¿EXPERIENCIA
OVNI?
Sucedió
en Agosto de 1991
Bueno,
este es el relato del que ya apunto que no deja de desconcertarme la
"mezcolanza" de contenidos pues, se amalgaman, a mi criterio,
conceptos metafísicos técnicos,
¿cientificos? Filosóficos, ¿religiosos?... etc. ¿Tal vez sea esta
precisamente una característica habitual en esta clase de
"contactos"?. A pesar de mi inicial propósito de no censurar,
he de reconocer que he omitido algunas partes que me parecen
absolutamente disparatadas, incoherentes También me he permitido la licencia de
intercalar algunos comentarios e incluso juicios de valor.
También
traté de controlarlo probando de dormirme repitiéndome "Hoy tiene que
suceder" pero no conseguí resultado alguno. Tampoco logré respuesta a
ninguna de las preguntas que formulaba repetidamente antes de dormirme. La cosa
simplemente "iba a su aire" como si fuera absolutamente ajena a mí.
Como
anticipo pues creo es la parte que más pueda interesar adelanto un aspecto técnico
que aparece precisamente en la parte final del relato de esta experiencia:
-“Para salvar tan grandes distancias que,
incluso la velocidad de la luz hace inalcanzables no lo hacemos desplazándonos
por el espacio como en otras más “reducidas”;
es decir, recorriendo un espacio sino "transcurriendo" en el
tiempo. Del mismo modo que para decirlo con propiedad el tiempo y el espacio no
son independientes sino un continuo: Espacio-tiempo.
También la masa y la energía, la electricidad y el magnetismo. Así como,
manipulándola adecuadamente, la masa puede liberarse esta en forma de energía
y también a la inversa; la energía "concentrarse", “congelarse”
en masa (teniendo la tecología adecuada), "manipulándo"
de modo preciso el espacio
se puede incidir en el tiempo y también con efectos inversos, es decir, a la
recíproca. Cada efecto producido en una manifestación de cualquiera de los
pares constitutivos masa-energía,
aceleración-gravedad, electro-magnetismo, espacio-tiempo incidirá en su
"complementario".
A cada objeto inmerso en el espacio le
corresponde un instante en el tiempo y, cada instante del tiempo determina su
situación espacial. La Tierra, como todo en el cosmos, está en una cambiante
coordenada espacio-temporal en que la una determina la otra. Es decir, situarse
en la coordenada temporal de este cuerpo de hace un año implica situarse
espacialmente en el punto que este ocupaba hace un año, y situarse en la que
ocupará dentro de un año en el que ocupará por entonces, y evidentemente, en
su coordenada temporal actual, situarse en el que ocupa ahora. Ello supone que
pudiendo decidir la coordenada temporal es factible "situarse"
espacialmente. Simplemente "se está ahí" sin necesidad de recorrer
el espacio y sin contravenir ninguna de las leyes que limitan el recorrido de
tan largas distancias ya que es imposible para cualquier cuerpo con masa
alcanzar la velocidad de la luz y, aún que así fuera, las distancias
siguen siendo tan enormes que el tiempo preciso las hacen prácticamente
insalvables. De modo grosero, pero didáctico un ejemplo simple puede ilustra lo
expuesto:
Son la 11 horas, 32 minutos 28 segundos y 43
centésimas, estás en el portal de tu casa... Subes a tu coche y te desplazas.
Transcurre un intérvalo de tiempo y ahora estás en otra ciudad a 70 Kms. ¿Si
de alguna manera pudieras volver al instante preciso, es decir a la coordenada
espacio temporal de la 11 horas, 32 minutos, 28 segundos y 43 centésimas donde
estarías? Estarías denuevo en el portal de tu casa sin que para ello hayas
tenido que desplazarte estos 70 Kms en sentido inverso. Es decir, sin que hayas
tenido que desplazarte espacialmente. Y esto ha sucedido ¡INSTANTANEAMENTE!
incluso a mayor velocidad que la de la luz. Sin entrar en conflicto con la
limitación impuesta por la ley que determina la imposibilidad de que nada que
posea masa pueda alcanzar la velocidad de la luz. Evidentemente que si vuelves a
tu punto de partida recorriendo a la inversa tu recorrido y te situas en la
misma posición no volverás a la coordenada temporal anterior ya que la
espacial tampoco será la misma, pues la Tierra junto con todo el Universo se
habrá movido, estará en otra coordenada espacial y por tanto también
temporal. En el Universo todo está en movimiento respecto a todo, hasta el seno
de la materia densa y aparentemente estática es un hervidero de movimiento
vibratorio, no existe en el Universo el reposo absoluto ni siquiera para la más
ínfima manifeastación. Es más, si una sola partícula, un solo cuanto
estuviera en reposo absoluto todo el Universo colapsaría, pues para que pudiera
darse el hecho de que una sola partícula esté en reposo absoluto requiere a su
vez que todo el entorno esté estático, y lo que evita el colapso del Cosmos es
que en él todo esté en movimiento respecto a todo. Por eso no puede ubicarse
en él un punto como centro.
¿Como
se puede situarse en una determinada coordenada espacio temporal? Obviamente
este es un ejemplo meramente didactico y que adolece de inexactitud y extremada
simplicidad. Si aplicamos directamente una carga eléctrica sobre un trozo de
metal magnetizable, aún que esta sea muy intensa no lograremos atraerlo ni
provocar en él ninguna forma de desplazamiento, a lo sumo un calentamiento que
si es intenso le haga perder su magnetismo. Ahora bien, podemos conseguir que
esta misma carga circulando por un conductor genere un campo magnético que si
incidirá de modo ostensible, más aún si el conductor es dispuesto en una
determinada forma (disposición
espacial)
enrrollado formando bobina. A su vez, si a este mismo conductor, ahora sin carga
electrica le colocamos un imán por muy fuerte que sea el campo magnético que
este genere, si está estático respecto al conductor aún que sea bobinado no
ejercerá ningún tipo de efecto sobre el. Pero si lo movemos (desplazamos
espacialmente)
en su proximidad, se generará carga eléctrica cuanto más intensa cuanto
potente el imán y mas rapido y próximo el movimieno. Es decir, que
"manipulado" adecuadamente una de las manifestaciones del
"par" electro-magnetismo actuaremos sobre la otra. sea cual sea la que
decidamos manipular. Aún que técnicamente más complejo,
"manipulando" correctamente del continuo espacio-tiempo el primero,
actuamos, incidimos sobre el segundo y a la inversa. Es decir, que deformando,
concretamente, curvando el espacio en modo e intesidad adecuadas, además de
reducir significativamente las distancia,s provocamos una controlada distorsión
temporal. Podemos situarnos en la coordenada espacio-temporal precisa, si bien
de una forma que requerirá un a modo de presencia condicionada a
“virtualmente no interfiriente” en determinados “momentos” de especial
relevancia, por razones obvias. (Que curiosamente esta parece ser la tónica
general de comportamiento de estos seres) <Entre paréntesis es anotación mía>
Evidentemente
para poder obtener el resultado correcto son precisos no solo la compleja
tecnología que permita hacerlo, sino además unos conocimientos de física de
los que aún distais mucho, de la
revisión de algunos de los postulados sobre los que os basais en este campo y
de disponer de ciertos elementos (de la tabla periódica) que no existen en
vuestro entorno y también aún no conocidos por vuestra ciencia.”
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Los
hechos:
Estaba
cansado pues, arrastraba toda una noche sin dormir y la ajetreada actividad de
un intenso día y eran ya las dos de la madrugada. (Lo cierto es que había
estado sencillamente de “juerga” continua pues, era fin de semana y zona turística
y... Bueno, a buen entendedor...) Me estaba invadiendo un repentino e
incontrolable sopor y mis reflejos eran poco menos que mínimos como para
mantener una conducción prudente. Tomé un desvío y estacioné el coche al
borde de un camino sin asfaltar en un claro entre la arboleda. Incliné mi
asiento y quedé sumido en un duerme vela.
Aún no sé si fue por lo incomodo de aquella postura o por aquel extraño
y hasta súbito silencio que percibí que, aún atontado me desperté. Era un
silencio total, absoluto, denso. No había ningún sonido. NADA. Jamás había
experimentado un silencio tan absolutamente abrumador, era sobrecogedor. No
alcanzo a poder definirlo.
Necesitaba
estirarme, mis piernas estaban anquilosadas. Bajé del coche y de pie hice
algunos estiramientos. Aquel extraño silencio hizo que me invadiera una intensa
sensación de soledad y aislamiento; era como si me encontrase en el último y más
remoto rincón del mundo. Confieso que no pude evitar sentir una cierta
inquietud.
Fui
a encender un cigarrillo que se me cayó al suelo cuando, súbitamente, al
levantar la cabeza que había inclinado para tomarlo de la cajetilla, me percaté
de la presencia de alguien que se aproximaba directamente hacia mi. Solo veía
su silueta, a la escasa luz de las estrellas, sobre el fondo más claro de aquel
camino que se internaba en la arboleda más densa y oscura. Reconozco que me
asusté, más bien, me sobresalté, porque a estas horas y en un lugar tan
solitario... Pero, de inmediato me invadió una extraña serenidad que iba
acentuándose a medida que aquella silueta (aún solo distinguía eso, si bien
ya me percate de lo reducido de su estatura) se acercaba inequívocamente a mi.
Se detuvo aproximadamente a metro y medio. No podía verle bien la cara, pero,
ya me llamó poderosamente la atención la forma de su cabeza y lo
desproporcionada que esta era: recordaba su forma la de una pera al revés. Poco
a poco fui percibiendo sus rasgos y su aspecto general. No fue porque mis ojos
se adaptasen a la escasa luz, sino que, paulatinamente, una extraña neblina
iridiscente nos fue envolviendo. Fue haciéndose cada vez más densa, a la vez
que aumentaba la intensidad iridiscente que fue tomando un vivo color azul eléctrico.
Recordaba la luz producida por la soldadura eléctrica.
Sus
ojos eran enormes y me recordaron a los de los gatos. La nariz más se le
adivinaba que se le veía; casi solo dos estrechos orificios alargados, y su
boca, una delgada línea sin labios. Su mentón era pequeño y puntiagudo,
acentuado por el contraste de lo voluminoso de su cráneo. No tenía pelo ni
cejas. Su cuerpo, en proporción, era pequeño. Su estatura sería, mas o menos
de 1,20.
Mientras
la ya densa neblina nos envolvía a ambos que, permanecíamos inmóviles el uno
frente al otro. No puedo por menos que insistir en la extraña serenidad, casi
naturalidad con que viví esta situación. Pero, volviendo a aquel ser: Su
rostro, a pesar de lo “peculiar”, resultaba en conjunto armonioso; hasta
sereno, añadiría.
Lentamente,
casi no lo percibí, la niebla se disipó quedando una luz suave que me permitió,
con sorprendente naturalidad, ver que el entorno era distinto: No había
arboleda, ni coche, ni cielo estrellado. Me encontré en el interior de un
recinto de planta hexagonal que me recordó las celdillas de las abejas. Los
rincones no eran angulosos sino redondeados. El suelo, techo y paredes eran de
un verde pastel claro. No divisé desde mi posición ningún objeto, mueble o
saliente. Tampoco vi puerta, ventana, o cavidad alguna.
