólera; entonces, si tu, mi padre terrestre, eres capaz de pedonarme, ¿cómo será el de los cielos, infinitamente más bondadoso y misericordioso que tú?".

Como hijos del cielo, elegimos comprender y sentir que la ceguera y pobreza espiritual de un pueblo esclavizado, tanto por sus propias tradiciones, cuanto por las legiones romanas (ahora el poder económico financiero de los países), harían llorar por primera vez al adolescente Jesús a sus 13 años; la segunda vez que lloró, dice la historia que fue en su crucifixión en el monte de los olivos. Siguiendo el ánimo de elegir comprender y maravillarnos por la naturalidad de la encarnación de Jesús en esta dimensión, igual a la de cualquiera de sus hermanos espirituales eternos, nosotros, leemos que los primeros choques del adolescente Jesús con la casta sacerdotal judía, narrados por la historia, empiezan el martes 19 de abril del año 7 de nuestra era, cuando les dice: "el Mesías esperado es una luz de vida en el reino espiritual..."; instante en el que ejerce el equilibrio de la compasión, unido a la dulzura de la tolerancia, al afirmar: "agradecer a todos; cada uno ha obrado según su mejor voluntad..."; sentimos a un Jesús de 14 años que semejante a lo que a cada uno de nosotros le sucede "cuando la luz de los cielos le iluminó y supo quien era de verdad...; su espíritu se estaba abriendo a otras realidades...; fue algo gradual; muy lento, como lo afirma su hermano Santiago al decir: 'él me hablaba de esas cosas'...".

Lo relatado se lo debo a la guía universal que en UNO con lo convivido, vivido y la instrucción del Espíritu Santo, me condujeron a través de Marlene a leer y reencontrar la obra "Caballo de Troya", contenido recopilado y transcrito por J.J. Benítez, hermano universal y amigo desde el comienzo de los tiempos; mi corazón anhela un día poder abrazarlo físicamente, ya que con mi espíritu le he dado las gracias por poner al alcance de nuestra humanidad este contenido; la esencia que deposita en sus escritos, marcan su diferencia.

Elegir comprender la trascendencia de un Jesús que sintió dolor a la muerte de su padre terrenal José (en un accidente de trabajo); que pasó por serias estrecheces económicas; que experimentó tentaciones, crisis y despertares a la vida, cuando fue adquiriendo muy lentamente, conciencia de su naturaleza divina, es insustituiblemente mágico; que no ocultó ni olvidó el transparente y hermoso amor de Rebeca, la joven de Nazareth; que el pensamiento, sentimiento y acción terrenal y celestial de Jesús, enriquecida por sus constantes contactos con otras culturas, pueblos, naciones, que visitaban "turística y comercialmente" su natal Galilea; elegir discernir la influencia de las liberalidades que este caudal de personas propició en la "personalidad" de Jesús – joven humano-divino -, es decidor para entender su formación; joven que casi 28 años, según cuenta la historia narrada por Jasón (protagonista de Caballo de Troya), convivió con culturas procedentes de los cuatro puntos cardinales; cuyas repercusiones dieron el ambiente cosmopolita y abierto en su educación, sobre todo en su manera de comprender los pensamientos y el comportamiento de los seres humanos; dado que Galilea concitaba una suerte de razas: Tirios, Helenos, Sidonios, Egipcios, Negros, Africanos, Romanos, Babilonios, Judíos y una convulsa legión de nómadas del este, con sus respectivos Dioses, supersticiones, lenguas y hábitos; la historia cuenta que vivían en un permanente escándalo respecto a las costumbres y a la tolerancia de los galileos, calificando a los vecinos del norte como incultos, impuros, y provincianos, incapaces incluso de hablar correctamente.

Elegir comprender y sentir, como entonces y ahora, la actitud soberbia de los judíos meridionales, que cuentan que los miembros del gran Sanedrin (símil del actual Congreso Parlamentario), repetían con frecuencia que "de galilea nunca se ha levantado profeta"; nos permite comprender que de estas tensas relaciones no quedaron, entonces, terreno abonado para que se desenvuelva el joven Jesús y su grupo. Elegir comprender que estar -no ser- separados de la FUENTE, nos hace clientes vulnerables de los fabricantes de miedo, culpa, vergüenza, contaminación que debilita el ejercicio pleno de nuestra facultad de libre albedrío. Elegir que nada ni nadie externo nos puede dar certeza, seguridad, valor, sino nosotros mismos, como individuos CONECTADOS con la ENERGIA SUPREMA, dimensión desde la que somos autoridad y presencia espiritual en este tránsito carnal; elegir comprender que invariablemente lo tenemos a Dios y a uno mismo.

