El
Gran Maestro y el Guardián se dividían la administración de un
monasterio Zen. Pasó
el tiempo sin que nadie atinase a hacer nada salvo contemplar el
"problema", hasta que uno de los discípulos se levantó,
miró al maestro y a los alumnos, caminó resolutamente hasta el
florero y lo tiró al suelo, destruyéndolo. Recuerda
que un problema, es un problema. No
tiene caso tratar de "acomodarlo" y darle vueltas, si al
fin y al cabo ya no es otra cosa más que "UN
PROBLEMA". ¡ Acaba
con él.!
lo
envió Fernando Marti
Cierto día, el Guardián murió, y fue preciso sustituirlo.
El Gran Maestro reunió a todos los discípulos para escoger quién
tendría la honra de trabajar directamente a su lado.
- Voy a presentarles un problema -dijo el Gran Maestro- y aquél
que lo resuelva primero, será el nuevo guardián del Templo.
Terminado su corto discurso, colocó un banquito en el centro de
la sala. Encima estaba un florero de porcelana carísimo, con una
rosa roja que lo decoraba.
- Éste es el problema -dice el Gran Maestro -resuélvanlo-.
Los discípulos contemplaron perplejos el "problema",
por lo que veían los diseños sofisticados y raros de la
porcelana, la frescura y la elegancia de la flor. ¿Qué
representaba aquello?
¿Qué hacer? ¿Cuál sería el enigma?
- ¡¡¡ Al fin alguien que lo hizo !!! - exclamó el Gran
Maestro-
Empezaba a dudar de la formación que les hemos dado
en todos estos años , Usted es el nuevo guardián.
Al volver a su lugar el alumno, el Gran Maestro explicó:
- Yo fui bien claro: dije que ustedes estaban delante de un
"problema". No importa cuán bello y fascinante sea un
problema, tiene que ser eliminado.
Un problema es un problema; puede ser un florero de porcelana muy
caro, un lindo amor que ya no tiene sentido, un camino que precisa
ser abandonado, por más que insistimos en recorrerlo porque nos
trae comodidad... "Solo existe una manera de lidiar con un
problema": atacándolo de frente.
En estas horas, no se puede tener piedad, ni ser tentado por el
lado fascinante que cualquier conflicto acarrea consigo.
Déjalo, hazlo a un lado y continúa tu misión.
No huyas de él... No lo escondas ...