Un
a modo de zumbido, o mejor aún, una especie de ronroneo muy suave y pulsante,
envolvía e inundaba la estancia. Esta iba rotando a nuestro alrededor... o tal
vez nosotros en su centro. (No estoy seguro) El zumbido parecía emanar de todas
partes, hasta del mismo aire. Recordaba el latir pausado de un enorme pero a la
vez lejano corazón. Posteriormente he sabido que era producido con el fin de
activar en lo profundo de mi subconsciente el recuerdo de mi estadio fetal e
inducirme a un estado de profunda calma. Que así es como en esta etapa de mi
existencia oía el corazón de mi madre.
Aquel
ser aún permanecía frente a mí, a la misma distancia. Era (tal vez fue así)
como si nosotros no nos hubiéramos desplazado, sino que realmente hubiese sido
nuestro entorno el que lo hubiera hecho. Llevaba una sencilla túnica de color
blanco marfil, sin ningún adorno ni distintivo. Sus pies asomaban calzados en
una especie de calzado sintético; parecía como si fuera plástico, también
sin adorno alguno y de un marrón claro. Con una leve indicación de su mano
que, como su rostro era de un color pardusco terroso, me hizo caer en la cuenta
de que justo tras de mi había una especie de silla parecida a la de los
dentistas y, entendí que me invitaba a sentarme. La silla estaba en posición
casi vertical y “supe” que tenía que apoyarme en ella. En cuanto lo hice
tomó la forma de asiento con la espalda hacia atrás y las piernas ligeramente
levantadas. Sin que moviera la boca para pronunciar sonidos, llegó a mi oído
una especie de voz. Era una “voz” profunda que parecía, al igual que la
luz, emanar del entorno; de ningún sitio concreto. Me dio la impresión de que
era como si todo el aire de aquella estancia vibrase produciendo el sonido que
parecía converger en mi cabeza. Ahora ya estoy en condiciones de entender que
realmente eran sensaciones o estímulos en mi cerebro y que este transformaba en
conceptos; “traducía a ’palabras’”, puesto que, como después se me
hizo comprender, se hacían confluir diferentes paquetes y frecuencias de
ondas o impulsos en determinados centros cerebrales, con un poder de
discriminación capaz de actuar y estimular o inhibir algunos de los contenidos
proteicos de una sola neurona. De ese modo, parece ser que la capacidad de
transmitir, o mejor: transfundir o introyectar información es enorme. Además,
con la ventaja de que esta no es distorsionada ni alterada por los sentidos ni
por la subjetividad emotiva del receptor. Es, por así decir, como si fuera
grabada en una cinta magnetofónica, solo que el soporte no es una banda magnética,
sino las mismas neuronas. De todos modos es inevitable que esta información
luego al ser “procesada” para verbalizarla, traducirla a conceptos sufra
alguna distorsión. Por eso, no es de extrañar que muchas palabras tengan que
ir suspendidas de un entrecomillado y que, incluso, deba recurrir al símil o la
comparación. Todo lo que sigue no es sino una traducción a conceptos; un
intento de verbalización de toda la información recibida de modo tan extraño.
Como también extraño ha sido el modo en que esta ha ido aflorando y que me ha
permito tener conocimiento de ella y que más adelante describiré. Pero,
siguiendo con el orden de los hechos:
Sentí
una sensación de bienvenida, una
profunda paz interior y una serenidad que dudo pueda alcanzar a volver a sentir
y... Solo recuerdo que nuevamente percibí como se estaba formando otra vez
aquella neblina, más densa ahora y
como de nuevo, aun que, más lentamente, se iba disipando y con ella también la
luminiscencia. Antes de que la oscuridad me impidiese ver sus rasgos, alcancé a
ver, o adivinar en su rostro una “expresión”, un rictus apenas
imperceptible, pero, que “supe” que equivalía a lo que para nosotros sería
algo así como una sonrisa o una muestra de simpatía. Y un pensamiento se
“formó” en mi mente: “No intentes recordar. En tu cerebro hay mucha
información almacenada. Esta irá aflorando a tu consciente progresivamente.
Está programado para que así suceda, pero, solo bajo ciertos estímulos” Y
juntando sus manos que, creo recordar (no estoy del todo seguro) solo tenían
tres o a lo sumo cuatro dedos, sobre su pecho,
a la altura de lo que supongo debía ser la del corazón, recuerdo
vivamente la sensación de que, como a modo de despedida, “decía”: “La
sabiduría no está tanto en el saber, como en saber hacer uso de aquello que se
sabe. Esto, es maestría” (...Confieso
que, después, cada vez que lo recuerdo, no puedo evitar pensar que es una frase
bastante simplista. Casi una perogrullada).
Con
la neblina también se difuminó, hasta desaparecer, aquel ser.
De
nuevo la oscuridad de la noche y el leve murmullo de la brisa entre las copas de
los árboles. Miré la hora. Mi reloj marcaba las 3 menos 20 (lo recuerdo con
absoluta precisión). Con un rápido cálculo, y contando que había estado un
tiempo recostado y medio adormilado llegué a la conclusión de que no habían
transcurrido más de 15 minutos. Tal vez hasta incluso menos. Pues no mucho
antes de decidir pararme había mirado la hora en el reloj del coche.
No
me sentía en absoluto cansado, es más, completamente despejado. Tampoco sentía
ningún tipo de excitación, sino más bien al contrario. Estaba exactamente en
el mismo sitio, junto a la puerta del coche (un Citröen AX negro) que aún seguía
abierta. Fui a encender un cigarrillo y recordé que anteriormente ya lo había
intentado. Lo encontré a mis pies. Lo cogí y lo encendí. Mientras en mi mente
y mi ánimo una profunda y serena calma. No me pregunté nada... Acabé el
cigarrillo, me metí en el coche y maniobrando, salí de aquél claro y por el
mismo camino accedí a la carretera. Ya en casa me acosté normalmente. Me dormí
enseguida.
Posteriormente
y en repetidas ocasiones he tratado de localizar el lugar y me ha sido
imposible. No he podido reconocerlo.
Hasta
aquí lo que viví a plena consciencia y que recuerdo “normalmente”. Pero al
cabo de una semana o 10 días una noche a eso de las 3 de la madrugada y en lo más
profundo del sueño, súbitamente me desperté con una lucidez absoluta, como si
no hubiera estado dormido. Fue instantáneo. Y empecé a recordar con absoluta
nitidez y realismo aspectos y momentos de mi estancia en aquél recinto junto al
extraño ser y sobre todo contenidos de lo que al parecer fue introyectado en mi
mente. Esto me ha ido sucediendo desde entonces sin ninguna periodicidad y sin
que haya podido relacionarlo con circunstancia alguna como elemento
desencadenante. Aún que algunas noches antes de dormirme me repetía y avivaba
el deseo de que aquella noche sucediera, no conseguí influir en ello. Parecía
que “iba a su aire”. Ya desde la primera noche fui tomando notas apresuradas
con los conceptos y datos más relevantes, al igual que un estudiante sus
apuntes. Y lo que sigue es una recopilación ampliada de dichas notas. Casi
siempre, después de tomar mis notas volvía a sentirme invadido por el sueño y
seguía durmiendo. Me ha ido sucediendo con absoluta anarquía cronológica,
pues, tanto se daba dos veces en una semana como una cada dos. Incluso recuerdo
un periodo en que pasó aproximadamente un mes y medio sin que me despertara.
Efectivamente,
de modo progresivo he ido recordando “paquetes” de la información recibida;
momentos de la experiencia vivida que si bien, insisto, que según mi reloj no
pudo durar más de 15 minutos, en otra dimensión del tiempo, en otra cronología
(ahora sé que fue así) puedo asegurar que al menos tuvo que durar el
equivalente a varias horas. Es como cuando en unos pocos minutos sueñas una
larga y hasta compleja historia.
No
fue un diálogo tal como lo conocemos: pregunta-respuesta. Las preguntas “ya
estaban” en mi cerebro. Es decir, captando los contenidos de mi mente, las
posibles dudas o dificultades de asimilación eran ya conocidas;
“detectadas” y “respondidas” como ya expliqué. De ahí la enorme
capacidad de “transvasar” información.
Por
tanto, aún que sea descrito como diálogo (como concesión) para mayor
facilidad de transcribir la información, no se olvide la naturaleza de la
experiencia. Por eso voy a escribir y narrar como un todo lo que ha ido
aflorando en partes a mi consciente. Por eso, no es de extrañar si en algunos
momentos del relato se repiten e incluso solapan algunos contenidos, o si también
adolece de falta de continuidad narrativa. Prefiero hacerlo así para respetar
al máximo la secuencia en que se produjo.
Ateniéndome
a lo dicho, debería empezar diciendo que la primera sensación que percibí en
aquella estancia y frente aquel ser fue de algo parecido a: No temas y de
bienvenida. Y ya, a partir de ahí, lo que se me “comunicó”.
-Nuestro
aspecto se debe a que en nuestro planeta, la vida, si bien empezó de modo
parecido al de la Tierra, su evolución ha seguido un curso muy diferente. (Esto
se explica más adelante) Pero somos más diferentes aún en lo interno que en
lo externo. Es decir, en lo psíquico que en lo somático. Pero no solo es
debido a que gocemos de un más amplio espectro sensorial, sino, y sobre todo, a
que nuestra evolución psíquica ha sido más acorde, progresiva y armoniosa con
el entorno; con la Naturaleza.
Nuestra psiquis se ha desarrollado a partir
de una más amplia gama de percepciones: Somos sensibles a pequeñas variaciones
del campo gravitatorio así como del electromagnético. También podemos
percibir discriminatoriamente frecuencias de impulsos mecánicos en una gama más
alta que la vuestra (vibraciones). Podemos, así mismo inhibiendo o estimulando
a voluntad en nuestro cerebro las áreas destinadas a la visión lograr, el
efecto equivalente al de variar la persistencia retiniana. Ello nos permite ser
ópticamente receptivos tanto al movimiento como, dentro del gradiente elegido,
sólo a ciertas magnitudes de
movimiento, o también, solo a cuerpos que estén en reposo o bien a ambos
supuestos. En todo caso podemos discriminar magnitudes de movimiento tanto en
exceso como en defecto, que son imperceptibles para vosotros.
Nuestro
origen es mucho más antiguo que el vuestro. Se remonta a varios cientos de
millones de años antes; casi el millar. Cuando aquí los grandes saurios
hicieron su aparición y poblaron densamente algunos parajes que ahora son
profundas depresiones cubiertas de agua, desiertos, e incluso elevadas cimas, ya
visitábamos vuestro planeta.