La misión de humanidad, confiada a seres conscientes de su espiritualidad, se erige sobre la realidad en la que nuestras acciones, son en sí los frutos de nuestro espíritu, en acción: generosidad, amor, bondad, misericordia y tolerancia; estado que abre el portal para comprender y discernir las apariencias que envuelven las situaciones de nuestra experiencia humana; la luz renueva nuestro estado de conciencia y espiritualidad, para reiniciar el ejercicio vivo de nuestra conciencia crística, Centro vital para empezar a cumplir con nuestra misión de Paz, estado interior en el que la alegría de dar, de por sí, es es la gracia de recibir; "es más bendito dar que recibir", Madre Teresa de Calcuta; "como ustedes hacen, ustedes hermanos y hermanas lo hicieron por mí", Mateo; "el camino a la santidad no es otra cosa que aplicar aquello que Jesús nos enseñó: 'lo que con el más pequeño de mis hermanos lo hicieras. conmigo lo hiciste', Hna. Nirmala, actual Superiora de las Misioneras de la Caridad, cuando el sepelio de Madre Teresa de Calcuta 09/97.

Elegir comprender, ratifica la manifestación de nuestra "conciencia crística", UNO que nos nace al cielo divino-humano que cada individuo -por indivisible- es; entonces, vemos el efecto de la pretendida división o mentira yacente en la enfermedad, el caos, la oscuridad, el desamor y todos los niveles primarios de la VERDAD SUPREMA en la salud, la armonía, la luz, el amor; elegir comprender la vitalidad de ver al Cristo vivo en nuestro hermano, a la vez que ser el Cristo vivo para el UNO encarnado que cada individuo es, nos inserta en la mayor misión y visión de vida: responsabilizarnos de que "somos lápices en las manos de Dios" decía Madre Teresa de Calcuta; como tales, ejecutantes de servicio, sanación e iluminación amorosa al próximo, INTENSIÓN que ama, honra y venera a Dios en cada una de sus creaciones: nosotros, empezando por nosotros mismos, al ser combinación equilibrada de espiritualidad y practicidad traducida en la actitud de dulzura, ternura, gentileza, firmeza y decisión sobre el divino y gran sentido de la justicia concebida como la expresión más alta del amor, valor y honor resumidos en el equilibrio interno del amor compasivo.

Elegir comprender que como herederos universales del amor, poseemos la capacidad y el Poder nato de salir airosos de las pruebas que nos dan la oportunidad de vencer; inédito e individual proceso de ascensión evolutiva hacia la iluminación; mágico gobierno de nuestro poder de voluntad espiritual cocreador de sabiduría, empleo e inversión de los desafíos asumidos con grandeza y libertad de transitar por el sendero de espiritualidad y materialidad; victorias secretas que nos aguardan en la quieta inquietud de la cotidianidad; instante mágico, en el que no necesitamos preguntar nada, simplemente sentir, escuchar y nutrirnos de la gran consciencia universal presente y fluida que desde adentro de cada criatura brota:

"...fui llevada, sabia y gradualmente de las tinieblas ilusorias donde me sumía a la luz que da el conocer, comprender, y realizar... poco a poco fui comprendiendo el proceso de purificación a que fui sometida; me trasladé a otros países; me acerqué al maestro de maestros quien viendo mi gran interés, me bañó con su espíritu guía, conductor y consolador; así me reconocí y me descubrí; eliminando mi memoria psicológica fue quedando solo la facultativa.....; entendí que cada cual ocupa el lugar que le corresponde por derecho evolutivo en el universo; conocí y comprendí cada una de las razones que tuvieron mis retractores para atacarme; conciencié que nada ni nadie fuerza a nadie a hacer lo que no quiere hacer, ni aún bajo amenazas de muerte; es en eso que estriba el libre albedrío de ser, ya que somos responsables de nuestros actos; tuve que sentirme tan frágil, desvalida, vulnerable y pequeña como cualquier otro ser humano para verme, como toda temerosa de ser una cruzada; era eso lo que me impedía alcanzar la estatura espiritual necesaria para permitirme mayores oportunidades de servicio.....; la piel de ilusiones que intentaron arrancarme a dentelladas, fue con la que me cubrí y resistí; los seres humanos a quienes amo tanto correspondieron a mi amor al convertirse en los instrumentos utilizados por el Señor para darme la oportunidad de realizarme despertando espiritualmente por completo; ¡tienen mi amor y mi respeto¡; tienen mi mano hermana abierta ante ellos, dispuesta a auxiliarlos tan pronto lo requieran; conciencié que solo el amor nos libera; al reconocer mi divina esencia, comprendí que suceda lo que suceda, cambie lo que cambie, habite o no habite un cuerpo físico – denso, siempre yo soy aquí, ahora; me liberé de la angustia, la incertidumbre y el dolor de no saber; realicé que vivo eternamente; sin perder mi individualidad formo parte integral del eterno todo; plenamente consciente aprendí que soy energía pura; cambio; me transformo, me altero, pero sigo siendo indestructible, entera; conciencié que yo soy un punto diminuto dentro de un gran círculo infinito entrecruzado, interconexo, armonioso; sintiéndome ser, entendí que jamás he estado sola; fui guiada desde siempre; una chispa diminuta, soy una partícula integral de todo, está presente la absoluta perfección; la absoluta perfección del supremo creador escapa a mi limitada capacidad humana de comprensión actual; sintiendo ser chispa divina del divino fuego, conciencié que soy luz puesto que soy energía pura; comprendí el misterio del fuego; fuego – y siendo fuego, me trasmuté en el fuego, por el fuego y para el fuego; conciencié la necesidad de desilusión y su función; conciencié lo auténtico y real, de lo aparente e irreal de la creación humana exterior; todo se fundió ante mí por amor; mi angustia, incertidumbre y dolor se esfumaron, desapareciendo; ¡mi búsqueda ha terminado¡; de dar más de sí, hubiera perjudicado; mi proceso evolutivo hubiere degenerado de no tener las oportunidades de canalizar constructivamente mis enormes potencialidades; la energía cualificada positivamente es tan intensa en mí, y unida a mi conocimiento universal interior, pudo construir y canalizar correctamente".

