JUSTICIA

"Porque os digo que si vuestra justicia no fuera mayor que la de los Escribas y Fariseos (grupos políticos de la época), no entraréis en el Reino de los Cielos", Jesús.

En la Ley Suprema del Universo, el AMOR contenido en la cooperación y el servicio a nuestro próximo, prójimo, todo carbón está destinado a ser diamante un día; por tanto, estamos destinados a ascender desde un vivel bárbaro de conciencia, hacia un nivel iluminado de ella; estado vivo de lo que significa la justicia divina.

La justicia humana sin inspiración divina aplica su herramienta reinvindicadora, patentada como legislación; su prisma legalista hiere la vida; su razón y consigna justiciera practica el bien por bien, el mal por mal, el mal por bien.

La justicia divina, encuentra en la práctica del BIEN por mal, el prodigio sabio: discierne la ignorancia espiritual de quien encubre su solo estado de ira, vanidad o vendetta, con el empaque de justicia.

El proceso evolutivo del concepto de justicia en la consciencia de la humanidad, ha ido modificándose, por ejemplo:

En la Era de Tauro, regía la ley del Talión con su "ojo por ojo y diente por diente".

En la Era de Aries, tenemos a Moisés y la pedagogía de lo negativo con su "no hagas a otros aquello que no quieres que te hagan a ti" (dicho por Confucio, maestro anterior a Buda, Moisés, Cristo...); premisa resumida en los diez mandamientos usados por la cultura patriarcal para introducir las improntas de culpa, miedo, castigo, como los ejes reguladores de la conducta humana.

En la Era de Piscis, tenemos a nuestro Maestro del alma, el CRISTO del Amor con su Pedagogía de lo Positivo, premisa activadora de "Hacédselo a otros aquello que a ti te gustaría que te hagan"; umbral de reevolución.

En la Era de Acuario, evolutivamente mayor, se Ilumina el "hacer" con el simplemente SER Luz y Amor sin límite, por añadidura SER Justicia infinita.

Saber que la expresión más elevada de la justicia, es el AMOR, nos permite comulgar con que "Justo no es aquel que nunca comete una injusticia, sino que pudiendo cometerla no lo hace".

La justicia divina practica la compasión espiritual - nivel superior a la lastima o pena emocional -; cuya esencia y convicción es Ser cambio emergente de vivir las grandes verdades, ya no de tan solo leerlas o escribirlas. Si alguien, desde su inconsciencia nos ajusticia, el Ser nos inspira elegir convivir de tal modo que nadie crea las "maldades" dichas; y a quien las cree, lo bendice por su elección, puesto que el Ser "lucha para cambiar el actual estado de las cosas, no para castigar a nadie", Gandhi.

La bondad, talento superior a la inteligencia, es justicia que discierne lo legado por Confucio: "Yo no soy mejor que los demás hombres presidiendo juicios y administrando justicia; sin embargo. ¿ No será más eficaz lograr que fueran innecesarios los juicios?. ¿No resultaría más provechoso dirigir nuestros esfuerzos a la eliminación de las inclinaciones perversas de los hombres?. De este modo quedarían ahogadas en su raíz las malas acciones de quienes se desvían del buen camino. Esto es lo que yo entiendo por conocimiento de las causas o de la raíz". O como Madre Teresa de Calcuta decía, vayamos a las causas, hay demasiados atendiendo los efectos.

El sistema judicial divino, con su legislación universal de principios y valores espirituales, libres del bloqueo "en contra o a favor", procrea sin bando alguno, unidad y ascensión cuando responde "al bien con bondad y al mal con justicia", escenario en el que cada individuo iluminado e interdependiente, usa su sabiduría interior venida del amor - no de leer, instruirse ni informarse-, para no reeditar desde su pensamiento, sentimiento y acción, lo que califica de injusto.

El sistema judicial humano, con su legislación mundial de leyes, normas y reglamentos, atados al bloqueo "en contra o a favor", es ejecutado a través de funcionarios, jueces y magistrados independientes, que usan su erudición para juzgar a las partes en actitud litigante. Juzgar, según Confucio, es una pasión viciosa, que analizada hace visible la diferencia entre benevolencia y malevolencia. Más, contemplada y comprendida desde el alma, nos remite y permite ver la unidad de la Luz en mayor o menor nivel evolutivo.

