En
el tren, también viajaran personas que andarán de vagón en
vagón para ayudar a quien lo necesite.
Muchos
se bajaran y dejaran recuerdos imborrables.
Otros,
en cambio, viajaran ocupando asientos, sin que nadie perciba
que están allí sentados.
Es
curioso ver como algunos pasajeros a los que queremos
deciden sentarse alejados de nosotros, en otros vagones.
Eso
nos obliga a realizar el viaje separados de ellos.
Pero
eso no nos impedirá, aunque tal vez con alguna dificultad,
acercarnos a ellos.
Lo
difícil es aceptar que, a pesar de estar cerca… no
podremos sentarnos juntos, pues muchas veces otras son las
personas que los acompañan.
Este
viaje es así, lleno de atropellos, sueños, fantasías,
esperas, llegadas y partidas.
Sabemos
que este tren solo realiza un viaje, el de ida.
Tratemos,
entonces, de viajar lo mejor posible, intentando tener una
buena relación con todos los pasajeros, procurando lo mejor
de cada uno de ellos, recordando siempre que, en algún
momento del viaje, alguien puede perder sus fuerzas y
deberemos entender eso.
A
nosotros también
nos ocurrirá lo mismo; seguramente alguien nos
entenderá y ayudará.
El
gran misterio de este viaje es que no sabemos en cual
estación nos tocara descender.
Pienso:
cuando tenga que bajarme del tren ¿ sentiré añoranzas?.
Mi respuesta es SÍ; dejar a mis hijos viajando solos será
muy triste.
Separarme
de los amores de mi vida, será doloroso. Pero tengo la
esperanza de que en algún momento nos volveremos a
encontrar en la estación principal y tendré la emoción de
verlos llegar con mucha mas experiencia de la que tenían al
iniciar el viaje.
Seré
feliz al pensar que en algo pude colaborar para que ellos
hayan crecido como buenas personas.
Ahora,
en este momento, el tren disminuye la velocidad para que
suban y bajen personas.
Mi
emoción aumenta a medida que el tren va parando… ¿ quien
subirá?. ¿ Quién será? …
Me
gustaría que TU pensases que el desembarcar del tren, no es
solo una representación de la muerte o el termino de una
historia que dos personas construyeron y que por motivos íntimos
dejaron desmoronar.
Estoy
feliz de ver como ciertas personas, como nosotros, tienen la
capacidad de reconstruir para volver
a empezar, eso es señal de lucha y garra, y saber
vivir es poder obtener lo mejor de todos los pasajeros.
Agradezco
a DIOS, porque estemos realizando este viaje juntos y, a
pesar de que a veces nuestros asientos no estén juntos, con
seguridad el vagón en el que vamos y el maquinista son los
mismos.
A
ti, que estas leyendo, te dejo un abrazo enorme, que tengas
un gran día y gracias
por acompañarme en este viaje…!!!
Anónimo