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IDENTIDAD
Sentirnos
conectados/as con la Identidad de origen y destino que nos habita:
Dios/a, nos provee de raíz, fuerza, cordura y ternura suficientes
para resistir y fluir sin perder el sentido de Identidad
es sabernos Esencia en acción corporizada al SER –siendo-
vertiente omniabarcante, omnipresente, omnisciente en la
materialidad del día a día; clic espiritual que trasciende la
letra, el dato, la fisicalidad tridimensional, el “debate”
intelectual, la creología de la propiedad con su baile de
apropiaciones y expropiaciones, la adicción a querer tener la razón….
Es aquello que sin imponer nos empodera, inspira, reÚne, y
restablece amable y gradualmente a la unicidad bloqueada mediante
el miedo, juicio, culpa
y demás fabricaciones inoculadas por la concepción dual
divisionista de la creación. Identidad
es sentir la danza re-cognoscente de que cuando el impulso ante
algo o alguien es culpar (se), temer (se), y agredir (se), no es
el Espíritu el que instruye, sino el ego confeccionado a la
hechura de una educación impostoramente estructurada para desde
afuera invadir, y en consecuencia bloquear –con nuestro
transitorio olvido de quienes somos- el paso de la energía savia,
titilante, y confluyente desde el interior. IDENTIDAD
es re-conocernos como unicidad de comadronas/es, parteras/os,
parturientes de la multiplicidad cósmica de gestaciones,
embarazos y alumbramientos. Discernientes de que el apego a
creaciones, concepciones, o engendros sin vida propia, se
evidencia en la actitud de resistencia a extraerlos o abortarlos
desde dentro, estancamiento o perseverancia que corrompe y
desnaturaliza nuestra sagrada misión de SER manantiales de
fluidez con vida propia. Parafraseando a Carl Jung sería que es
preferible caminar con nuestra propia oscuridad, antes que hacerlo
con luz prestada. Enraizar
el Dios Diosa Creador-a que por origen y destino somos, restablece
el ConoCimiento (lo humano pone el cono, lo divino pone el
cimiento) que, entendido y comprendido nos lega el gen del
apreHendizage fundido en la docencia de una coherencia
profundamente expandida en la tierra, y elevadamente reverdecida
como follaje de verdad celestial, Nos reconecta con el consuelo,
consonancia, consultoría, guía e instrucción suministrada por
el Espíritu que da vida, jamás por la letra que sin él da
muerte. Es alquimia vivificada en medio de la certeza interior y
sus paisajes visibles en la incertidumbre exterior; como cuando el
mar agitado en su superficie se conecta con la quietud de su
profundidad dispuesta a sanar, servir, e iluminarnos desde el
placer del movimiento. El
significado sentido de INDIANIDAD, como identidad o estado de
conciencia del que brota la aurora que orienta, alienta, impulsa,
y acompaña por elección sin imposición, por inspiración sin
inquisición, por plantación sin suplantación, emerge del sí
erguido en autoridad compasiva ante toda circunstancia, actitud o
comportamiento inesperado. Fruto que devela nuestra intima relación
con Dios Padre-Madre-Espíritu; rúbrica misteriosamente
transparentada, no a través de lo que ocurra o no, sino a través
del cómo optamos recibir y resolver lo que ocurre o no.
Identidad
es el estado de feliz convivencia con el entretejido de unicidad cósmica
familiar; panal interestelar que trascendiendo la relación biológica,
se conecta con la espiritualidad o fibra óptica del alma única;
multidimensionalidad en la que toda experiencia –ni negada ni
aceptada- es APREHENDIDA; identificación de reconocernos como espíritus
transitando una experiencia de “seres humanos” retornantes al
útero matriz de filiación divina con el UNO/a que individual y
colectivamente, sin divisiones, somos. Ello es –según lo
discierno- reApreHender a ser suma de madre, padre, hermano/a,
pareja, amigo/a, marido, mujer, y todo el Nido Primigenio para sí
mismo/a, estado que nos permite soltar con dolor, pero sin miedo a
quedarnos abandonados, porque nos sabemos acompañados por la
inseparable unidad de Creador/Criatura. Sentir
la presencia del universo en sí, y la de sí en el universo,
activa los sellos de encuentro con la IDENTIDAD que resucita
nuestro ADN espiritual, Semilla Crística materializada desde el
interior. IDENTIDAD emergida del retorno al HOGAR, o sea ese
espacio sagrado que late en nuestro interior y que en todo momento
está atento a escucharnos sin horario ni juicio, acariciándonos,
acogiéndonos y dándonos la extrañada hospitalidad divina no
dependiente de lugar, distancia, tiempo, ni condiciones.
