Hoy
meditaré no importa tan cansado crea estar, y no me dejaré
afectar por los ruidos que distraen la atención. Al esforzarme
por meditar, transferiré mi conciencia al mundo interior. Atravesando
la puerta de la meditación, me adentraré en el divino templo de
la paz eterna y adoraré allí a Dios ante el altar del
contentamiento siempre renovado. Para iluminar su templo en mi
interior encenderé en este el fuego de la felicidad. Meditaré
regularmente para que guiado por la luz de la fe, pueda yo entrar
en el reino inmortal de mi Padre celestial. Madre
Divina, para verte, arrancaré el estrellado velo del cielo,
rasgaré la cubierta del espacio, desvaneceré la alfombra mágica
de los pensamientos y dejaré de contemplar las películas
cinematográficas de la vida que distraen mi atención. Se
que es posible tomar plena conciencia de Dios a través de la
meditación, por medio de la percepción intuitiva, mas no así
por medio de una mente agitada. Abriré
mis ojos a la dicha de la meditación y veré así como se
desvanece toda oscuridad. Me
bañaré en el sagrado manantial del amor de Dios, que se oculta
tras los muros de la meditación. Paramahansa
Yogananda Meditaciones
Metafisicas |