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Desde mi Cruz a tu Soledad Te
escribo desde mi cruz a tu soledad, a ti, que tantas veces me
miraste sin verme y me oíste sin escucharme. A
ti, que no siempre crees que estoy contigo, que me buscas sin
hallarme y a veces pierdes la fe en encontrarme, a ti, que
a veces piensas que soy un recuerdo y no comprendes que estoy vivo. Mi
tema preferido es el amor, que fue mi razón para vivir y
para morir. Fui
maestro y servidor, soy sensible a la amistad y hace tiempo que
espero que me regales la tuya. Sé
que quizás tu vida te parezca pobre a los ojos del
mundo, pero Yo y
estoy seguro que dentro de tu corazón hay un tesoro
escondido; conócete a ti mismo y me harás un lugar a mi. A
veces también me duele que me ignores y me condenes como Pilatos,
otras que me niegues como Pedro y que otras tantas
me traiciones como Judas. Quisiera
no volver a verte egoísta, orgulloso, rebelde, disconforme,
pesimista. Desearía que tu vida fuera alegre, siempre joven
y cristiana. Cada
vez que creas que no sirves para nada no te deprimas, no te creas
poca cosa, no olvides que yo necesité
de un asno para entrar en Jerusalén y necesito de tu pequeñez para
entrar en el alma de tu prójimo. No te canses de pedirme que yo no me cansaré de darte, no te canses de seguirme que yo no me cansaré de acompañarte, nunca te dejaré solo. Aquí
a tu lado me tienes, estoy para ayudarte. Jesús lo envió Claudia |