La
vida sobre la superficie apareció y se extendió con relativa rapidez
favorecida por el hecho de que el impacto de un enorme asteroide hizo que se
desprendiera y fuera lanzada al exterior una parte del planeta que, atrapado por
su campo gravitatorio quedó orbitando y ejerciendo una fuerte influencia en los
mares al provocar grandes mareas que, obligaban a una enorme cantidad y variedad
de materia orgánica y, ya organismos, a permanecer fuera de su medio. Ello
propició que el proceso selectivo de evolución de adaptación a la vida
terrestre fuera acelerado enormemente. De
no haber sido así y haber habido solo las mareas propias de la influencia de
vuestro sol, la vida sobre la superficie seca hubiera tardado más en aparecer y
extenderse de modo más moderado. Otro de los impactos que se produjeron
posteriormente no hubiera tenido la relevancia que le permitió cambiar drásticamente
el curso de la evolución y de la que vosotros sois el resultado.
De
todas las especies inteligentes que hemos alcanzado a conocer, lamentablemente,
sois, no la menos avanzada tecnológicamente, pero sí y con diferencia, la que
más disociada y desarmónicamente vive y se relaciona con la Naturaleza.
Vuestra existencia sigue unas pautas contra-natura; en constante conflicto con
sus leyes más básicas. Habéis desarrollado una cultura basada en unos
principios y pautas absolutamente antinaturales, Vuestros principios y
referentes se basan en una moral e incluso una ética que no son más que el
reflejo de vuestra necesidad psicológica de ordenar el Caos. Al ordenarlo en
vuestra mente, realmente lo que hacéis es crear un orden en el que situaros:
buscar “cual es mi sitio” y os habéis erigido en medida y referencia, en
patrón y rasero. El diferente modo en que cada comunidad o grupo aislado lo fue
estructurando y resolviendo según su necesidad, en función a su entorno y la
forma de relacionarse con el, es el origen de las diversas religiones y cosmogonías
así como de los distintos lenguajes y costumbres
En
la Naturaleza no hay moral ni ética. Es más, no hay nada más opuesto a ella.
Tampoco existe un orden tal como lo entiende y tiende a establecerlo vuestra
mente. Al igual que en el terreno de la mecánica cuántica, la constante es la
incertidumbre, la simple probabilidad estadística, el tanteo y el ensayo
permanente.
“Nosotros”
(más adelante se verá porque se entrecomilla esta palabra) sentimos un
profundo respeto por la naturaleza hasta extremos que a vosotros os parecería
exagerado, casi fanatismo. Y el término “respeto” no es apropiado pues, no
es que adoptemos una actitud respecto a ella; es que, ya ni la “concebimos”
como “algo” a respetar o contravenir... SOMOS ella.. Jamás se nos ocurriría
“enmendarle la plana”, (la expresión es mía) contravenirla. Tanto es así
que, aún que os pueda parecer aberrante e “inhumano” nunca se nos ocurriría
con nuestra ciencia y tecnología, que, por cierto, es muy diferente a la
vuestra tanto en sus principales fundamentos como en su forma, interponernos en
el curso natural, hasta el punto de “hacer” vivir a aquél ser al que la
Naturaleza le niega tal posibilidad al nacer con ciertas taras y discapacidades
que no le permitirían la supervivencia. Ni tampoco alargándola más de lo que
ella establece. Es para “nosotros” muy natural y ni concebimos ya otra
actitud que la de dejar que la Naturaleza siga su curso normal. El curso que ha
hecho posible que nosotros podamos existir. Vosotros al permitir que vivan seres
que, por prematuros u otro tipo de taras, incluso genéticas, por naturaleza no
podrían sobrevivir, que no son sino, parte de los constantes ensayos a que la
Naturaleza somete a todas las formas de vida e incluso de organización de la
materia, en busca de mutaciones y variantes favorables, lo que estáis haciendo
es entorpecer e incluso detener el curso evolutivo que precisamente ha hecho
posible vuestra existencia como especie. Incluso más aún, estáis
sobrecargando con genética defectuosa a vuestra especie. Alteráis la selección
natural. La entorpecéis gravemente y no parecéis ser conscientes del riesgo
que ello implica. Hay en ello, así como en algunas de vuestras pautas de
conducta, incluso el germen de vuestra extinción. Lo hemos podido constatar ya
en algunas exploraciones a las que hemos sometido a algunos de vosotros.
La
causa de esta contradicción, de vuestro conflicto radica,
tiene su origen y se remonta al estadio en que vuestra psiquis, aún en
fase incipiente, fue alterada por factores externos.
Cuando
el aún homínido, forzado por su condición de casi indefenso en un medio
altamente hostil: no tenía garras, un olfato, una vista y un oído más bien
mediocres y una carrera lenta, aún que, su alta resistencia le permitía
recorrer grandes distancias -estaba más preparado para la huida que para la
defensa y mucho menos para el ataque- tuvo que basar su supervivencia en la
capacidad de interpretar y relacionar. Por ejemplo: Unos ciertos animales en una
llanura si ven una señal, si perciben una sombra deslizándose en el suelo no
necesitan levantar la cabeza. Saben atávicamente, pues a eso deben su
supervivencia, incluso como especie, que es una señal de peligro y buscarán
apresuradamente un refugio que les ponga a salvo del águila que planea. Del
mismo modo “saben” que, aún que se dé una determinada señal de peligro,
esta puede ser neutralizada por otra que les “dice”: “Mientras permanezca
esta silueta no debes temer, no serás atacado”. Este animal para sobrevivir y
asegurar así su supervivencia individual y como especie solo necesita
identificar y relacionar entre sí unas pocas señales de peligro y otras pocas
de seguridad, además, siempre muy próximas en el tiempo. En cambio el homínido,
poco prolífico, con un largo periodo de aprendizaje -infancia y tutelaje- y
casi indefenso necesitaba “descodificar” un mayor número y complejidad de
señales, estimulado así su capacidad de asociar una señal con su causa;
asociar riesgos y seguridades incluso más distanciadas en el tiempo, permitiéndole
“preveer” y así compensar y superar su indefensión física.
(Este
ejemplo del animal me parece de una simplicidad e ingenuidad que contrasta hasta
violentamente ,diría yo, con la complejidad y nivel de otras explicaciones)
Fue precisamente en este estadio de su
evolución cuando su psiquismo fue “acelerado” por la intervención de una
civilización alienígena -no nosotros- estimulándole fenotípicamente. Desde
entonces, el hombre arrastra un “desfase” pues, ello hizo que se
desarrollara en él el sentimiento, la
consciencia de individualidad diferenciada, de “yo”. Eso le “desencajo”
como parte engranada e inmersa en un todo; de una naturaleza, de un ecosistema
deviniendo en “ajeno” ;extraño. Así es como su nueva capacidad de
abstracción le hizo sentir cuando adquirió consciencia de entidad
diferenciada: ya no formaba parte del conjunto de criaturas que, desde su
correspondiente lugar en la naturaleza, obraban según su instinto. -Instinto
que, como en nuestro caso, nos ha permitido con el transcurso del largo proceso
evolutivo, que nuestra consciencia sea colectiva- (más adelante se “extendió”
más sobre este punto). Ahora él lo veía y vivía “desde afuera” En cierto
modo, es lo que quiere reflejar, aun que simbólicamente, uno de los registros
escritos pretendidamente más antiguos de la cultura de la que formas parte,
cuando afirma que: “al comer de la fruta del árbol de la ciencia del bien y
del mal” perdió su naturalidad y que como elemento extraño en aquel “paraíso”
-Naturaleza- <Las observaciones y objeciones relativas a que la Naturaleza no
es un paraíso son juicios de valor emitidos desde unos referentes adquiridos
precisamente desde “afuera”. Es tan absurdo como afirmar que es muy
“aburrido” ser caracol o pino piñonero> se vio
a si mismo y ocultó su “animalidad”. “Se vio desnudo y se avergonzó”.
No fue este “el pecado original”, sino el origen mismo del “pecado”. Se
vio a si mismo como un animal más; antes simplemente lo ERA; un peldaño más
en la larga escalera evolutiva en su ascensión a niveles más complejos y
fiables a los que el gen tiende con el
fin de acumular y transmitir mejor y más refinada información.
Desde
vuestro estado de “desnaturalización” vivís una desnaturalizada relación:
Vuestra relación no es CON las cosas y los hechos, sino con el ORDEN de las
cosas y los hechos que establece vuestra psiquis. No puede aceptar el des-orden,
el caos como estado natural. Necesita establecer -imponer- relaciones que
ORDENEN vuestra realidad cognoscitiva. Es decir: Solo puedo aprehender, conocer
en la medida en que puedo establecer una relación con: causa, función,
opuesto, complementario, etc. Solo en un orden puedo hallar mi lugar, ubicarme:
situar y situarme.
Nuestra
naturaleza psíquica es muy diferente ya que, así como existen diversas formas
en que se resuelven y se conforman las vías de continuidad genética. En otros
términos: Formas de vida. Así también, hay otras “formas” de
inteligencia, y del mimo modo otras formas de manifestarse. En nuestro caso, aún
siendo muy similar nuestra génesis en sus primeros orígenes, al haber,
posteriormente, seguido un curso muy distinto, ha propiciado que nuestro
psiquismo se desarrollase también de modo muy diferente: En nuestro estadio
actual y desde el ya el origen de nuestra existencia más remota, no ha
predominado nunca el sentimiento de individualidad. Es decir: A lo largo de
nuestro desarrollo evolutivo ha predominado SIEMPRE en nuestra psiquis aquello
que vosotros llamaríais “ESPÍRITU COLECTIVO”. Tanto es así que, en este
momento, y para hacerlo con propiedad, no puede decirse que esté comunicando
contigo una entidad diferenciada -una “identidad”- respecto a cualquiera
otro de mi especie. Es nuestra psiquis colectiva la que se manifiesta EN SU
TOTALIDAD en cualquiera de nosotros. Es como un holograma: Cualquiera de las
partes en que se divida contiene toda la información para reproducir la misma
imagen que el “todo” original. En todo caso, solo se pierde “definición”.
Más, no es así en nuestra psiquis, pues, el equivalente sería que: Cualquier
variación de la información de cualquiera
de las partes se reflejaría también en el resto de las que conformaban el todo
original. No tenemos “identidad psíquica” diferenciada. No somos parte de
un todo psíquicamente considerado, ya que, la TOTALIDAD ES y se manifiesta en
todos y cada uno de “nosotros”. (Ahora se comprenderá porque se debe
entrecomillar el “nosotros”, pues es una concesión, digamos que literaria
que me permito, pero que, en modo alguno es correcto al no haber identidad y por
tanto tampoco un conjunto de ellas. Por ello, voy ha dejar de usar las comillas
al hacer uso de este término, una vez aclarado ya este concepto).
Somos
medios o instrumentos, vehículos en los que , al igual que la vida, se
manifiesta aquello que pretende abarcar el termino “LA CONSCIENCIA”. Eso
equivale a que cualquier cosa a la que acceda perceptivamente con mi capacidad
aferente lo sea lo sea por “LA CONSCIENCIA”. De modo más simple aunque
menos riguroso: A lo que “yo” accedo, acceden todos y cada uno de mis congéneres.
