VIVIR
LA VIDA
Vivir la vida
no es acumular dinero
ni derrochar el
tesoro...
Vivir la vida
no es disfrutar
la materialidad
de las cosas que
uno posee...
Vivir la vida
no es demostrar
la marca
de las prendas
que uno viste...
Vivir la vida
no es saborear
solo el alimento
que se compra
del mercado...
Vivir la vida
es conocer la
dignidad que se es y se tiene,
es aceptar el límite
que se es y se posee...
Vivir la vida
es descubrir
mi originalidad única,
es aceptar mi
unicidad relacional...
Vivir la vida
es ser yo
mismo en relación con otras originalidades,
es
trascenderme con los otros en la realidad
Vivir la vida
es decubrir que
la vida es un don
que
gratuitamente se me brinda...
Vivir la vida
es descubrir que
la vida no la merezco;
la vida es un
eterno regalo divino para mí...
Vivir la vida
es descubrir que
no sólo vivo para vivir,
la vida es una
oportunidad para ser yo mismo...
Vivir la vida
es una misión
que debo realizar,
es una ob-ligación
a la que debo responder...
Vivir la vida
es tener un
fundamento de la existencia,
un por qué
vivir a pesar de los reveses...
Vivir la vida
es encontrar el
sentido al mundo y a la historia,
es encontrar el
sentido de mi mundo y de mi historia...
Vivir la vida
es asumir mi
pasado con sus colores grises,
es existir
en el presente desde el pasado hacia el futuro...
Vivir la vida
es proyectarse
con esperanza hacia el futuro,
es afirmarse con
fe y con amor en el presente...
Vivir la vida
es aceptar la
eternidad del ser que sostiene en la vida,
es abrirse la máxima
posibilidad de ser que se me ofrece...
Vivir la vida
es aceptar el
don de la vida eterna que se me dona,
es tener la
apertura a mi propia eternidad en el ser que fundamenta...
EN
ESTA TARDE GRIS
En esta tarde gris en que el cielo abierto,
está cubierto de nubes ennegrecidas para mí,
el aire de la tierra de atormentados fríos,
quiero arrancar del mundo
las más mínimas raíces de odios e injusticias.
En esta tarde gris, que me atemoriza,
quiero decir una mágica palabra,
que abarca todas palabras,
las viste de colores atrayentes,
de significado trascendente.
En esta tarde gris, en que todo, todo,
se me vuelve una tristeza,
a la vez, sin sentido, sin esencia,
quiero encontrar las venas de la vida,
recorrerlas, como la sangre,
hasta saciarme de su substancia.
En esta tarde gris, en que mi corazón se marchita
y todos mis pétalos se resecan en la hoguera de la agonía,
quiero amar sin fronteras
hasta ahogarme en el océano profundo
del verdadero Amor.
En esta tarde gris, al fin, deseo ver, con vehemencia,
dirimiéndose del mundo toda su opacidad,
floreciendo sobre la tierra una eterna primavera:
un jardín de amor, de paz, de alegría,
ver brillar el lucero matutino de esperanza viva,
aun, en el ocaso de la vida.
EL
SILENCIO
La voz del silencio mi pecho traspasa,
y mi ser que calla, hácese armonía;
una firme dicha me envuelve y me arrasa;
en brisa se cambian las entrañas mías.
El silencio es río que de frescura llena
mi fondo íntimo, mi realidad primera,
con su cantar sublime, con su mudez serena:
en cohesión perenne, en sinfonía plena.
El silencio fino, canción del misterio,
me desvela, ahora, mi intimidad:
mi fondo sagrado, feliz cautiverio,
allí donde mora Santa Trinidad.
El silencio intenso me lleva, amoroso,
al ser infinito que habita en mí;
al ser amoroso que a mi ser anima,
que me da la vida, y me transforma en sí.
EL
ABRAZO
La mirada descubre la presencia
y en ella se pasea, cual una mariposa,
en los jardines florecientes de la vida,
respetando los secretos de las flores.
La presencia aprecia la mirada
y siente que algo extraño le invade,
en el claro amanecer de su latido
que se eleva apasionado de su lecho.