Hospitalidad que nos recuerda que al tenernos a nosotros
mismos/as, nos sabemos acompañados por nosotros mismos/as, porque
estamos en intimidad con el latido divino del que nacemos y al que
retornamos. Entonces a nada ni a nadie le permitimos nos haga
sentir desamparados, ya que el gen del real empoderamiento cifrado
en la raíz que representa asumirnos como hijos/as de la Creación
divina, despertó de su sueño, olvido, separación. CoNacemos
a la indianidad de saborear la llenura interna sin saturación, la
completud de cualquier vacío interior desfogado en el exterior.
Co-saboreamos la constelación de la soledad y sus estrellas. Co-percibimos
el detonar del alma lista a enlistarte en otra jornada de servicio
en el aquí y ahora de todo lugar. Co-chispeamos como espíritus
capacitados para asumir y superar los retos de trasladarse a Identidad
es también paladear la consciencia de sabernos necesitados por el
Gran Espíritu, siendo sus manos, y canal manifestador de Gracia.
Es alabar, agradecer y amar la posibilidad de acunar-Sé en la
transición a la “tierra prometida”; responsabilidad promotora
de ser y estar como guía humana para el viaje de transito de la
vieja energía a la nueva energía. Indianidad
es también discernir que el sendero en este momento recorrido nos
proporciona las vivencias precisas, preciosas, perfectas y
propicias para verter la maestría del Nuevo Humano Divino
consciente de que por solitario y oscuro que a veces parezca el
viaje de retorno, nunca estamos solos, sí nos reconocemos
llenos/as de nosotros/as mismos/as. IDENTIDAD que desde la piel
del alma visiona, como opera la vieja energía para distraer,
confundir, engañar, y conseguir alejarnos de la sensación
tibiamente venida de presencias de luz augurantes de travesías
ancladas en la estirpe del Espíritu conductor de savia nueva. Identidad
es vivir asida a las raices de tierra con follaje de cielo; es
emitir los acordes resonantes del alma, vibración, sonido, canción,
y amor que susurrantemente nos transporta al horizonte luminoso
del instante que nos ocupa; es leer nuestra particularidad,
unicidad y propósito humano nutrido de consciencia divina, cuando
de nuestro interior
aflora la luz que guía nuestra ofrenda al Plan Evolutivo. Indianidad
es SABER por vivencia –no por letra- que el dolor nos visita
como maestro de conexión con nuestro transitorio vacío interno,
oquedad que recuperada nos lega adultez espiritual. Madurez
visible en apreHender a soltar como símil de seguridad obtenida
por la práctica del desapego, el autocontrol, la paciencia; señas
de la auténtica identidad retornada. Identidad de SENTIR –no
creer- que a mayor crecimiento, menor desgarro ante lo perdido,
ido, ausentado; desgarro parturiente de la bondad hallada en saber
que el soltar antecede al estado previsto por el cosmos, para
recorrer con mayor fluidez el camino que sigue. Identidad parida
como elixir descubridor de que la madurez espiritual trae consigo
el discernir que aquello que por propia decisión dejamos, dolorosamente,
porque sentimos que el momento llegó, da lugar a lo nuevo que el
corazón anhela, y que luego se visualiza con nitidez. Merced
a lo contado en este diálogo, vale descifrar el sentido de lo que
el soltar desde el espíritu –no desde el ego- como cuna de
IDENTIDAD conectada, significa: -Gran
maestro -dijo el discípulo-, he venido desde muy lejos para