Todos “vivimos” todas las “experiencias” presentes y pasadas. Por ello
nuestra percepción cronológica, nuestra percepción del “tiempo” es muy
diferente a la vuestra... Y es que, el tiempo no es solo relativo en función a
ciertas magnitudes y parámetros de referencia. El tiempo es también un
“HOLOGRAMA” en el que en cada uno de sus “instantes” se resume y
sintetiza toda la eternidad. Es
vuestra psiquis la que percibe los “instantes” “aisladamente”. Pero en
ciertos estados alterados o “ampliados” de consciencia puede alcanzarse una
cierta forma de percepción “holística”.
En
vosotros existe el germen de “LA CONSCIENCIA” pero relegado al nivel de
“inconsciente”. Es esta atávica intuición que os hace presentir “algo más”.
Algo que vuestra inteligencia y psiquismo no alcanza a aprehender... algo que
intuís omnisciente, omnipresente, etc... y que llamáis Dios. Y así es, ya que
“LA CONSCIENCIA” es la que reúne los atributos que intuitivamente proyectáis
en esta entelequia llamada Dios.
Es
lamentable que el desconocimiento de ello haya sido la causa, lo que os ha hecho
cometer las mayores tropelías y abusos...
Precisamente,
eso que intuís es vuestra esencia más pura y genuina. Algunos de vuestros congéneres
alcanzaron a experimentar vivencialmente con plenitud la “presencia”, la
manifestación de La Consciencia (a partir de ahí dejo también de
entrecomillar esta palabra) o espíritu colectivo. Obviamente tuvieron que
enfrentarse a la dificultad de traducir y reducir su experiencia a conceptos y,
lo que es más, tratando de hacerla asequible a la escasa capacidad intelectiva
de sus congéneres. Concretamente, en este aspecto un personaje que es un claro
exponente de ello y que, en consideración a tu bagaje cultural hay que
referirse de modo especialmente destacado, -si bien no es el único ya que, hay
otros muchos que simplemente no han quedado reflejados en aquello que, llamándolo
historia pretendéis sea el relato cronológico de vuestro acontecer y que,
ciertamente adolece de muchos errores tanto en lo referente a los hechos en sí,
como, incluso, en la cronología- a
un judío esenio llamado Josua. (?). (¿No era Jesús?). Él, al igual que
otros, trató de explicar y comunicar su experiencia por medio de parábolas
-analogías- aquello que no podía expresarse con conceptos simples y directos.
Un ejemplo: Repetidamente hizo referencia al “Padre”... También al
calificativo de “Hijo” ya que, refiriéndose a él mismo decía “El Hijo
del Hombre” y Dios como “El Padre”... también hizo algunas referencias
significativas respecto a un cierto “Espíritu”; un espíritu de síntesis.
De ello se dedujo la trinitaria manifestación de la divinidad.
Una divina triada a la que, con otros nombres y atributos hacen clara
alusión otras culturas. En esta analogía el Padre sería -es- La Consciencia.
El Hijo cada una de las criaturas o seres en los que se manifiesta. El Espíritu
-SANTO- la “conexión” (no encuentro la expresión adecuada) entre todos
ellos en La Consciencia. De ahí que algunos de sus seguidores fueran
“iluminados”, -conectaran- (Espíritu
Santo) con La Consciencia y que empezaran a “obrar maravillas”, entre otras
el “don de lenguas”... Este es el origen de algunos de los llamados “fenómenos
para-normales” (?).
Ante
el “Padre” - La Consciencia-, todos somos iguales... Es cierto. En todos y
cada uno de vosotros es factible de manifestarse La Consciencia en su
totalidad... potencialmente. Es la falacia de la identidad, la “ilusión”
del “yo” diferenciado, del “ego” la que la bloquea. Con más propiedad:
Os “desconecta” por así decirlo. De ahí que se os haya dicho que consideréis
a vuestros congéneres como a vosotros mismos, ya que, todos sois
“hermanos”.
Es
a este estado de consciencia que posibilita que La Consciencia se os haga
manifiesta en toda su integridad -holísticamente- al que hacían referencia
aquellos afortunados que lo experimentaron cuando lo llamaron “AMOR”. Y de
ahí lo de que “Dios ES Amor”. Este estado de consciencia que nos hace
“sentir” a todos iguales, hojas de un mismo árbol, gotas de un mismo mar y
todo mar en cada gota, es el “AMOR”. Por tanto, el Amor es un estado de
consciencia más que un sentimiento, una sensación o emoción respecto a...
Esto son solo afectos y apegos propios de un nivel de consciencia que necesita
-y si no los encuentra los crea- referentes.
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(En
este punto algunas cosa se repiten y se amplían. Supongo que es debido a la
forma en que tuve conocimiento de todo esto. Pero para una mayor exactitud
respetaré el orden en que fueron anotadas.)
---------------------------------
La
cronología establecida por los geólogos y paleontólogos es bastante correcta,
si bien adolece de una comprensible imprecisión.
Cuando
aún no existía el hombre como tal, nosotros ya tuvimos conocimiento de la
existencia de este planeta y nuestro seguimiento se remonta al periodo triásico,
cuando, efectivamente, hace 266 millones de años unas formas de vida empezaron
a extenderse por la superficie. Fuero las que dieron origen a los primeros
saurios. Desde entonces hemos seguido -también en otros astros- el curso de la
evolución de las diversas formas de vida en este astro.
Fuimos
testigos del nacimiento de los grandes saurios. De los constantes ensayos
evolutivos. De la extinción de numerosísimas formas de vida que cedían su
lugar a otras mejor adaptadas. Tenemos constancia que anteriormente y en más de
una ocasión por ingentes cataclismos de origen geológico, pero especialmente
por varios impactos siderales, la Vida ha sido arrasada hasta en un 80 por
ciento.
El
último sucedió hace unos 65 millones de años y fue el causante de la extinción
de los grandes saurios junto con otras muchas formas de vida, después de que
estos poblaran y prácticamente dominaran el planeta durante más de 160
millones de años. Estaban altamente especializados y este fue un factor
decisivo para su extinción cuando un gran cuerpo celeste colisionó a la altura
de lo que ahora es el golfo de Yucatán. Su masa era de tal magnitud que su
impacto alteró el periodo de rotación del planeta. Provocó tales cambios en
el medio ambiente que, los que no se extinguieron por los efectos directos de la
colisión, no pudieron adaptarse y también perecieron. La energía que liberó
el impacto escapa a toda descripción. La onda de choque convulsionó hasta las
capas más profundas del planeta. Como consecuencia inmediata los maremotos,
terremotos, y erupciones volcánicas fueron tantas y de tal magnitud que, la atmósfera
quedó cubierta y saturada de inmensas y persistentes capas de fino polvo en
suspensión. Fue tanta la duración de estos fenómenos que, el sol no alcanzó,
por un largo periodo a la superficie. Era una penumbra casi constante. Hubo una
mortandad enorme como consecuencia directa del impacto: terremotos, maremotos,
grandes incendios, auténticos mares de lava, gases tóxicos. etc... Pero aún
mayor cuando por falta de luz casi todas las plantas se extinguieron, pues
muchas de ellas producían semillas con un periodo de fertilidad y capacidad de
germinación inferior al de la duración de los efectos del cataclismo y no
pudieron “sobrevivir”. Y ya, como consecuencia inmediata, al fallar por su
base la cadena trófica, provocó la extinción de los grandes herbívoros en
primera instancia. Inexorablemente, también los grandes carnívoros corrieron
la misma suerte. Y como factor añadido la capa de ozono descendió hasta cotas
muy peligrosas. Después, recuperada su cota normal, aún persistió el efecto
de la enorme cantidad de gases clorados emitidos a la atmósfera.
Antes
de que esto sucediera, una de las tantas tentativas, ensayos evolutivos de
aparición relativamente reciente y con escasas posibilidades de prosperar, pues
las condiciones reinantes eran muy adversas para su evolución; la presión
cinegética de sus depredadores prácticamente la colapsaba, hacían vida casi
subterránea, furtiva y nocturna. Eran unas criaturas que no
podían permitirse el riesgo de tener que incubar huevos por lo que parían
a sus crías y las amamantaban. Habían desarrollado un sistema regulador de la
temperatura interna. Eran muy pequeños y con pelo. Eran los primeros mamíferos
y no estaban especializados, los que los hacía muy versátiles. Eran parecidos,
si bien algo más grandes, a los actuales oposum.
De
modo relativamente súbito -a escala biológica- la presión depredadora prácticamente
desapareció y su evolución se vio enormemente favorecida pues, en la medida
que los grandes saurios y especialmente sus más directos depredadores fueron
extinguiéndose, ellos fueron prosperando, extendiéndose y diversificándose,
adaptándose gracias a su no especialización. Además, con los reptiles, aves y
animales marinos que sobrevivieron se estableció un nuevo equilibrio ecológico
sumamente favorable para ellos. Al igual que antes entre los saurios, pronto una
rama especifica de este tronco se caracterizó por el desarrollo de una especial
capacidad craneana con respecto al tamaño de su cuerpo, y de la que el hombre
es su culminación. En el caso de los saurios ello sucedía en el que los
paleontólogos han dado en llamar Troodon. Su agilidad, solo comparable a la del
Oviceraptor, y su especialización en el control y coordinación de sus patas
delanteras, propiciaba la evolución de este saurio a estadios de mayor
desarrollo cerebral. Era carnívoro y, precisamente, uno de sus “bocados”
predilectos eran los furtivos mamíferos ya que, además de su agilidad sus
grandes ojos le proporcionaban una gran agudeza visual y una insuperable
capacidad de visión nocturna. Sus pupilas eran como las de los gatos. Prácticamente
nada escapaba a su aguda y penetrante visión, lo que los hacia unos cazadores
prácticamente infalibles.
Nosotros descendemos de los saurios, (!!!)
de ahí nuestro aspecto. En nuestro astro la línea evolutiva no fue
interrumpida por ningún cuerpo celeste, ni por alteración significativa de
nuestro ecosistema, pues en el, la vida apareció bastante más tardíamente en
relación a la formación del planeta que aquí en la tierra; por lo que, geológicamente,
y sideralmente era más estable cuando la vida empezó a poblarlo. Es algo más
masivo que la tierra y además no tiene satélite alguno que compense su atracción
gravitatoria. Los grandes saurios no alcanzaron nunca un tamaño tan grande.
Por
supuesto en otros planetas también hay seres cuya evolución, no solo por
cataclismos, sino porque su específico ecosistema ha propiciado al mamífero,
han adquirido una apariencia muy similar a la vuestra en el momento actual. Si
bien, en algunos astros aún están en el periodo equivalente al que en vosotros
calificáis de “homo erectus”, -y algunos aún en el de homínidos- en otros
su morfología actual es de mayor estatura que la vuestra y os preceden, en
algunos casos, en varias decenas de millones de años.
Aquí,
en el caso de los mamíferos, una variedad de simio fue la que pronto destacó.
No encontró su lugar en el gran mosaico de la evolución desarrollando, como
otros animales, capacidades de defensa y/o ataque.