Lo trascendente y mágico del legado del CRISTO, es su UNIDAD de Justicia electora de comprensión hacia sí mismo, sin juicios ni expectativas, por añadidura hacia el otro. Pináculo del llamado "Juicio Final" - metáfora del fin de los tiempos -, instante en el que la humanidad ni juzga, ni condena, ni critica, ni justifica; simplemente PRACTICA lo perfecto en nosotros: divinidad que Es benevolencia y misericordia infinita.

EJEMPLO:

El odio, no es lo opuesto al amor; lo injusto, no es lo opuesto a lo justo; la noche, no es lo opuesto al a día; la paz, no es lo opuesto al conflicto. Dentro de la unidad evolutiva del omniuniverso, lo uno es coparte de lo otro, ni mejor ni peor, solo diferente; tanto es así que, de por sí, la presencia de lo que empieza siendo un "estorbo", un a día, envuelta con amor, toma el brillo del mejor cristal; su presencia trae la bendición del cambio, del crecimiento, de la enmienda, magia que hace posible el que "la vida sea un camino de despertares... puedes pasar toda una vida abriendo los ojos, más es un instante en el que ves...".

La historia humana y su justificación de "hacer justicia", "hacer paz", "hacer amor", expresa el aún primitivo nivel de barbarie civilizada tecnificada de sus militantes, nivel de progresiva perfectibilidad. En la dimensión divinahumana de lo perfecto, simplemente se Es Justicia, se Es Paz, se Es Amor, contundencia sin adornos interpretativos en un sentido u otro; trascendencia que nos permite encontrar en lo dicho por San Agustín "errar es humano, perseverar en el error es diabólico", la máxima del peldaño de cielo siguiente: PERDONAR ES DIVINO; el Perdón amoroso, simboliza la Indulgencia del Dios latente en el Cielo de nuestro corazón; paraíso revelado en la cruz, cuando Jesús, ante la experiencia humana de ser juzgado por la ley humana fabricada y configurada para condenarlo y cruzificarlo, dijo: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen".

La justicia humana, atrapada por "el duende de las mentes pequeñas", se resiste a convertir la vivencia humana en sabiduría divina, cuando fomenta la famosa reparación de cuentas; germen de la doble moral que predica lo que no practica, o practica lo que no predica; injusticia que convierte a su ley en una tela araña que atrapa moscas y deja escapar avispas.

En este contexto, incorporemos a nuestra reflexión, lo dicho por Kalil Gibrain

Acerca de la justicia:

" .... y vosotros, jueces, que queréis ser justos ¿Qué juicio dictaréis contra aquel que aunque honesto en la carne es ladrón en el espíritu? ¿Qué sentencia decidiríais contra aquel que mata en la carne al tiempo que él ha sido asesinado en el espíritu? ¿ Y cómo procesaréis a aquel que en sus actos es impostor y opresor, pero él, a su vez, ha sido agraviado y ultrajado? ¿Y cómo castigáis a aquel cuyos remordimientos son aún mayores que sus fechorías? ¿ Acaso el remordimiento no es la justicia impartida por aquella misma ley que queréis servir? Sin embargo no podéis inculcar el remordimiento al inocente, ni quitarlo del corazón al culpable... la piedra angular del templo no es superior a la más enterrada piedra de sus cimientos. Todos somos iguales ante los ojos de Dios".

Acerca de las leyes:

".... os complace establecer leyes pero más placentero es destruirlas, es violarlas, como quien hace castillos de arena que luego el océano destruye. Os complace establecer leyes, pero os complacéis aún más en violarlas. Como aquellos niños que juegan junto al océano y que, con gran perseverancia, construyen castillos de arena, que luego destruyen entre risas. Pero mientras construís vuestros castillos de arena, el océano acarrea mucha más arena a la orilla. Y mientras los destruís, el océano ve con vosotros. En verdad el océano ríe siempre con los inocentes ¿Pero qué decir de aquellos para quienes la vida no es un océano, ni las leyes del hombre castillos de arena? ¿Aquellos para quienes la vida es una piedra, y la ley un cincel con el cual quieren esculpir a su propia semejanza? ¿Qué decir del inválido que odia a los bailarines? ¿Y qué decir del buey que ama su yugo y considera a los gamos y venados del bosque como criaturas perdidas y vagabundas? ¿Y de la vieja serpiente que ya no puede cambiar de piel y califica a las demás de desnudas e impúdicas? ¿Y de aquel que llega temprano a la boda y después se marcha repleto y cansado, diciendo que todo festín es un delito y todo anfitrión un culpable?. Sus sombras son sus leyes, reflejadas por estar de espaldas al sol. ¿A qué leyes temeréis si danzáis sin tropezar en ninguna cadena hecha por el hombre?... No quisiera hacerte creer en lo que digo ni que confiaras en lo que hago, porque mis palabras no son sino tus propios pensamientos transformados en sonido; y mis acciones, tus propias esperanzas convertidas en acción".