aprender de ti. Durante muchos años he estudiado con todos los
iluminados y gurús del país y del mundo y todos han dejado mucha
sabiduría en mí. Ahora creo que tú eres el único que puede
completar mi búsqueda. Enséñame, maestro, todo lo que me falta
saber. -Badwin
el sabio le dijo que tendría mucho gusto en mostrarle todo lo que
sabía pero que antes de empezar quería invitarlo con un té. -El
discípulo se sentó junto al maestro mientras él se acercaba a
una pequeña mesita y tomaba de ella una taza llena de té y una
tetera de cobre. -El
maestro alcanzó la taza al alumno y cuando éste la tuvo en sus
manos empezó a servir más té en la taza que no tardó en
resbalarse. -El
alumno con la taza entre las manos intentó advertir al anfitrión:
- Maestro...maestro -Badwin
como si no entendiera el reclamo siguió vertiendo té, que después
de llenar la taza y el plato empezó a caer sobre la alfombra. -
Maestro –gritó ahora el alumno-, deja ya de echar té en mi
taza. ¿No puedes ver que ya está llena? -Badwin
dejó de echar té y le dijo al discípulo: Hasta que no seas
capaz de vaciar tu taza no podrás poner más té en ella. Hay
que vaciarse para poder llenarse. Una
taza, dice Krishnamurti, sólo sirve cuando está vacía. No sirve
una taza llena, no hay nada que se pueda agregar en ella. Manteniendo
la taza siempre llena ni siquiera puedo dar, porque dar significa
haber aprendido a vaciar la taza. Parece
obvio que para dar tengo que explorar el soltar, el
desapego, porque también hay una pérdida cuando decido
dar de lo mío. Para crecer entonces voy a tener que admitir el
vacío. El espacio donde por decisión, azar o naturaleza ya no
está lo que antes podía encontrar. Esta es mi vida. Voy a
tener que deshacerme del contenido de la taza para poder llenarla
otra vez. Mi vida se enriquece cada vez que yo lleno la taza,
pero también se enriquece cada vez que la vacío...porque cada
vez que yo vacío mi taza estoy abriendo la posibilidad de
llenarla de nuevo. ……Dentro
del sendero del SOLTAR espiritual materializado, indianidad
inhalada y exhalada, aletear del viento dulce y fuerte,
confluencia de la frecuencia multidimensional alquimizadora del
cerrojo que limpio de moho da paso al portal galáctico de luz
multicolor. IDENTIDAD de SER el/ Identidad
de filiación divina compasivamente respirada desde la matriz,
hara, paila, bajo vientre, recreando-Sé, diciendo-Sé. “…respira
aquí y ven aquí, siente, siente cada respiración… Me sentaré
aquí contigo y respiraré contigo hasta que me dejes fundirme
contigo más profundamente, más profundamente…., -Kwan Yin- nos
dice quiero que me comas, para que cuando respires, esté yo aquí
contigo, pues cuando lo hacemos juntas tú podrás respirar con
ellos y así podré tocarlos…”
Indianidad
es disponer-Sé a experimentar la voz envolvente de la maternidad
universal diciéndonos:”Déjame
tocarlos sí, esta es la compasión, yo los esperaré desde ahora
hasta siempre, pues ellos se han hecho temerosos de su propia
magia, ellos se han hecho temerosos de su propia belleza, y
piensan que el mundo está afuera pero el mundo está dentro, aquí…”
Identidad
es comparir lo lúdico de Ser fecundado por la tersura de la
ternura, sin fuerza, sin imposición, con gracia, inspiración,
donaire, y com-pasión diciendo-Sé: “…
vamos a jugar juegos divertidos, historias chistosas y les
respiraremos y les preguntaremos qué tipo de Flor son ustedes….