Era prácticamente indefenso. Esta fue la causa de que por selección
natural solo sobrevivieran aquellos que eran capaces de asociar, relacionar e
interpretar gran cantidad de indicios y señales de peligro o de seguridad y,
sobre todo, responder a ellas con rapidez. De ese modo compensó su indefensión,
pues, su capacidad craneana y su sistema neuroaferente fue incrementándose, ya
que solo los mejor dotados fueron los que finalmente acabaron predominando
frente a otros de su misma especie.
En
este estadio del desarrollo de su aún incipiente psiquis, esta fue estimulada;
“acelerado” su desarrollo por la intervención de una civilización alienígena
arribada a este planeta en esta etapa de vuestra evolución. Ellos, también de
origen mamífero, (no porque hubiera habido extinción de otras líneas
evolutivas, sino porque, dadas sus especiales características, el ecosistema
desde ya sus orígenes era más propicio al desarrollo del mamífero) reconoció
en el homínido de este planeta un estadio de su propia génesis: Se “vio” a
si mismo en su etapa de homínidos. Movidos por la compulsión de sentirse
identificados en él, favoreció el desarrollo de su incipiente psiquis mediante
la selección de los ejemplares mejor dotados cruzándolos entre sí y mejorando
su genética en este aspecto. De ese modo, la selección que debería haber
seguido un curso más lento a la par que acompañada de una progresiva y
armoniosa adaptación al medio, fue enormemente acelerada. Esto provocó un
terrible “desajuste” pues, en él, fue estimulado y potenciado
también el fenotipo, produciendo un desfase respecto al genotipo.
Desde
entonces arrastráis este desajuste los descendientes pues, al no estar
perfectamente “encajado” y en una armoniosa progresión evolutiva fruto de
una mejor adaptación al medio y por tanto un progresivo desarrollo psíquico en
función a su necesidad de relación con este mismo medio, se vio dotado de unas
capacidades psíquicas que le “desencajaron”. Se sintió ajeno, extraño
respecto al entorno.
(INCISO)
Esto
me resulta tan familiar que me evoca aquel pasaje bíblico que dice: “Se vio a
si mismo desnudo y sintió vergüenza” así como aquel otro: “Y Dios “creó”
al hombre a su imagen y semejanza”.
Fin del inciso
El
resultado de esta intervención es que, desde entonces el hombre es un extraño
en la Naturaleza. Es ajeno a ella hasta tal punto que, como en otros aspectos,
hasta en el más primordial en toda forma de vida: la reproducción; el instinto
más básico y atávico es sometido y subyugado. Cuando la Naturaleza le reclama
para la función primordial, la de reproducirse, aún no puede hacerlo debido a
la tremenda complejidad en que ha forjado y estructurado su relación social. Se
ha sofisticado tanto que no puede seguir la pauta y el ritmo natural. Debe desoír
al llamado de SU naturaleza y posponer este cometido un largo tiempo;
demasiado... porque “aun no está preparado”.
Ha
sido esta misma civilización la que, en un a modo de tutelaje, de
responsabilidad adquirida, ha tratado a lo largo de varios episodios de vuestra
historia, subsanar en la medida de lo posible, el daño causado apareciendo e
interviniendo en momentos clave y en diferentes lugares de vuestra geografía.
Por eso, los más antiguos libros de vuestras diferentes culturas están
plagados de mitos y leyendas que hacen referencia a la intervención de seres o
“dioses” venidos del cielo. Incluso algunas de sus intervenciones fueron
bastante drásticas.
Primero
intentaron que por mediación de algunos de vuestros congéneres cuidadosamente
elegidos y en algunos casos instruidos tuvierais conocimiento de LA CONSCIENCIA
como elemento unificador y esencial.
Para
entender la naturaleza de LA CONSCIENCIA y, aún que sea en un terreno tan
aparentemente tan distante como el de la física, el fenómeno de la resonancia
nuclear puede ser útil como ejemplo didáctico:
Un
complejo proceso físico o químico que crea nuevas reacciones químicas o físicas,
dando por resultado una forma nueva de comportamiento de la materia; por
ejemplo: La cristalización en un ordenamiento molecular atípico, propicia que
posteriormente se pueda reproducir con mayor facilidad. Hasta, en algunos casos,
espontáneamenmte por si mismo. Aún que, esta última circunstancia raramente
es constatada dada la rareza del hecho y del material resultante. Esto ha hecho
intuir, muy acertadamente, a algunos científicos la posibilidad de la
existencia de un a modo de campos que
algunos han denominado “Campos morfológicos” o “Campos morfogenéticos”.
Es como si al tomar carta de naturaleza por vez primera, quedase ya registrada
su morfología y que, ya a partir de ahí...
Existe
una propiedad de resonancia nuclear que, explicado de modo muy simple y
asequible sería: Si un núcleo de un átomo X -no impotra el elemento- está en
un determinado estado de nivel energético, todos los átomos de elemento X que
estén EN ESTE INSTANTE en el mismo nivel energetico, por efecto de resonancia ,
si uno cualquiera de ellos es alterado en su estado de nivel energético más
allá de UN UMBRAL CRÍTICO, el resto también lo será en la misma magnitud.
Ahora bien, es preciso que ESTÉN EN AL MISMO NIVEL ENERGÉTICO EN EL MISMO
INSTANTE, lo cual es estadísticamente difícil... pero no imposible. También
existe un umbral, un límite, una distancia crítica, pero, en contrapartida, el
proceso se produce a velocidad infinita, en tiempo nulo: INSTANTÁNEAMENTE. Es
en base a una variante de lo expuesto y que controlamos con alta precisión y
eficacia resolutiva, que ahora introducimos información en tu cerebro;
concretamente, actuando sobre algunos de los contenidos proteicos de tus
neuronas. (¿¿¿???)
De
modo similar, si uno solo de vuestros congéneres logra alcanzar el estado de
“sintonía” con LA CONSCIENCIA”, el proceso se hace de inmediato
potencialmente, SOLO POTENCIALMENTE asequible al resto de los de su especie: De
los que comparten un mismo “espíritu” colectivo, que en vosotros es el
equivalente a “inconsciente colectivo”.
Ahora
bien, hay una relación inversamente proporcional a la cantidad de información:
Cuanto más elevado el nivel de complejidad, cuanto más alto en la escala
evolutiva, cuanta más información en lo genético, mayor será la “masa crítica”
precisa para que la totalidad de la especie sea “resonante”. En el mineral,
aún siendo complejo, la cantidad de información, es relativamente baja. Por
eso, en la materia inerte es fácil que se produzca el efecto de
“resonancia” pues, “masa crítica” es el equivalente a la unidad. Por
eso, tras varios intentos y mediante algunos de vuestros congéneres a los que
calificasteis de profetas y cuya mediación fue respaldada por algunas
intervenciones bastante relevantes y, en algunas ocasiones hasta drásticas
(muchas de ellas ni siquiera han quedado registradas en vuestros libros) que, y
ante lo infructuoso de tales tentativas llegaron a implicarse de modo aún más
directo: Pese a algunas reservas algunos de los expedicionarios fueron
seleccionados para que se mezclasen y fecundasen a algunas hembras de vuestra
especie. El resultado fue desastroso. Algunas hembras consiguieron dar a luz,
muriendo en el parto, a criaturas de tamaño exagerado. Algunos no lograron
sobrevivir, más, otros tantos lograron alcanzar un tamaño gigantesco, pero, su
coeficiente intelectual rozaba la imbecilidad y su conducta la brutalidad.
Pronto se extinguieron pues, eran estériles. Su efímera existencia tuvo lugar
en el medio oriente, el norte de Europa y centro América. Algunos de ellos además
de sobrevivir alcanzaron un nivel intelectual suficiente como para ejercer un
tiránico poder. Sucedió con especial incidencia en centro América.
(Aquí
si que no entiendo nada pues, ¿como es posible que unos supuestos seres con
capacidad de visitar otros mundos, con los conocimientos científicos y tecnológicos
que eso precisa, pudieran cometer un fallo así, que no pudieran preveer el
resultado? Sea como sea, me parece un absurdo tan absoluto, tan flagrante que me
desconcierta y me hace recelar: ¿Y si ya lo habían previsto y, el ”fallo”
no fue tal? No sé pues, a tenor de lo que sigue...):
El
planteamiento de tal tentativa se basaba en la creencia de que al compartir su
genética sería más fácil hacerles “sintonizar” con “La Consciencia”
y que por tener también naturaleza humana podrían, con un numero adecuado de
población descendiente alcanzar la “masa crítica” para que todo el género
humano por efecto de “resonancia” también “sintonizase”. El resultado
fue desastroso.
--------------------------------------INCISO----------------------------------------------
(Llegado
a este punto, no puedo por menos que dejar constancia de que todo eso me parece
ya excesivamente fantasioso y tal vez hasta absurdo que no puedo evitar sentir
que todo carece de sentido. Pero fiel a mi postura inicial, la de ser lo más aséptico
posible -se me hace muy difícil- me limito a transcribir. Debo añadir también
que en ocasiones, como ante este tipo de cosas, he tratado de intentar que se me
diera alguna respuesta a los aparentes -más bien, manifiestamente- absurdos, y
nunca lo conseguí. Lo hice formulando mis dudas, hasta en voz alta algunas
noches antes de conciliar el sueño. Esto, reincido en que siempre ha parecido
ir “a su aire”)
Además,
llegados a este punto se produjo un a modo de inciso. Es decir, empezó a
aflorar -si puedo llamarlo así- información, datos, sobre temas y cuestiones
“sueltas”.
Aún que esto provoque una brusca ruptura
con el curso narrativo (si es que hay alguno) prefiero ser fiel al orden de los
apuntes, es decir a su cronología. Insisto en que estos son el resultado de
aquella ya familiar pero a la vez extraña forma de lucidez con la que me
despertaba y de aquella compulsión, como una necesidad de anotar, aún que solo
fuera esquemáticamente, aquello que se me hacía consciente. Y que, cosa
curiosa, casi siempre después de hacerlo volvía a ser invadido, vencido, diría
yo, por el sueño y dormía el resto de la noche. Además al despertarme
lo hacía con la sensación de haber dormido muy profundamente.
Mantengo
este orden y incluyo estos comentarios para que tal vez alguien con más
experiencia y conocimiento del tema, ateniéndome al máximo al curso de los
hechos así como a su naturaleza, pueda sacar o deducir algunas conclusiones al
contrastar con otras experiencias de las que tenga conocimiento.
Aún
que, por una parte pareciera que se me respondiera a preguntas o cuestiones
concretas, sospechando eso, algunas veces (bastantes) formulé preguntas muy
concretas que me repetía varias veces antes de dormirme, por si aquél día
“sucedía”. Pues bien, no pareció servir para nada pues, las pocas veces en
que coincidió las “respuestas” no guardaban ninguna relación. Unas de las
preguntas que más repetidamente formulé fueron. ¿Como os desplazáis para
venir hasta aquí y de donde? También: ¿Porqué yo y para qué? No he recibido
respuestas al respecto... O yo no he sabido descubrirlas si las hay.