El fuego que brota en el pecho
en la mirada tiernamente se trasluce
y el afecto entusiasmado ante los ojos
mendiga el contacto original.
La llama que se aviva en lo profundo,
ya engendra el botón de confianza,
y enciende en los latidos confidencia,
que reclama la cercana relación.
La fineza en el ánimo se inflama
y el profundo suspiro ya suplica
el avance presuroso, irrefrenable,
de la ambicionada proximidad.
La mirada encuentra la apertura,
percibiendo el reclamo amoroso,
y consagra de sosiego el contacto
llameante en el roce de ternura.
La distancia se esfuma apresurada
y aumenta a raudo vuelo cercanía:
donde mirada y presencia se aúnan
reclamando la perfecta intimidad.
Los brazos se abren victoriosos
y el eco de los latidos se concuerda
en el sano encuentro de las presencias
que en santo abrazo se unifican.
El abrazo que reúne, totalmente,
dos pulsaciones en una armonía:
la pura cohesión de dos personas
en el ser originario de la vida.
Las presencias en el abrazo se descubren
y el asombro se despierta, de repente,
pues, no existen ya dos seres diferentes,
sino una realidad que los trasciende.
Esa pureza originaria de la vida
en el abrazo su potencia manifiesta,
y la ruptura evidente del nivel
en el orden ontológico exhibe.
Toda la entidad de las presencias
permuta en la natura primigenia,
en el vacío y en el caos originarios,
en el orden del mundo primordial.
En la plena cohesión de las presencias,
confundidas en éxtasis de abrazo,
el pasado y el futuro son presentes,
y el presente, la plena eternidad.
En el abrazo el universo se comprime
y el pleno vínculo es todo el universo,
donde el sitio céntrico del mundo
manifiesta la fuerza pura, y lo real.
La realidad castiza se patentiza,
y lo otro, lo extraño, invulnerable,
se muestra claramente en el abrazo,
donde grita el recíproco respeto.
En el abrazo sincero y profundo
se evidencia la insondable realidad,
enigmática, sublime e indefinible,
que invade y arrebata al ser humano.
Es ahí el misterio fascinante
que atrae y acelera el avance
que re-vela el más íntimo secreto,
el canto melodioso del corazón.
Es ahí el misterio tan inefable
que, al mismo tiempo en que embelesa,
aterra lo tremendo de su energía,
repulsa lo numinoso de su ser.
Es ahí donde el abrazo es abrazo,
saturado de ser y lleno de sentido,
donde la realidad de lo otro estremece,
y cada presencia es el otro que asombra.
En ese estado original de abrazo puro
la vida del hombre es divina ceremonia
y su ser mismo descubre el fundamento
de todo cuanto existe en el mundo.
En el abrazo encuentra el ser humano:
plenitud de ser, realidad por excelencia,
y su mismidad finita se transforma
en la realidad absoluta e inviolable.
En el abrazo la relación se plenifica
y la potencia sagrada se des-vela:
la presencia es la perenne fuerza
y la íntima unión es única realidad.
DE
TI DEPENDE
Cuando el tiempo se muestra sin victoria,
dale el triunfo que precisa de tu mano,
y si tú no puedes solo, pide a tu hermano,
que habrá quién te ayude en la historia.
No te dejes vencer por encrespadas tempestades,
ponte en pie y lucha, valiente, sin desmayarte,
para dar al tiempo la fuerza de mil voluntades,
para descubrir que puedes, y reconfortarte.
Tienes en tu mano la posibilidad de la gloria,
tú puedes cambiar el rostro de tus horas:
arrancar los dolores, y hacer satisfactoria
la realidad lacerante: hazla encantadora.
Tienes en ti la fuerza transformadora,
y el hálito vital de todo el universo
puedes adaptarte a la desgracia aterradora
y reírte, irónico, del suceso adverso.
De ti depende el color de cada cosa,
aunque su quiddidad sea diferente:
puedes ungirla con fragancia sabrosa
aunque su naturaleza sea pestilente.
DE TI DEPENDE.
AUTOR: Flaminio
Benítez Ortiz