cada uno de ustedes es una flor… cuando te acerques a tu amigo,
respíralo y dile, tú hueles tan bien el día de hoy, bellísima,
bellísima flor. Y como cada flor de un jardín que se abre,
respiración por respiración, sí con suavidad, cada vez más
profundamente dentro de ti, más profundamente dentro de ti, esto
está bien…” Indianidad
es sentir la energía de “…Aprendí
tanto sobre integración, Kwan Yin me mostró que la integración
se da a través de la Compasión y el Amor, la aceptación,
pues requiere que me ame tal cual soy y no esperando o queriendo
que yo sea más alta o más pequeña o más gorda o flaca,
aceptarme tal cual soy. Respiración por respiración naces si
te amas, respiración por respiración, porque este ahora, esta
respiración te está esperando a ti….” Identidad
es apreHender a decir-Sé: “…atrévete
a quedarte tan quieta, y a medida de que la brisa de la vida vaya
pasando, los miedos y los dolores pasan y solo experimentas la
perfección, y ya no ves nada mal en ti, tú ya lo entiendes en
tus entrañas, que Dios ha creado la perfección… Entonces tú
eres el Creador y tú ves toda esta perfección que estás creando
tú, juega con esto, respira con esto, atrévete a ser
extravagante y extraordinaria con esto… a medida que te dices
VEN PASION (COME PASION)… sucede que tu Pasión se muestra, sí,
y comienza a hacer más grande y más grande… Y qué pasa si yo
respiro más grande sobre ustedes ahora, ustedes ven la
transformación de Kwan Yin a Omaha es una respiración más
grande, una respiración extraordinaria…, no quiero asustarte,
porque ahora que están floreciendo ¿qué vamos a hacer, a dónde
vamos a llevar todas estas flores hermosas? Sí. Sí vamos a
deleitar al resto del mundo y de esto se trata Indianidad
es primero enamorarnos de la ESENCIA para ser autoridad venida del
espíritu, océano en donde:
“primero me tengo que Enamorar y luego tengo que Reclamar la
Posesión, Adueñarme, y ahora me atrevo a Entrar en Autoridad. Es
parecida a la Jornada que realizo Yeshua pues a medida de que
hablaba con autoridad, la gente sentía la quietud que venía de Identidad
es sabernos compasivamente activos. “...
(no se entiende) en esta vida pude haber despertado y eso puede
ser Seguridad, este es un tiempo muy diferente. Esta compasión
que te está deteniendo que me está deteniendo a mí es una
invitación que se extiende invitándote a despertar tu pasión,
invitándote a estar lo suficientemente en Seguridad para vivir
una vez más. Respira risa a través de cada fibra de ti,
invita a cada gota de fragancia en ti, a respirar profundamente y
hacer entrar a tu cuerpo todo lo que puedas. Tú eres amada…” Indianidad
es discernir que “…los
eventos de esta vida no lucirán menos importantes por tu nuevo
conocimiento, pero ya no volverán
a intimidarte porque sabes que los puedes controlar. Ningún
infortunio aparente tendrá ya poder alguno para romperte el corazón
o debilitar tu valor. Entenderás la vida como la maravillosa
oportunidad y el glorioso regalo que es…” Identidad
-en este tiempo- es vivir como las flores, a la sazón del bello
diálogo citado: -Maestro,
¿qué debo hacer para no quedarme molesto?.. Algunas personas
hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes.
Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas
que calumnian. -¡Pues,
vive como las flores!, advirtió el maestro. -Y
¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo. -Pon
atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos
lirios que crecían en el jardín. -Ellas
nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas.
Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y
saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la
frescura de sus pétalos. Es justo angustiarse con las propias
culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te
incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no
son tuyos, no hay motivo para molestarse... Ejercita pues, la
virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma
la vida de los demás haciendo el bien.
Esto, es vivir como las flores. IDENTIDAD
es ver la condición del mundo y sus circunstancias, dispuestos/as
a servir, sanar e iluminarnos, sin permitir que nuestras mentes se
afecten por estas condiciones, ya que ceder
a la “tentación” de reproducir sus discursos, lamentos,
carencias, es no poder hacerlo. A la vez, es darnos cuenta de
que una mente que esté
llena de ira o tristeza no le es posible servir, así también,
que un individuo conectado con la fuente de origen: su identidad:
Dios Diosa, se evidencia en las vibraciones de una
mente poderosa y limpia que afecta la atmósfera externa,
proporcionando fortaleza a los demás.
