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LOS 10 ERRORES METAFÍSICOS MÁS COMUNES
Lo único que logra este tipo de ejercicio es fomentar la idea de que algo externo puede tener más poder que nosotros. Nuestra mente percibe que hay algo allí afuera que puede, por ejemplo, lastimarnos o hacernos daño. Pero, según las enseñanzas espirituales. TODO ES DIOS; por lo tanto, nada puede hacernos daño.
En realidad, debería practicarse algún tipo de
ejercicio de reconocimiento de la seguridad personal. Este
ejercicio podría decir: "Vaya donde vaya, estoy siempre a
salvo, estoy rodeado de hermanos, vivo en el mundo que Dios ha
creado y sólo veo amor en todas partes". En síntesis, al
elegir ¿qué ejercicio mental o meditación hacer, se deberá
buscar aquel que nos recuerde la naturaleza divina de la vida y no
el peligro que percibe nuestro ego.
La mente humana produce un promedio de 60,000 pensamientos diarios, la mayoría de los cuales son negativos. Las afirmaciones son necesarias para lograr implantar una creencia nueva en nuestra mente subconsciente y la repetición de estas afirmaciones es un procedimiento adecuado, pero hasta que no le agregamos la emoción o sensación que acompaña a esa idea no la internalizamos como una verdad dentro de nosotros.
La repetición de palabras carentes de emoción
no es efectiva. Por lo tanto, si yo repito "Vaya donde
vaya, estoy siempre a salvo" pero no me siento realmente
seguro, de nada me servirá. Es necesario seleccionar
ejercicios mentales, meditaciones o visualizaciones que fomenten
las creencias de paz, armonía y prosperidad. Se puede enviar luz o energía a otras personas para que se curen de cierta enfermedad, para que mejoren su situación económica, su vida afectiva, y demás. La mayoría de estos ejercicios se parecen más a una forma de manipulación que a una verdadera ayuda espiritual. Primero y principal: si se va a ayudar a otro, hay que asegurarse de que la persona lo pida y lo necesite. Si esto no se da, tenemos que trabajar con lo
que estamos percibiendo, porque el problema es algo personal que
nos atañe a nosotros mismos y no a la persona que está
sufriendo.
Podemos percibir esa situación como algo terrible, doloroso, injusto o innecesario, pero cualquiera sea nuestra interpretación nunca será correcta ni completa.
El enviar la luz a la persona podría acelerar o
entorpecer su ritmo personal. Nuestra intervención es innecesaria
y, la mayoría de las veces, no es más que un deseo egoísta de
que la persona resuelva rápido su problema porque éste nos
despierta angustia o dolor.
No vamos hacia Dios, YA ESTAMOS EN DIOS. Todo lo que nos rodea forma parte del gran cuerpo universal de Dios. No evolucionamos espiritualmente. Nuestro Espíritu es Perfecto y Completo; no puede ni tiene que evolucionar. En realidad, es un problema semántico, ya que la evolución espiritual no existe. Lo que queremos significar con eso es el despertar de nuestra Conciencia a esa perfección y cuanto más rápido lo hacemos, más plenos y felices vivimos. Tal vez el error provenga de las enseñanzas
religiosas que nos dicen que Dios está "en el cielo",
como si nosotros estuviéramos separados de El. Nosotros y
el "cielo" somos UNO, y debemos aprender a reconocerlo y
a vivenciarlo; en eso consiste nuestra Evolución de Conciencia o
Despertar Espiritual. En nuestra cultura está bien visto que uno se aflija o sufra a la par de sus seres queridos; sin embargo, eso sólo aumenta el pesar. Si interpretamos nuestro pesar desde otro nivel, esto significa que creemos más en el poder de la enfermedad o la crisis que en la solución. Cuando uno se aflige por la enfermedad de un ser querido, agrava esa enfermedad, le da más fuerza y poder. La solución es hacer un esfuerzo personal y reconocer que, más allá de nuestro entendimiento, hay una Inteligencia Superior que está actuando y que tiene el poder de restaurar completamente a nuestro ser querido, si así lo desea dicha persona. Lo mismo ocurre con cualquier tipo de problema o
crisis. Si nos afligimos, es porque nuestro ego ha aceptado
que hay una fuerza más potente que el Poder Divino. Muchas personas que estudian en escuelas esotéricas se sienten especiales y evolucionadas. Sienten que Dios los ha conducido al lugar adecuado para su crecimiento y evolución; que la información que va a recibir es muy importante y no puede divulgarse a personas que no están tan evolucionadas, porque no tienen la capacidad para entenderla o para darle un buen uso.
Esta presunción se convierte en una forma de arrogancia, nada espiritual, que nos hace pensar que somos privilegiados, especiales, elegidos, y que los demás están descarriados o perdidos en la vida.
Esta forma de arrogancia también se ven en las religiones que se sienten propietarias de Dios. Si uno no sigue su culto, está perdido. En el Universo existe un solo Dios y es el mismo para Todos. Los humanos inventan diferentes maneras de rendirle culto, crean dogmas y doctrinas, pero, en esencia, todos adoramos al mismo Dios. Todos somos iguales antes los ojos de Dios.
