En 1864 el 24 de junio, Nace en Alpendeire (Málaga). Sus padres, Diego Márquez y Jerónima Sánchez. El 11 de septiembre recibe el sacramento de la Confirmación en Alpendeire. Le es administrado por el Excmo. Sr, D. Marcelo
Spínola y Maestre, obispo de Málaga. En el mes de agosto de 1899 ingresa como postulante en el convento de
capuchinos de Sevilla. . Vistió el hábito capuchino, en el convento de
Sevilla, de manos del P, Diego de Valencina, guardián y maestro de novicios. Su nombre de religión, desde aquél día, será Fray
Leopoldo de Alpandeire. El 16 de noviembre de1900 emite sus votos simples en Sevilla. Los recibe
el mismo P. Diego de Valencina. En los meses de otoño de 1903 fue trasladado al convento de Granada, aunque
oficialmente, su traslado no es confirmado hasta el 13 de enero de 1905. Antes residió varios meses en Antequera. Durante
sus primeros años en Granada lo dedicaron al cultivo de la huerta. Años más tarde comenzó a ejercer de limosnero, cargo que
desempeñaría hasta poco antes de su muerte. El 23 de noviembre. Hace su profesión solemne en manos del P.
Francisco de Mendata, guardián. 18 de noviembre de 1913 es trasladado al convento de Sevilla.
Uno de los tantos milagros fue la de un joven que padecía varias enfermedades delicadas que lo llevaron a la muerte certificados por dos médicos granadinos. El padre del joven al recibir la noticia se fue a una habitación continua y empezó a orar a una estampita de Fray Leopoldo y estuvo en oración 20 minutos repitiendo las oraciones escritas en la estampa de Fray Leopoldo y pidiéndole el milagro de no ver muerto a su hijo. Entre tanto llegaron de la parroquia para administrarle la extremaunción, cuando se fue el sacerdote, pudieron observar que el hijo comenzaba a respirar nuevamente ante la sorpresa de todos. Curiosamente esta historia no termina aquí, al cabo de unas horas el hijo le dice al padre que no veía y este sin perder tiempo, volvió a la habitación continua y volvió a encomendarse a fray Leopoldo para que el hijo volviera a ver. De pronto sintió una voz de la habitación de al lado, era su hijo, diciendo -Papá, el milagro completo: Ya veo igual que antes. Increíble, no es cierto, pero pienso que estos grandes hombres que han encontrado los cielos aquí en la tierra no se les puede negar nada. Recomendamos un libro que narra estas historias de la vida Fray Leopoldo que se llama "Mendigo por Dios" que deja constancia de la disciplina y conducta de este hombre de Dios.
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