El génesis de mi vida

Saben, mi historia tal ves sea un poco común y corriente, pero esta es mi forma de sentirlo; esta historia relata un amor pasional, romántico, de los pocos amores que destilan miel, sin dejar de destilar veneno, es simple....
Hubo un vez una chica llamada Edith Betancourt Castillo, para mi la mas Hermosa de todas las jóvenes niñas que habitaban la zona, para muchos, la joya que no se encuentra en cualquier aparador de joyería..., una ves por la mañana iba caminando por la calle y me la encontré, en ese momento no le preste atención, mi corazón pensaba en mis padres, después al volver a verla no pude evitar voltear, su belleza robo mi atención, ella correspondió mis miradas, pero ni ella ni yo fuimos capaces de dirigirnos la palabra, hasta que tres meses después nos encontramos de nuevo....
Ella iba caminando con todo el porte de una dama con singular belleza, pero al percatarse de que yo estaba en su camino, se puso nerviosa y al no controlar sus nervios ella tiro una moneda, yo al ver la oportunidad de poder acercarme a ella, recogí su moneda e hice entrega de ella en su mano, ella con una voz angelical respondió, -Gracias- a lo cual yo no dije nada, pero al darme cuenta de que su camino continuaría dije, -Espera, por favor, no te vayas, y dime como te llamas-, ella dijo -Edith.
El oír ese nombre y su hermosa voz hizo que se me enchinara la piel y se me erizaran los pelos, la invite a tomar un refresco y platicamos por un buen rato, de echo ni ella ni yo nos queríamos separar..., dando las 11:00 de la noche la acompañe a su casa y nos despedimos, yo como buen caballero le di la mano y ella me correspondió con un beso, un dulce beso, el beso mas hermoso y delicioso que recibido en todo mi seria vida.
Después ya no supe mas de ella hasta una semana después que la fui a buscar, ella portaba un pans azul se veía deportivamente hermosa!, salimos, platicamos, como si nos conociéramos de hace años, pero el beso que nos dimos fue como si no hubiera pasado, entonces, yo tenia que salir de la ciudad, me habían invitado a Acapulco.
Al día siguiente me fui a despedir de ella, ella estaba sola, era por la mañana y me invito a entrar a su casa y yo accedí, entonces me beso yo la bese, y descubrimos nuestra piel pero no paso mas que eso, solo disfrutar la piel....
Mi viaje salía a las tres de la tarde, en cuanto aborde ese camión mi pensamiento solo lo ocupaba ella, entonces me dije -Juan, estas enamorado- y sonriendo llegue a mi destino...

Juan A García Madrid