Para El, nadie está más adelante ni más atrás. Nadie
vale más ni menos. Cualquier interpretación y
clasificación como ser especial corresponde al terreno del ego
humano y no al terreno de lo divino. No hay nada más inútil e insatisfactorio que sacrificarse por los demás. Las tareas que se hagan por los demás deberán hacerse con amor o, de lo contrario, evitarse. Todo lo que se hace con amor es placentero; por lo tanto, no pesa ni molesta. Por el contrario, todo lo que se hace con sacrificio genera presión interna, rencor, enojo, molestia y, a veces, hasta odio. El sacrificio por los demás está aprobado socialmente y es muy bien visto. Uno puede sacrificarse, por ejemplo, por los hijos, por los padres, por la pareja, por la profesión, por los niños desamparados, por alguien enfermo, por la institución religiosa a la que pertenece, por la empresa que da trabajo. La lista podría ser interminable y no es más que un muestrario de la acción equivocada de nuestro ego.
La actitud de mártir no lleva hacia Dios como
muchos creen, sólo el camino del amor. Haz las cosas
con amor o no las hagas. Es cierto que los materiales tienen su propia energía y que el contacto con ellos (en especial, con ciertos cristales cuarzos) produce cambios en nuestra vibración personal y que pueden ayudarnos en el proceso curativo.
También es cierto que algunas figuras, imágenes y colores producen reacciones psicológicas que nos estimulan; a veces para bien, otras para mal. Las estampas religiosas y otros objetos, tales como cadenas con cruces, estrellas de David y demás nos recuerdan nuestras posturas espirituales.
El problema es que la mayoría de estos elementos se convierten en amuletos y les damos más poder del que en realidad tienen. Hay personas que se sienten indefensas sin su cruz, la estampita de su santo protector, su cristal preferido o cualquier otro amuleto de su preferencia. El amuleto pasa a ser Dios.
Vivir pendiente de un objeto es limitar la Presencia Divina a ese objeto. Dios es Omnipresente: está aquí, allá y en todas partes. Lo peor sucede cuando una persona extravía su amuleto o éste se le rompe. La mayoría de las veces esto se interpreta como un presagio de que algo malo va a suceder. Esta idea es producto de creer que la persona se encuentra sin su protección y que, en consecuencia, los demonios y las energías negativas pueden afectarla. Vivimos en un Universo Mental. "Todo lo que
Creemos se hace Realidad". Sentir que gracias a uno, otras personas se iluminan o, al revés, que la presencia de otros nos devuelve la luz es pura ilusión del ego. La verdadera Guía es Interna, es tu Intuición, la Voz de tu Espíritu. Muchas veces esa voz coincidirá con lo que escuchas de afuera y pensarás que alguien te está guiando.
Pero, apenas aceptes a alguien como tu ídolo,
comenzarás a fabricar tu propia decepción. Ocurre lo mismo
si alguien te ha entronizado y te ha tomado como líder; en algún
momento los problemas de tu vida personal lo decepcionarán.
Ninguna vida depende de tus conocimientos ni de tus esfuerzos. Esto es cierto también al revés. Nadie te rescatará ni te salvará, excepto tú mismo.
Hay personas que son muy positivas y
estimulantes, y podrán ayudarte en un principio. Evita
idolatrarlas y evita también ser idolatrado. Recuerda Tendemos a caer muy fácilmente en la creencia de que las personas que nos enseñan son adelantados y que ya han superado muchas pruebas en su vida. En algunos casos, esto es totalmente cierto; en otros, no. El hecho de que una persona transmita una determinada información no la coloca en un grado superior. Debes recordar que cualquier forma de idealización o selectividad corresponde al terreno del ego.
Todas las religiones del mundo enseñan que Dios
es Amor, que vivir con Dios significa expresar Amor a los demás.
Algunas personas asisten a templos,
Ellos todavía no han aprendido la lección y la
vida los llevará a enfrentarse una y otra vez con la misma
situación o persona... hasta que aprendan a mostrar amor. Existe una Ley en el Universo: Todo lo que nos
molesta, complica, enreda, o todo lo que odiamos, se nos
"pega". Esto ocurre hasta que aprendemos a
amar la situación. Entonces, ese problema o esa persona se
convierten en el maestro espiritual de ese momento. Esta creencia nos lleva a una gran represión de la ira y de los enojos, que hacen su reaparición más tarde bajo la forma de rencor, crítica o rechazo. Mientras estamos en el plano terrenal, vivimos la sensaciones y las emociones de este plano. Algunas de ellas son muy placenteras, otras no. El tener un conocimiento intelectual acerca de la acción destructiva de ciertas emociones no las hace desaparecer. Uno puede saber lo malo que es el enojo y, sin embargo, no puede evitar enojarse. En realidad, uno sí puede evitar enojarse, o
asustarse o angustiarse, pero eso exige un entrenamiento.
Durante dicho entrenamiento, hay momentos en
Una vez que aparece el enojo, lo mejor es descargarlo de la manera más positiva posible. Es mucho peor reprimirse e intentar decir: "Todo está bien en mi mundo", cuando uno internamente está sintiendo el deseo primitivo de querer atacar a alguien.
Esto no resulta desacertado pero se logra a
través de un proceso. Sé amable contigo mismo y, de vez en
cuando, date el permiso necesario para maldecir, golpear un
almohadón, gritar, llorar y expresar, como mejor te resulte,
todas las emociones negativas que te toca vivir. Compartido por el universo latente en tí, en mí, en el todo sin fin Sandra "No es necesario hablar de Dios .... Basta SER testimonio de ÉL" Madre Teresa de Calcuta GRACIAS POR SERLO LuzAmor http://www.actosdeamor.com/victoriassecretas.htm http://www.acosomoral.org/sandracorrea.htm http://www.acosomoral.org/sandra.htm
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