Insisto
en que parece como que fuera algo absolutamente autónomo, “ajeno” a mi. Ha
habido momentos en que me he sentido realmente molesto por ello. He llegado a
intuir que tal vez lo que realmente sucede es que responden a cuestiones que se
plantean en algún nivel de mi consciencia a la que no puedo acceder
voluntariamente. Lo deduzco porque en una de las ocasiones en que (porque
algunas si las ha habido) no anoté, se hacía referencia a que fe es aquello
que REALMENTE CREEMOS en lo más profundo de nuestra consciencia y de lo que
pocas veces somos conscientes, no aquello que CREEMOS CREER y que por ende, CASI
NUNCA COINCIDEN. Y que nos movemos más según lo que creemos creer en franca
oposición y confrontación con nuestra más
íntima convicción originándose en nosotros conflictos larvados de los que
pocas veces alcanzamos a ser conscientes y que en determinadas circunstancias y
situaciones pueden aflorar con consecuencias imprevisibles.
No
sé que decir al respecto, simplemente dejo constancia.
Bien,
ahí van “las respuestas”, “sus” respuestas, para ser más exactos. Pero
antes debo advertir que ello fue como un inciso pues, luego, el digamos que
“relato” sigue, y fue retomado en el mismo punto en que fue dejado; por lo
que tal vez, sería mejor continuar su lectura desde allí saltándose este
bloque que, tal vez, debería considerarse algo así como un apéndice)
--------------------------------------------------------------------------------------------------
Deduzco
que siempre tomándonos como referente:
Nuestra
densidad de población es mucho más reducida: Menos de un tercio de la vuestra.
Somos más longevos: Nuestra media equivalente sería de 210 años. Somos menos
prolíficos y no estamos en un estado prácticamente
permanente de celo, solo un breve período de nuestro ciclo anual. No tenemos
una estacionalidad tan acusada como en este astro. El eje de rotación de
nuestro planeta está casi 6 grados menos inclinado. También es algo más
grande y masivo. Nuestra atmósfera es ligeramente más densa. Actualmente la
superficie emergente está conformada por dos inmensos continentes recientemente
-a escala geológica- unidos en por
su parte norte: Norte teniendo en cuenta la convención y conceptos vuestros de
destrógiro y levógiro y aplicándolo al sentido rotacional de nuestro planeta.
El traslacional es inverso. También hay dos grandes islas, dos
sub-continentes, aproximadamente
como Australia el mayor y el otro
con una extensión comparable a la península arábiga; además de otras islas
menores. La superficie emergente total equivale al 38,4 %; el resto es mar con
un índice general de salinidad algo más elevado un 3,6 %.
En
nuestro medio nuestro oído es prácticamente equivalente al vuestro, no así en
vuestro planeta en que es algo inferior. Nuestro olfato en un tiempo muy fino es
ahora también algo inferior aún en nuestro hábitat. En cambio en el tacto
podemos discriminar intensidades y frecuencias impulsos y variaciones térmicas
imposibles para vosotros. Pero, es en el sentido de la vista en el que
más nos diferenciamos. Podemos variar a voluntad la persistencia
retiniana. Lo que para vosotros es solo una borrosa silueta debido al
movimiento, variando nuestra persistencia retiniana, en un a modo de efecto
estroboscópico, alcanzamos a
distinguir perfectamente cada una de las palas de un hipotético ventilador. Por
el otro extremo, lo que para vosotros sería, en el caso de la cinematografía,
y en una secuencia de 15 imágenes por segundo un parpadeo alternante entre
imagen y negro completo, en nosotros puede ser un continuo, si bien, el
movimiento sería a “saltos”. Otra característica es que, también a
voluntad como efecto complementario de lo anterior, podemos ver SOLO aquello que
se mueva o bien lo contrario, SOLO lo que permanece quieto, o por debajo de
cierto humeral de movimiento; nivel que podemos “elegir”. Nuestra visión es
infinitamente más agud y resolutiva, solo comparable a la de ciertas aves
rapaces. Superamos ampliamente en visión nocturna a los mejor dotados felinos y
aves nocturnas. También gozamos de un espectro cromático mas amplio. Aún que
alcanzamos a ver ligeramente más bajo que el rojo, donde más se amplía
nuestro espectro es en el nivel alto de la escala cromática: Los ultravioletas.
En nosotros la proporción de conos respecto a la de bastoncillos es algo
superior a la vuestra. Estos son más agudos en su extremo más fino y solo
ligeramente más ancha en el extremo opuesto.
Algunos
de los hechos registrados en vuestra historia colectiva no son cronológicamente
correctos, especialmente los que están reflejados en algunos libros y
escrituras de carácter “sagrado”. Por contra, algunos considerados solo
leyendas si corresponden a hechos reales, aún que
en algunas ocasiones, algo magnificados. Conocéis muy poco vuestra
historia REAL. Muchos documentos en los que basáis el estudio de vuestro pasado
no reflejan la realidad de los hechos, sino la imagen de la que se quería dejar
constancia en su momento, e incluso en la historia.
Habéis
sido visitados por varias civilizaciones a lo largo de vuestra existencia, lo
que ha propiciado la proliferación de leyendas y mitos. Incluso, en algunas
ocasiones ha determinado el curso de la historia local de muchas etnias y dando
lugar a cultos y ritos. Ahora bien, la mayoría han sido incursiones esporádicas
cuya finalidad no ha sido otra que el estudio, toma de muestras y algún
contacto accidental. No todos los encuentros podrían considerase afortunados,
pues algunos han sido causa de graves secuelas psíquicas y también físicas.
No
es en modo alguno recomendable por vuestra parte que, ante un “encuentro”
inicies una aproximación. Es mejor siempre quedarse quieto a la espera de
alguna posible indicación, o en todo caso iniciar una retirada, pero NUNCA
apresurada, pues tal vez podéis estar envueltos de fuertes campos energéticos
cuya intensidad y naturaleza puede causaros lesiones y daños tal vez
irreversibles y puede ser tan lesiva la salida brusca de estos campos como la
entrada en ellos. Por eso, si os acercáis o retiráis, hacedlo lenta y
progresivamente. Tenemos feaciencia de que recientemente habéis sido visitados
por dos civilizaciones. Unos han mantenido un contacto selectivo con colectivos
de vuestros congéneres, manteniendo una respetuosa actitud y discreción y
hasta con un intercambio de información. Los otros sin embargo han actuado de
modo más egoísta: simplemente habéis sido objeto de estudio e incluso, como
parte de él manipulados para analizar y ponderar vuestra respuesta y conducta.
(A
la mañana siguiente al revisar mi anotación no pude evitar la suspicacia: ¿No
estaré siendo a mi vez también objeto de manipulación? Sin embargo debo
admitir que en ningún momento me he sentido presionado, coartado, ni mis
inclinaciones normales alteradas. Tampoco he sentido, como en algunos casos en
los que así lo relatan algunas revistas especializadas, ningún llamado
interno, ni vocación mesiánica ni redentorista. Hasta ahora lo único que me
mueve es tratar de averiguar si todo eso tiene algo de credibilidad y fundamento
y, si es así, hasta que punto, ya que tal vez pueden estar mezclándose
recuerdos reales con lo que yo llamo alguna forma de fantasía inconsciente. Ha
habido veces en que me he sentido como si fuera un simple “magnetófono”.
Sin embargo “algo” a nivel de sensación en mí me dice que no es así, que
hay alguna razón, solo que, por ahora se me escapa. Pienso que es mi
predominante parte racional, que necesita su “dosis” de lógica, lo que me
inclina a pensar que puede ser síntoma de que no hay tal manipulación
Hasta
aquí este bloque, como lo denominé antes y que, por cierto no comprendo el
porqué de esta ruptura del curso “normal” porque, si bien, aún que, no de
modo muy riguroso, hasta entonces había
mantenido un cierto orden y coherencia)
--------------------------------------------------------------------------------------------------
Esta
como otras intervenciones, no fue sino otra tentativa más de subsanar el
error cometido al dejarse llevar por una compulsión emotiva al verse
reconocidos a si mismos en un estadío muy primitivo de su propia evolución en
aquellos seres ya claramente diferenciados y separados de la rama de los
primates y que, iniciaban penosamente su ascensión evolutiva en el desarrollo
de un psiquismo
más
complejo.
Teniendo
en cuenta que la separación respecto a los primates se produjo hace unos 7
millones de años, si no hubierais recibido la “ayuda” con toda seguridad aún
estaríais en la fase inicial de Homo Sapiens. Ahora bien, vuestro desarrollo psíquico
hubiera sido armónico y en vosotros hubiera prevalecido el espíritu colectivo
que, ahora ha quedado relegado a lo más profundo de vuestro psiquismo como
inconsciente colectivo (¿?)
La
tentativa más “directa”, que no la última, fue que tras una escrupulosa
selección, en un exhaustivo seguimiento a lo largo de varias generaciones, se
eligió a una semita a la que, después de analizar su código genético, y
manipular también genéticamente el esperma, fue fecundada, dando a luz un niño
aparentemente normal.
(Aquí
me planteo si el aparente “fiasco” cuando fecundaron anteriormente a otras
mujeres, no sería un ensayo para poder observar y ensayar en diferentes mujeres
y espermas y así con mayor fiabilidad y precisión poder llevar a cabo la que
ahora se describe)
Pronto
se hizo manifiesta en él una inteligencia muy superior. Obviamente cada
instante de su existencia era objeto de seguimiento por parte de sus
“progenitores” que, no dudaron en manifestarse en ocasiones para dar mayor
relevancia y credibilidad a su predicamento. Durante una época de su vida no
registrada por las escrituras “convencionales”,
fue debidamente aleccionado sobre su naturaleza real, su misión y
formado en conocimientos. Muchos de sus milagros y maravillas tenían su origen
en “una ayuda” por parte de ellos: Caminar sobre las aguas, pesca
“milagrosa” los panes y peces, el agua en vino, curaciones, las
transfiguraciones e incluso su “muerte” y posterior “ascensión”. Así
como otros muchos que no tenían otro origen que el infinitamente mayor
conocimiento respecto al de sus
congéneres de aquella época y al de sus capacidades psíquicas capaces de
provocar toda una amplia gama de lo que no dudaríais en catalogar como
“fenomenología para-normal”.
Si
embargo quedaba en él una parte humana con todos sus atavismos y ya que estos
eran y obraban como una “interferencia” tuvo que someterse a un proceso de
depuración o “limpieza atávica”. El proceso es explicado de forma simbólica
situándole durante 40 días y 40 noches retirado en absoluta soledad
“ayunando” Las tentaciones no eran otra cosa que estos atavismos que, desde
ciertos niveles de su psiquismo emanaban: El egoísmo de la identidad
diferenciadora entraba en conflicto con la ENTIDAD, armónica manifestación de
la totalidad de “LA CONSCIENCIA”.
Pero
no fue Jesús el único. Ha habido otros, pero, como la historia demuestra, como
en tantos otros, también en su caso, sus hechos, y su predicamento han sido
tergiversados; manipulados hasta extremos inconcebibles. Hasta el punto que, en
nombre de ellos y/o de la “interpretación de su mensaje de solidaridad, de
amor, de unidad en “LA CONSCIENCIA”= Dios, (¡¡¡¿!!!) habéis elaborado
argumentos legitimadores para las mayores barbaridades y genocidios de vuestra
historia.