Identificados
con nuestra IDENTIDAD gozamos de la oportunidad de discernir ¿cómo
creamos una mente que esté llena de poder espiritual?, ¿cómo
cultivamos una mente que esté cualificada para servir, sanar e
iluminarnos?, ello nos viene de reflexionar respecto a lo
comulgante en muchos a quienes agradezco por emitir el sonido
adoptado y adaptado por mi consciencia: que hay tres aspectos que
hemos de comprender a fin de cultivar y expandir este
empoderamiento. Primero,
plantados/as en nosotros/as mismos/as reconocemos que nuestra
naturaleza innata es intrínsecamente buena, virtuosa. Recordando
lo olvidado, fracturado, separado, esto es que nuestra naturaleza
original es y esta en esa bondad innata, jamás perdida, si
transitoriamente bloqueada, olvidada. Esta bondad personifica el
amor, la paz, la felicidad, la verdad y Segundo,
plantados/as en nosotros/as mismos/as nos preguntamos ¿a quién
pertenezco? Como alma, soy hijo/a de Dios. Por tanto Soy
no-violento/a. Soy pacífico/a. Soy amoroso/a. Soy puro/a y
poderoso/a, del mismo modo que Dios es puro y poderoso, dispongo
de todas las potencialidades, facultades, talentos y virtudes con
las que ÉL/ELLA me dotó confiando en que las manifieste y
desarrolle en esta experiencia humana. Mi naturaleza inherente es
como la naturaleza de Dios/Diosa. Estos son los regalos divinos
para mí – estos poderes, estas virtudes, estas cualidades. Dios
es otorgador/a. De la misma forma que un hijo adopta a menudo el
trabajo de su padre, nuestro trabajo también es, como donadores,
el de dar nuestros pensamientos puros, nuestros buenos deseos,
nuestras virtudes y poderes a los demás, a partir de primero y
ante todo, enraizarlos –manifestarlos- en nuestra tierra,
nosotros mismos. Tercero,
plantados/as en nosotros/as mismos/as reflexionar acerca de ¿qué
es especial acerca de este tiempo? Discerniendo que esta es la
Edad de la Confluencia, Uno de los primeros pasos en Ser desde esa esencia verdadera es Estar en silencio, sabiendo que en silencio se desata la intuición y descubrimos que Dios Diosa es nuestro origen, nuestra fuente. No es el Dios del pequeño enfoque del ego y la personalidad, sino el Dios Padre Madre Espíritu verdadero, eso mismo que somos, libres de ataduras intelectuales sin amor, apostolantes sin compasión, predicantes sin comunión. Identidad
es sabernos emergidos de lo que experimentamos en carne y espíritu
propios, conociendo que en el mundo de lo científico como de lo
espiritual, nada se impone, todo se vivencia, de ahí la certeza
nacida de conocerlo por inspiración, no por imposición. Recibida
así la IDENTIDAD con Merced
al ejemplo, en consonancia con el alma meditemos sobre el don de
sanar y curar trascendido del solo sancionar y castigar:
En
una tribu de cultura africana, cuando una mujer
sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras
mujeres y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción del
niño/a por llegar. Saben que cada
alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad,
unicidad y propósito. Las mujeres entonan la canción y la
cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a
todos los demás. Cuando nace el niño/a, la comunidad se junta y
le cantan su canción. Luego, cuando
el niño/a comienza su educación, el pueblo se junta y le
canta su canción. Cuando se inicia como adulto, la gente se junta
nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la
persona escucha su canción.
Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y
amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le
cantan su canción para acompañarlo en la transición. En
esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores
cantan Esto
es el sanar por sobre el sancionar, el curar por sobre el
castigar. Esto es reconocer reconociendo nuestra IDENTIDAD. Esto
es recuperar recuperando amable y gradualmente nuestra
IDENTIFICACIÓN con la IDENTIDAD que sana y nos restablece a la
armonía tonal primigenia. Contemplar
(nos) compasivamente en los tránsitos en los que por desconexión
con nuestra IDENTIDAD o INDIANIDAD de origen y destino nos
permitimos agredir (nos), al hacerlo al prójimo; cuando por
separados de la Esencia nos desidentificamos con el UNO de la
Creación y sus frutos. Nos reempodera de Sabiduría y Gracia, a
la vez que muestra la (in) DIFERENCIA ante un mundo gobernado por
circunstancias; permitiéndonos SER amos y señores ante ellas;
Grial surgido de la intimidad-identidad-invocación-convocación-activación
DIVINA, estirpe
alumbradora de Nuevos pensamientos, sentimientos, acciones,
actitudes, comportamientos, elecciones, comprensiones.
