CUENTOS 3ª PARTE

 

LA SILLA
La hija de un hombre le pidió al sacerdote que fuera a su casa a hacer
una oración para su padre que estaba muy enfermo. Cuando el sacerdote
llego a la habitación del enfermo, encontró a este hombre en su cama con la
cabeza alzada por un par de almohadas. Había una silla al lado de su cama, por
lo que el sacerdote asumió que el hombre sabia que vendría a verlo:
"Supongo que me estaba esperando", le dijo. "No, ?quién es usted?, dijo el
hombre.
"Soy el sacerdote que su hija llamo para que orase con
usted". "Cuando vi la silla vacía al lado de su cama supuse que usted
sabia que yo estaba viniendo a verlo".
"Oh si, la silla", dijo el hombre enfermo. "Le importa
cerrar la puerta?".
El sacerdote sorprendido la cerro. "Nunca le he dicho esto a
nadie, pero....toda mi vida la he pasado sin saber como orar.
Cuando he estado en la iglesia he escuchado siempre al respecto de la
oración, que se debe orar y los beneficios que trae, etc. pero siempre esto de las oraciones
me entro por un oído y salió por el otro pues no tengo idea de como
hacerlo, entonces hace mucho tiempo abandone por completo la oración.
Esto ha sido así en mi hasta hace unos cuatro años, cuando conversando
con mi mejor amigo me dijo: "José, esto de la oración es simplemente
tener una conversación con Jesús. Así es como te sugiero que lo hagas.... te
sientas en una silla y colocas otra silla vacía enfrente tuyo, luego con fe míralo a Jesús sentado delante tuyo. No es algo alocado el hacerlo pues el nos dijo: "Yo estaré siempre con ustedes". "Por lo tanto, le hablas
y lo escuchas, de la misma manera como lo estas haciendo conmigo ahora
mismo". "Es así que lo hice una vez y me gusto tanto que lo he seguido
haciendo unas dos horas diarias desde entonces". "Siempre tengo mucho
cuidado que no me vaya a ver mi hija pues me internaría de inmediato en
la casa de los locos". El sacerdote sintió una gran emoción al escuchar
esto y le dijo a José que era muy bueno lo que había estado haciendo y
que no cesara de hacerlo, luego hizo una oración con el, le extendió una
bendición, los santos óleos y se fue a su parroquia.
Dos días después, la hija de José llamó al sacerdote para decirle que su
padre había fallecido. El sacerdote le preguntó: "Falleció en paz?".
"Si, cuando salí de la casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui
a verlo a su cama me dijo lo mucho que me quería y me dio un beso".
Cuando regresé de hacer compras una hora mas tarde ya lo encontré
muerto. Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues
aparentemente justo antes de morir se acerco a la silla que estaba al
lado de su cama y recostó su cabeza en ella, pues así lo encontré. "Que
cree usted que pueda significar
esto? El sacerdote se seco las lagrimas de emoción y le
respondió "Ojalá que todos nos pudiésemos ir de esa manera".

Autor Desconocido.

Este cuento lo envió Jagninet

 

 

 MORALEJA DE LA VIDA

Había una vez....
Un muchacho que enfermó de cáncer. Un cáncer que no tenia cura. con 17 años
y podría morir en cualquier momento. Siempre vivió en su casa, bajo el
cuidado de su madre. Ya estaba harto y decidió salir solo por una vez. le
pidió permiso a su madre y ella aceptó.
Caminando por una calle vio muchas tiendas. Al pasar por una tienda de
música; y al ver el aparador, notó la presencia de una niña muy guapa de
su edad. Fue amor a primera vista!!. Abrió la puerta y entró sin mirar
nada que no fuera ella. Acercándose poco a poco, llegó al mostrador donde
se encontraba. Lo miró y le dijo sonriente: "¿Te puedo ayudar en algo?".
Mientras el pensaba que era la sonrisa más hermosa que había visto en toda
su vida. Sintió el deseo de besarla en ese mismo instante. tartamudeando
le dijo: "Si, eeehhh, uuhhh... me gustaria comprar un CD" Sin pensar, tomó
el primero que vio y le dio el dinero. - "¿Quieres que te lo envuelva?"-
preguntó la niña sonriendo de nuevo. El respondió que si, moviendo la
cabeza; y ella fue al almacén para volver con el paquete envuelto y
entregárselo. El lo tomó y salió de la tienda.

Se fue a su casa y desde ese día en adelante visitó la tienda todos los
días para comprar un CD. Siempre se los envolvía la niña para luego
llevárselos a su casa y meterlos en su closet.
El era muy tímido para invitarla a salir y; aunque trataba, no podía.

Su mamá se enteró de esto e intentó animarlo a que se aventara, así que al
siguiente día se armó de coraje y se dirigió a la tienda. Como todos los
días compró un CD; y como siempre, ella se fue atrás para envolverlo. El
tomó el CD; y mientras ella no estaba viendo, rápidamente dejó su teléfono
en el mostrador y salió corriendo de la tienda.