Tenéis
sobre vuestra espaldas más muertos en nombre de estos principios, de vuestro
concepto de “Dios”, le llaméis como le llaméis, que en muchas de las más
sangrientas y destructivas guerras movidas por otros intereses. Matáis en
nombre de “Dios” y hasta de la “Paz”. Tenéis un pobre concepto de la
Paz. Confundís Paz con NO ESTAR EN GUERRA.
Estas
entidades, con una avanzada tecnología, aún superior a la de sus primeras
expediciones, son las que esporádicamente contactan con algunos de vosotros
que, por su especial perfil psicológico son más receptivos. No es una cuestión
de preparación intelectual, es casi más bien al contrario. Están
estrechamente vinculados con las llamadas “apariciones”, especialmente las
“marianas” ya que se apoyan en la fe y en los arquetipos de un atávico y
ancestral matriarcado que subyacen en la mente del “contactado” o
visionario. Pero muchas de las supuestas apariciones no son tales. Del mismo
modo que muchos supuestos “contactos ovni” son solo fruto , de la necesidad
de construirse una realidad a la medida de sus necesidades afectivas, o un
intento de compensar déficits de relación social mediante la notoriedad que
ello les permite y que, no han podido alcanzar en otros ámbitos.
Aún
que, en comparación a vosotros, sus facultades psíquicas, especialmente la
telpatía, están muy desarrolladas, no lo están como para que no tener que
valerse de una compleja tecnología para lograr ciertas manifestaciones y
efectos. Nuestra tecnología es infinitamente más depurada y por ende, simple,
ya que, nuestras capacidades psiquicas son en comparación casi infinitas. Por
tanto no precisamos un apoyo tecnológico tan acusado. Nuestra “civilización”
(se que la palabra no acaba de ser la más adecuada, pero no encuentro otra) ha
basado su desarrollo prioritariamente en el de sus capacidades y facultades psíquicas.
En
nuestro caso, las diferencias somáticas y morfológicas respecto a vosotros se
deben a que en nuestro planeta la vida apareció cuando este ya gozaba de mayor
estabilidad geológica que el vuestro en etapa similar. Tampoco ha sido tan
convulsionado como la Tierra. Por ello la vida evolucionó en unas condiciones más
estables. No fue drásticamente alterado su avance a formas mas complejas y
mejor adaptadas, como sucedió aquí, especialmente en la era final de los
saurios. Allí también proliferaron los grandes saurios que paulatinamente
fueron perdiendo su tamaño aún que, nunca adquirieron la gigantesca talla de
los de este planeta. Una especie concreta evolucionó adquiriendo un destacado
incremento de capacidad craneana neuro-corticalmente muy circunvolucionada. Tenía
una gran agudeza visual y una muy desarrollada coordinación en el manejo de sus
extremidades delanteras y extremadamente rápido de respuesta ante su gran
capacidad de captación de las variables exógenas. Pronto su acelerado
desarrollo cerebral, así como lo variado de su dieta que aún que básicamente
carnívora cubría un espectro muy amplio, le situó rápidamente en la cúspide
de la pirámide evolutiva. Esto le permitió distanciarse rápidamente de sus
depredadores y evolucionar sin excesivos sobresaltos.
Nuestro
aspecto, por entonces, era bastante similar al que, con algunas imprecisiones
habéis “reconstruido”, y llamáis “Troodon” que, por cierto, tenia una
coloración básicamente caqui y no predominantemente verdosa como en algunas imágenes
en que le representáis. Es decir, no somos mamíferos, sino saurios. Y con toda
seguridad de no haber mediado el colosal cataclismo que extinguió a más del
70% de todas las formas de vida, pues en los océanos también hubo una gran
mortandad, ahora la tierra estaría poblada por saurios. Más concretamente: Seríais
saurios y mucho más avanzados pues, hubierais evolucionado desde una especie ya
bien definida y adaptada, no desde otra que no apareció sino millones de años
más tarde: El homínido.
Junto
a nosotros también otro saurio fue
desarrollando un progresivo y significativo incremento de masa cerebral, aún
que, siempre fue y aún sigue siendo inferior al nuestro además de por su
volumen también en circunvoluciones. Era parecido al que repesentais clasificándolo
como “Gallimimus”. Aún ahora su capacidad intelectual es incluso inferior a
la vuestra pues, aún que su volumen craneano es mayor al vuestro su nivel de
circunvoluciones es bastante inferior. Tienen capacidad de aprendizaje e incluso
habla y forma también ”humanoide”. Por contra, gozan de mayor fuerza física
y resistencia a la fatiga que nosotros. Son algo más corpulentos y algunos centímetros
más altos.
Nunca
hemos hecho uso de ellos como “mano de obra” subyugada, pero si recurrimos a
su colaboración para algún tipo de actividad que para nosotros escapa a
nuestras capacidades físicas: esfuerzo o resistencia. Ellos a cambio salen
beneficiados de nuestra superioridad psíquica. Nuestra relación ha sido desde
tiempos muy remotos simbiótica: De mutua y beneficiosa colaboración. Es algo
parecido a lo que podéis observar en vuestro ecosistema en el liquen, la
hormiga y la acacia, el insecto y la flor, etc.
Sin
ellos no habríamos podido desarrollar parte de nuestra tecnología, sobre todo,
en sus inicios en que era más mecánica,. Aún ahora, es así en todo aquello
que requiera esfuerzo y resistencia más allá de nuestras posibilidades. Ello
nos ha permitido que, al no necesitar desarrollar evolutivamente capacidades de
tipo kinésico, las hayamos podido desarrollar prefentemente de tipo psíquico.
Por su mayor resistencia fisiológica, capacidad de adaptación y de acción en
vuestro medio, en algunas ocasiones han tripulado algunos vehículos (¿OVNIS?)
sin que su menor capacidad intelectiva sea un obstáculo pues, se limitaban a la
recogida de muestras y ciertos tipos de observación; además, siempre van
provistos de un a modo de “transmisor” individual mediante el cual están
recibiendo constantemente referentes de conducta y acción. (¿Instrucciones?).
Hemos
tenido que asumir el coste de algunos accidentes, pues a lo largo de vuestra
historia evolutiva hemos sufrido algunos percances con algunas “bajas” tanto
en ellos como en nosotros. Y es que, no somos ni mucho menos perfectos y también
cometemos fallos “humanos”... ya que, nuestra presencia, si bien ha sido
siempre muy discreta en lo que a intervenciones se refiere, no así en cuanto a
constancia y frecuencia en el tiempo. Sin embargo, hemos mantenido esporádicos
y muy selectivos contactos.
(Y
aquí de nuevo surge la duda de porqué precisamente yo pues, y no es falsa
modestia, no considero que haya en mi nada especial. Me considero más bien con
una vida y una trayectoria que podría calificar “del montón” -sin dar a
este término ningún cariz peyorativo-; además, si realmente son tan
excepcionales y selectivos me pareció que, al menos en mi caso, fue de una
simplicidad y austeridad casi franciscana, más bien parecía como si fuera una
cosa “de cada día”)
Pese
a nuestras peculiaridades y desarrollo psíquico y a lo antiguo de nuestro
origen no hemos alcanzado la “perfección” tal y como entendéis este término
que, en si, encierra una gran falacia.
Tenemos
nuestras necesidades fisiológicas y de hábitad y no somos en absoluto “seres
divinos” como habéis tendido a imaginar a los tripulantes de los vehículos
alienígenas, o cuando menos omnipotentes. Además según vuestra cultura y
concepción ética, mucho de nuestro comportamiento os parecería absolutamente
reprobable, cuando no escandalosamente abominable. Nosotros lejos de tratar de
obviar, ignorar nuestra condición animal, hemos respetado nuestros instintos más
básicos y estos siguen plenamente vigentes en cada uno de nosotros como unidad
somática y en nuestra forma de relación “social” aún que el término no
es muy preciso. Somos básicamente carnívoros y nos recreamos en el placer de
comer y también en el de cazar la comida. (!!!Pero, ¿como pueden
cazar si su aspecto es absolutamente “canijo” y enclenque?. No me los
puedo ni imaginar tras una presa. No lo entiendo¡¡¡)
También
nos complacemos en la relación entre sexos fuera del periodo de fertilidad
pues, en nosotros cumple también, como animales que somos, la función de
estrechar vínculos, la cohesión grupal.
(Aquí
otra pérdida de papeles por mi parte pues, si psíquicamente son una sola cosa,
por decirlo así, ¿para que necesitan estrechar vínculos?)
No
tenemos jerarquías ya que formamos un “todo” psíquico. (¿No lo decía
yo?) Tampoco el concepto de familia estructurada socialmente como tal no existe
entre nosotros.
Nuestro
soma, tras tan largos años de proceso evolutivo está tan adaptado al medio que
su deterioro es menor en relación al vuestro. También ello ha propiciado que
ya prácticamente seamos inmunes a casi toda la variedad de microorganismos,
bacterias, bacilos, virus o cualquier soporte patógeno susceptible de alterar
nuestra genética en nuestro planeta. Este es mucho más antiguo pues cuando
vuestro sol empezó a brillar y a barrer con la fuerza de su radiación los
restos de polvo y gases que envolvían a los incipientes planetas, entre ellos
el vuestro, nuestro planeta ya estaba solidificado y frío y albergaba una rica
fauna y flora no tan diferente de como podríais suponer respecto a vuestra
etapa equivalente. Y es que, en el Universo, las leyes que lo rigen son las
mismas en toda su extensión; si bien se producen alteraciones locales en función
a características locales de hiperdensidad.
(Me
permito un nuevo inciso: ¿para qué toda esta “avalancha” de datos que en
el fondo no me parecen nada relevantes?)
Nuestra
química orgánica se basa, por supuesto en el carbono No es pues extraño que,
con los mismos elementos básicos y sometidos a las mismas leyes den como
resultado ordenamientos similares. Las diferencias obedecen, en todo caso, a
variaciones ambientales: luminosidad, gravedad, densidad, atmosférica,
estacionalidad, etc.
(A
partir de ahí se repiten con más frecuencia algunos de los contenidos ya
expuestos, por lo que los obvio. Además ya empezaban a escasear bastante las
“vigilias”)
Nuestra
estructura “social” por definirlo de algún modo no es ni mucho menos tan
compleja como la vuestra. Nos relacionamos según nuestras necesidades más
inmediatas. No hemos caído en la enorme complejidad y absurdo de vuestra
sociedad: Consumís una incalculable cantidad de recursos en actividades no
productivas, e incluso estas con un alto coste degradador, aparte de las
directamente destructivas. Habéis creado tantas necesidades de gestión que,
incluso una buena parte de vuestras urbes y producción están destinados a
sostener estos centros de gestión. Ello provoca una cantidad ingente de
desplazamientos, e incrementa las necesidades desviando unos recursos y toda una
infraestructura que podría generar una producción verdaderamente útil y
vital. Os habéis apartado peligrosamente de la Naturaleza y, vuestras
actividades sociales y de producción son aún más letales para ella que
cualquiera de vuestras guerras más destructivas. Paradójicamente la dañáis más
cuando estáis en “paz” y toda vuestra estructura social y económica como
signo de progreso pone en funcionamiento toda su capacidad “productiva” que
cuando os enzarzáis en una gerra... Hasta ahora, pues con el actual arsenal de
fisión y fusión atómica no hay parangón. Actualmente el inmenso potencial
nuclear que habéis generado con la consiguiente cantidad de residuos
radiactivos que, superan en duración al promedio estimado de estabilidad geológica
hace que estéis pisando una auténtica bomba de relojería para futuras
generaciones
Nuestras
agrupaciones no constituyen urbe. No tenemos religión, sino un orden natural
que respetamos escrupulosamente, aun que el término respetar no es el más
adecuado ya que este implica sumisión y este no es realmente el caso. No
sentimos vuestra exaltada afectación, ni placer estético ante ciertas formas
de cadencia sonora que llamáis música, ni otras formas de manifestación estética.