Elegir comprender que somos encarnación individual y universal del espíritu, DISCIERNE la diferencia latente, entre:

     

  • Paradigma, como rampa, estación o punto de partida, continuado de evolución significada en fluir, devenir y transitar como un manantial; de un,
  •  
  • Paradogma, como rampa, estación, punto o encarcelamiento, dogma significado en no fluir, devenir, transitar ni desarrollarse; en suma, encharcarse en el gueto de un reto o vertiente eterna.

     

"Mis padres me han dado tanto que necesitaba otro tipo de experiencias que facilitaran la canalización del torrente energético que en su momento preciso me impulsara a dar el salto al siguiente plano en la escala espiritual evolutiva; puedo decir que cada experiencia que he vivido me ha sido absolutamente precisa; he sido sometida a tremendas presiones, a cruentos "sufrimientos"(por causa de mis apegos), y acervos "dolores" (hasta abrazarlos y darles la bienvenida); gracias a estas "experiencias humanas" me fui puliendo y creciendo; mi torrente energético fue tomando su curso ascendente en forma constructiva, positivamente; el fuego abrazador que me llenaba toda, apasionándome, se fue dulcificando, haciéndose compasivo; la pasión se fue transmutando en compasión y me inundó toda; biológica y psicológicamente son bisexuales por sí, predominando uno de los géneros de acuerdo a las experiencias evolutivas vivencias que le son precisas; al alcanzar los niveles de conciencia propios, ambas cargas energéticas se polarizan en si mismas – responsabilizándose hasta alcanzar el equilibrio interno; yo opto para crear, emiten su nota clave; la misma viaja velozmente por el espacio etérico hasta encontrar resonancia en la nota clave de otra entidad que a su igual se alista para la creación; para lograr su propósito creador es necesario el que ambas se unan bajo ciertas condiciones propicias; para que, utilizando sus frecuencias vibratorias armonizantes, al fusionarlos prolifiquen traduciéndose en amor, luz, sonidos, iones o en formas densas de acuerdo a la posición que ocupen dichas entidades en la escala de evolución; así a través del principio masculino y del principio femenino se perpetúa el milagro de la creación, el milagro de la vida en el cosmos; dando cumplimiento a las leyes universales existentes en él – sin excluir a nada ni a nadie- pensamiento, sentimiento y acción -; los frutos de su unión en el ámbito mental, emocional y espiritual son: amor – luz – belleza – armonía – y equilibrio; cada una de sus obras o creaciones encierra un caudal de belleza mental, emocional, y espiritual de ambos, aún cuando no sean conjuntas......".

Elegir comprender que somos extraterrestres activantes de la fusión invisible e inseparable de nuestra divinidad-humanidad, al punto de reconocer que uno y otro componen el circulo mágico y constante, que nos lega empezar y continuar comprendiendo el destino y misterio ascendente del todo; espiral creciente que nos supera desde la ley de economía, la cual rota y reedita sobre el mismo error cocreador de sufrimiento, promoviéndonos a la ley de atracción o alma, materializada en el servicio, sanación e iluminación al prójimo, transformándonos hacia la ley de síntesis o espiritual, misma que sin perder individualidad, es coparte integral del eterno universo del poder del UNO en acción de AMOR.

Por lo que, elegir comprender que el karma o cualquier otra situación definida como "problema o sufrimiento" por el intelecto meramente carnal y material, sostenedor de la ficción representada en la carencia, penuria y demás inarmonías, no es sino la resistencia intelectual, emocional y mental a comprender, aprehender y elegir tomar, besar y acoger -iluminados por el Espíritu-, la lección que el eterno presente nos da, para gloria y evolución del retorno sagrado a nuestro estado de origen: SER LUZ; entonces, todo hecho, situación o circunstancia, se las sostiene y convive como la BENDICIÓN perfecta que significan, sin concepciones paralelas que aparenten lo contrario; Libertad de ser hijos de las estrellas, a merced de la Voluntad perfecta: la fluidez de Dios; estado de Gracia que nos provee del ilimitado suministro de todo lo bueno y perfecto que necesitamos para nuestro servicio a la vida, comprensión y elección de cohabitar con la realidad que somos: dios@s encarnad@s, transitando la luminosidad del camino de retorno a la FUENTE, nuestro hogar.

Con el infinito amor de eterna hermana espiritual

Génesis

victoriassecretas2002@yahoo.com.ar

http://www.actosdeamor.com/victoriassecretas.htm

 

 

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