Ring!!! Su mamá contestó: "Bueno?". Era la niña!.
Preguntó por su hijo; y la madre desconsolada, comenzó a llorar mientras
decía: "Que, no sabes?... Murió ayer". Hubo un silencio prolongado,
excepto los lamentos de su madre. más tarde; la mamá entró en el cuarto de
su hijo para recordarlo. Ella decidió empezar por ver su ropa, así que
abrió su closet. Para su sorpresa se topó con montones de CDs envueltos.
Ni uno estaba abierto. Le causó curiosidad ver tantos y no se resistió;
tomó uno y se sentó sobre la cama para verlo: al hacer esto, un pequeño
pedazo de papel salió de la cajita plástica. la mamá lo recogió para
leerlo y decía: "Hola!!, estas super guapo, Quieres salir conmigo?. TQM...
Sofia.
de Tanta emoción, la madre abrió otro y otro pedazo de papel en varios
CDs; y estos decían lo mismo.

MORALEJA

Así es la vida, no esperes demasiado para decirle a ese alguien especial
lo que sientes. Díselo hoy, mañana puede ser muy tarde.

Juan Carlos

 

 LOS TRES ANCIANOS


Una mujer salió de su casa y vio a tres ancianos con largas barbas
blancas sentados al frente de su casa.

No los reconocía, Dijo "creo que no los conozco pero deben de estar hambrientos!!, Por favor entren y tengan algo de comer".

"Esta el hombre de la casa dentro preguntaron?".
"No", dijo ella. Él esta fuera.
Entonces no podemos entrar, replicaron.

Al anochecer cuando su esposo llegó a casa, le contó lo que había ocurrido.
"Ve a decirles que estoy en casa e invítalos a entrar".

La mujer salió e invitó a los hombre a entrar. "Nosotros no entramos a la casa juntos", replicaron.

?Por que?, Quería saber ella.

Uno de los ancianos explico: "su nombre es Riqueza", dijo señalando a
uno de sus amigos, y luego dijo señalando al otro, "el es Exito y yo soy Amor".
Luego agrego,
ahora entra a tu casa y conversa con tu esposo sobre a cual de nosotros quiere en su casa.

La mujer fue y le contó a su esposo lo que le había dicho. Su esposo estaba encantado! Que bonito!, Dijo.
Ya que este es el caso invitemos a la Riqueza, déjalo entrar y que llene nuestra casa de Riqueza.

Su esposa no estaba de acuerdo.
Querido por que no invitamos a Éxito.

Su nuera estaba escuchando desde el otro lado de la casa. Salto con su propia sugerencia: No seria mejor invitar a Amor, nuestra casa se
llenaría de Amor.

Escuchemos el consejo de nuestra nuera dijo el esposo a su esposa. Ve e invita a Amor para que sea nuestro invitado. La mujer salió y le pregunto a los tres ancianos?
¿Quién de ustedes es Amor?, Por favor entre y
sea nuestro invitado.

Amor se levanto y empezó a caminar hacia la casa. Los otros 2 se
pararon y lo siguieron.

Sorprendida, la señora le pregunto a Riqueza y a
Exito;
solo invite a Amor? Porque vienen ustedes?.

Los ancianos replicaron juntos
"si tu hubieras invitado a la Riqueza o al Exito, los otros dos de nosotros nos hubiéramos quedado afuera, pero como invitaste al Amor, entraremos juntos, pues dondequiera que él vaya, nosotros le acompañamos. Donde quiera que haya Amor, también habrá Éxito y con él La Riqueza.

 

EL CAPULLO Y LA MARIPOSA
(anónimo)


Un hombre encontró un capullo y lo llevó a casa, de manera de observar
como emergía la mariposa del capullo. Un día algo pequeño apareció, El
hombre se sentó y observó por algunas horas como la mariposa luchaba
forzando su cuerpo a través de la pequeña abertura del capullo.

parecía que no había ningún progreso. Era como si la mariposa no podía
salir. Estaba atascada. El hombre en su bondad decidió ayudar a la
mariposa. Tomó unas tijeras y cortó lo que faltaba para que saliera el
pequeño cuerpo de la mariposa. Y así fue, la mariposa salió fácilmente.

Pero su cuerpo era pequeño y retorcido, y sus alas estaban arrugadas. El
hombre continuó observándola en espera de que en cualquier momento la
mariposa estirara las alas. Paro nada pasaba. De hecho la mariposa pasó el
resto de su vida arrastrándose en su retorcido cuerpo, sin poder volar.

Lo que el hombre no entendió, a pesar de que lo hizo movido por su corazón
y urgencia, es que el pequeño capullo y la lucha requerida para salir del
pequeño agujero era la manera en que Dios inyectaba fluidos desde su cuerpo
hacia las alas, de manera que se fortaleciera, para alistarla para volar y
tomar la libertad. Libertad y vuelo sólo vendrían después de la lucha.
Privando a la mariposa de la lucha, el hombre la privó de su salud y
libertad.

Algunas veces luchas y aflicciones, son exactamente lo que necesitamos en
nuestras vidas. Si Dios nos permite ir por nuestra vida sin obstáculos
podría lisiarnos de por vida. No seríamos tan fuertes como lo hemos sido
hasta ahora.

 Este cuento lo envió Jagninet

 

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