Por lo que no conocemos el arte como tal. No tenemos ningún sentido estético.
Pero deducir por ello que “nos aburrimos” es tan obsoleto como planteárselo
respecto a un “quercus” o un “quelonio”. Recuérdese además nuestra
naturaleza psíquica que nos permite acceder al conocimiento y percepción tanto
de sucesos remotos en el tiempo como en el espacio. Esta nos permite también
“proyectar” nuestra imagen u otras en un a modo de presencia virtual sin
limite de distancia. No; no es como un holograma. Esta capacidad de proyección
también la poseen aún que a un nivel menos “depurado” aquellos a quienes
debéis vuestra actual naturaleza. Las “apariciones” son realmente estas
formas de proyección. Podemos explorar cualquier psiquismo e introyectarle
información, contenidos.
(!Pues
mira que bien...¡)
Por
naturaleza somos gregarios. Tanto es así que, por un gregarismo que supera los
límites de nuestra especie, potenciado por nuestra relación simbiótica con la
otra especie anteriormente descrita, nos sentimos profundamente interesados por
vuestra evolución. Y, aún que no tengamos un sentido ético y moral
propiamente dicho, sentimos una compulsión solidaría hacia vosotros, pues
hemos conocido el surgir de vuestra especie y os sabemos víctimas de un error
ajeno.
Sabiendo
que se aproximan cambios, grandes cambios (¿¡¡¡?) que obligarán a un
radical redimensionamiento de vuestra estructura política, social y económica,
nos sentimos impelidos a favorecer el encuentro y reconocimiento de aquellos en
quienes hemos detectado en su psiquísmo una serie de cualidades e
inclinaciones; una predisposición favorable que, aún que inconsciente, les
capacita para afrontar la naturaleza de tales cambios. (De nuevo ...¡¡¿?!!)
No tienen nada que ver con todo este caudal de profecías basadas en el
milenarismo.
No
es que se trate de llegar a extremos de supervivencia y de estar preparados para
ello. La predisposición es de índole psíquica pues, muchos valores,
referentes ,principios, etc, asumidos desde el origen mismo de vuestras diversas
culturas, perderán totalmente su vigencia y sentido, sometidos por la fuerza de
los acontecimientos a drástica revisión... y desaparición.
Nuestro
elevado desarrollo psíquico ha favorecido nuestra relación armónica con la
Naturaleza y tenemos consciencia plena de ser y formar parte de un Todo
Universal. Ello es una constante en todos y cada uno de los instantes de nuestra
existencia. Es por eso que “sentimos” esta compulsión hacia vosotros así
como a toda forma existente. Vosotros también, como hasta la más ínfima partícula,
sois parte de ese Todo. Y ese Todo o Gran Consciencia se hará manifiesta en
vosotros cuando el último de vuestra especie haya adquirido consciencia de Ella
y se libere de la falaz ilusión de la “identidad” del “yo”
diferenciador. Entonces el inconsciente colectivo será por fin (como en nuestro
caso y el de otras “civilizaciones”) EL CONSCIENTE COLECTIVO que a todos os
englobe y unifique. Seáis todos, al fin, instrumentos de manifestación de una
única CONSCIENCIA COLECTIVA
No
hay un “YO” y por tanto un “NO YO”, sino la síntesis de ambos. En la
medida en que la “identidad” es transcendida ello se hace manifiesto. Este
es el sentido de vuestro ritual del bautismo: Muere la identidad, el individuo y
se hace manifiesta la “ENTIDAD” y todo el potencial dormido en vuestro
psiquismo empieza a activarse.
(Bien,
hasta aquí, aún que me es muy difícil determinar con precisión cuando acabó
pues la cosa se fue haciendo progresivamente más infrecuente. Y aún que
algunas veces aún me despertaba de ese modo tan lucido, pero sin más, también
el nivel de lucidez fue decreciendo. Lo que me hace pensar que tal vez solo era
causado por un a modo de reflejos condicionados, como cuando durante un período
te acostumbras a algo y te queda una especie de reflejo.)
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Epilogo:
Cuando hacía, calculo que ya unos dos años desde lo que podría considerar el fin de "el aporte de información" súbitamente volvió a suceder y aún que, reconozco que me dejo algo confuso este es el resultado:
Para salvar tan grandes distancias que, incluso la velocidad de la luz
hace inalcanzables no lo hacemos desplazándonos por el espacio como en otras más
“reducidas”; es decir,
recorriendo un espacio sino "transcurriendo" en el tiempo. Del mismo
modo que para decirlo con propiedad el tiempo y el espacio no son independientes
sino un continuo: Espacio-tiempo.
También la masa y la energía, la electricidad y el magnetismo. Así como,
manipulándola adecuadamente, la masa puede liberarse esta en forma de energía
y también a la inversa; la energía "concentrarse", “congelarse”
en masa (teniendo la tecología adecuada), "manipulándo"
de modo preciso el espacio
se puede incidir en el tiempo y también con efectos inversos, es decir, a la
recíproca. Cada efecto producido en una manifestación de cualquiera de los
pares constitutivos masa-energía,
aceleración-gravedad, electro-magnetismo, espacio-tiempo incidirá en su
"complementario".
A cada objeto inmerso en el espacio le
corresponde un instante en el tiempo y, cada instante del tiempo determina su
situación espacial. La Tierra, como todo en el cosmos, está en una cambiante
coordenada espacio-temporal en que la una determina la otra. Es decir, situarse
en la coordenada temporal de este cuerpo de hace un año implica situarse
espacialmente en el punto que este ocupaba hace un año, y situarse en la que
ocupará dentro de un año en el que ocupará por entonces, y evidentemente, en
su coordenada temporal actual, situarse en el que ocupa ahora. Ello supone que
pudiendo decidir la coordenada temporal es factible "situarse"
espacialmente. Simplemente "se está ahí" sin necesidad de recorrer
el espacio y sin contravenir ninguna de las leyes que limitan el recorrido de
tan largas distancias ya que es imposible para cualquier cuerpo con masa
alcanzar la velocidad de la luz y, aún que así fuera, las distancias
siguen siendo tan enormes que el tiempo preciso las hacen prácticamente
insalvables. De modo grosero, pero didáctico un ejemplo simple puede ilustra lo
expuesto:
Son la 11 horas, 32 minutos 28 segundos y 43
centésimas, estás en el portal de tu casa... Subes a tu coche y te desplazas.
Transcurre un intérvalo de tiempo y ahora estás en otra ciudad a 70 Kms. ¿Si
de alguna manera pudieras volver al instante preciso, es decir a la coordenada
espacio temporal de la 11 horas, 32 minutos, 28 segundos y 43 centésimas donde
estarías? Estarías denuevo en el portal de tu casa sin que para ello hayas
tenido que desplazarte estos 70 Kms en sentido inverso. Es decir, sin que hayas
tenido que desplazarte espacialmente. Y esto ha sucedido ¡INSTANTANEAMENTE!
incluso a mayor velocidad que la de la luz. Sin entrar en conflicto con la
limitación impuesta por la ley que determina la imposibilidad de que nada que
posea masa pueda alcanzar la velocidad de la luz. Evidentemente que si vuelves a
tu punto de partida recorriendo a la inversa tu recorrido y te situas en la
misma posición no volverás a la coordenada temporal anterior ya que la
espacial tampoco será la misma, pues la Tierra junto con todo el Universo se
habrá movido, estará en otra coordenada espacial y por tanto también
temporal. En el Universo todo está en movimiento respecto a todo, hasta el seno
de la materia densa y aparentemente estática es un hervidero de movimiento
vibratorio, no existe en el Universo el reposo absoluto ni siquiera para la más
ínfima manifeastación. Es más, si una sola partícula, un solo cuanto
estuviera en reposo absoluto todo el Universo colapsaría, pues para que pudiera
darse el hecho de que una sola partícula esté en reposo absoluto requiere a su
vez que todo el entorno esté estático, y lo que evita el colapso del Cosmos es
que en él todo esté en movimiento respecto a todo. Por eso no puede ubicarse
en él un punto como centro.
¿Como
se puede situarse en una determinada coordenada espacio temporal? Obviamente
este es un ejemplo meramente didactico y que adolece de inexactitud y extremada
simplicidad. Si aplicamos directamente una carga eléctrica sobre un trozo de
metal magnetizable, aún que esta sea muy intensa no lograremos atraerlo ni
provocar en él ninguna forma de desplazamiento, a lo sumo un calentamiento que
si es intenso le haga perder su magnetismo. Ahora bien, podemos conseguir que
esta misma carga circulando por un conductor genere un campo magnético que si
incidirá de modo ostensible, más aún si el conductor es dispuesto en una
determinada forma (disposición
espacial)
enrrollado formando bobina. A su vez, si a este mismo conductor, ahora sin carga
electrica le colocamos un imán por muy fuerte que sea el campo magnético que
este genere, si está estático respecto al conductor aún que sea bobinado no
ejercerá ningún tipo de efecto sobre el. Pero si lo movemos (desplazamos
espacialmente)
en su proximidad, se generará carga eléctrica cuanto más intensa cuanto
potente el imán y mas rapido y próximo el movimieno. Es decir, que
"manipulado" adecuadamente una de las manifestaciones del
"par" electro-magnetismo actuaremos sobre la otra. sea cual sea la que
decidamos manipular. Aún que técnicamente más complejo,
"manipulando" correctamente del continuo espacio-tiempo el primero,
actuamos, incidimos sobre el segundo y a la inversa. Es decir, que deformando,
concretamente, curvando el espacio en modo e intesidad adecuadas, además de
reducir significativamente las distancia,s provocamos una controlada distorsión
temporal. Podemos situarnos en la coordenada espacio-temporal precisa, si bien
de una forma que requerirá un a modo de presencia condicionada a
“virtualmente no interfiriente” en determinados “momentos” de especial
relevancia, por razones obvias.
Evidentemente
para poder obtener el resultado correcto son precisos no solo la compleja
tecnología que permita hacerlo, sino además unos conocimientos de física de
los que aún distais mucho, de la
revisión de algunos de los postulados sobre los que os basais en este campo y
de disponer de ciertos elementos (de la tabla periódica) que no existen en
vuestro entorno y también aún no conocidos por vuestra ciencia.