Es
común a todas estas características, que en
todo lo que hace-mos o sentimos-mos, ustedes-nosotros/as realmente
no esta-mos ahí. Su/nuestra
conciencia reside en las capas externas de su/nuestro ser, donde
es direccionada por modelos de pensamiento y comportamiento
orientados por los implantes del miedo, la culpa, la violencia en
todas sus formas... Dios
Diosa mediante su/nuestra conciencia de IDENTIDAD/IDENTIFICACIÓN
con nuestro SER primigenio se está elevando sobre los modelos de
pensamiento y comportamiento motivados por el miedo, la culpa, el
ataque que ustedes/nosotros han/hemos dado por supuesto por tanto
tiempo. Aquí y ahora están/estamos tomando corresponsabilidad
por sí a la vez que por nosotros/as mismos/as. En todo lugar
se/nos hacemos cargo de la pena, enojo y herida interna, como un
padre-madre se hace cargo de sus hijos/hijas vivos y no
reconocidos como fallecidos, cuyo duelo y dolor por su partida nos
remuerde evitando sigamos el sendero del crecimiento. Para finalizar, co-reflexionemos sobre las características de la dualidad liberada, superada, dejada amorosa y gradualmente; sátori de retorno al HOGAR del co-Razón identificado con el suministro de IDENTIDAD plantada, no más suplantada. 1)
Escuchan
el lenguaje de su alma, la cual les habla a través de sus
emociones. 2)
Actúan
basándose en este lenguaje y co-crean los cambios que su alma
desea realizar. 3)
Valoran
el tiempo en que están completamente solos, ya que sólo en
silencio ustedes pueden oír los susurros de su alma. 4)
Cuestionan
la autoridad de los modelos de pensamiento o reglas de
comportamiento las cuales bloquean la libre expresión de su
verdadera inspiración y aspiración. Los
tonos de sentimientos predominantes en este centro son
tranquilidad, compasión y total alegría...
Los
filósofos griegos tuvieron premoniciones de este estado al que
llamaron ataraxia: o sea imperturbabilidad. Estado de IDENTIDAD o
imperturbabilidad reconociente de que el olvido o ignorancia de
nuestra Real IDENTIDAD se alimenta del juicio y miedo fabricado
para mantenernos divididos de tu/nuestro Centro Crístico, GEMA de
impulso, productividad, prosperidad instructora de SABER por
ciencia y experiencia, que desatarnos de los nudos urdidos por la
creencia de la dualidad lleva tiempo, que cursado nos reNace al
destino de unicidad original.
Contemplarnos
en la magia y trascendencia de imitar como viven las flores, merced
al diálogo citado: -
MAESTRO, ¿qué
debo hacer para no quedarme molesto?.. Algunas personas hablan
demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento
odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que
calumnian. -
¡Pues, vive como las flores!,
advirtió el maestro. -
Y ¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo. -
Pon atención a esas flores
-continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el
jardín. Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y
perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es
útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra
manche la frescura de sus pétalos. Es justo ocuparse con las
propias responsabilidades, pero no es sabio permitir que los
vicios de los demás te incomoden. Los
defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son
tuyos, no hay motivo para molestarse... Ejercita pues, la
virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma la
vida de los demás haciendo el bien. Esto, es vivir como las
flores. Inhalar
Aprehendizajes obtenidos de cómo viven las flores, nos abre al
sin fin de maneras de ver, oír, recibir, resolver e interpretar
la vida, estaciones, y circunstancias, sin formatos ni guiones pre-establecidos
por la dualidad y sus creencias, desde el trono de IDENTIDAD
sapiente y activante de nuestro empoderamiento ante ellas.
IDENTIDAD DIGNA de vivir siendo huella dactilar –divina,
terrenal- de Dios Padre Madre omniversal. IDENTIDAD significada en
la madurez espiritual vitalizada desde el SER… Gracias
por elegir dejarnos tu eónica huella de IDENTIDAD-INDIANIDAD
omniabarcante
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