La justicia divina trasciende la dimensión del ego humano buscador de mártires y martirios, víctimas y victimarios, nivel de conciencia que etiqueta de bueno o malo todo lo que encuentra. Ignorancia que fractura la Unidad luminosa y plena de experiencia y vivencias en pro de un mayor crecimiento. Inconciencia que fabrica bandos de vencedores y vencidos, mediante una historia escrita por quienes, gobernados y envilecidos por los excesos inherentes a su "victoria", hallan gozo en dañar, someter, conquistar, colonizar, herir y mutilar a quien definen como el otro, por ende su historia.

La justicia divina ama a los enemigos que pretenden dañar, cuando aplica su máxima de "hacer el bien a aquellos que te persiguen y te odian..."; raíz de los hijos de la Misericordia multiuniversal que nos habita, tatuaje sapiente de que no es el ojo el que ve, sino quien está detrás de él; magia que discierne que el universo es aquello que se lleva despierto en nuestro interior, no lo que está fuera de ahí. "Conozco los rostros porque miro a través de la tela que mis propios ojos tejen. Y busco la realidad que hay debajo de la inmensidad del océano mayor".

La justicia divina ejercida por el Maestro del Amor, nos dice: "Quien esté libre de culpa, que lance la primera piedra... No mires la paja en el ojo ajeno, mira la viga en el propio...". Ello TRASCIENDE la dualidad de una ética de la norma que separa, hacia la ética, responsabilidad y amor que reúne, Yo interior de cada Ser, manifestado en la dignidad, reevolución, justicia y honor mayor: librar en el interior de cada criatura, todas las batallas en pro de su indivisible resurrección, verdad que deja de ver en nuestro hermano, la causa de las injusticias. Saber la verdad tiene el costo de la responsabilidad, como decía Shakespeare, de saber que "nada es bueno ni malo, sino que es el pensamiento el que lo vuelve tal". Nuestra consciencia Crística universal, masa crística o mesías crístico, discierne que quien aún elige reglamentar, reprimir, castigar, prohibir, sus propias represiones y sombras manifiesta.

En la Era de la Iluminación, aquella que sin metodologías encercadas, vive el mandamiento supremo de AMAR aquí y ahora, enzima nata de la Justicia Divina traducida en nuestra cotidianidad sagrada, la que consciente de la oscuridad, accede a la Edad de Oro Espiritual, dimensión de Unidad ascendente por enmendar una justicia humana que aprisiona, con una justicia divina que LIBERA:

EJEMPLO:

"Consideremos una pirámide; en realidad la pirámide es un cubo coronado por cuatro triángulos (ver figura); estos cuatro triángulos extendidos dan una cruz, la cruz de malta, que conocemos en metafísica;

... si desarrolláis el cubo aún tenéis otra cruz; esta cruz es la cruz de la justicia, mientras que la primera es la cruz de la gracia; sí, porque el cubo es un símbolo de la materia que aprisiona, el triángulo es un símbolo del espíritu que libera; la pirámide es un símbolo del hombre que es a la vez cuerpo y espíritu", de mis Hermanos Mayores.

La verdad de la justicia divina, no se estudia ni filosofa ¡¡¡ Es y se experimenta en carne y espíritu propio !!!, cuando nace la alquimia simultánea que espiritualiza lo material y materializa lo espiritual.

¿Cómo se manifiesta esta Gracia ? en la unidad tríloga que fusiona:

Vivencia + Guía o maestro externo + Instrucción o Maestro interno = SABIDURIA inspirada y brotada de nuestro Espíritu Primigenio. Trilogía cocreadora de -quizá- una "injusticia" según la óptica humana, que regida por la Ley del Espíritu, la de lo cuántico, la de lo eterno, experimenta su inédito proceso de transfiguración.

Entonces, todo lo que merecemos está dentro de nosotros, en nosotros, a la espera de que suceda el instante de activación luminosa, precepto de la justicia divina materializada y corporizada en lo humano; lo que da paso a la prueba, en sus diversos niveles de sufrimiento y/o dolor, trascendencia iluminadora de quien elige INVERTIR sus desafíos para crecer en amor, justicia y misericordia para sí y su prójimo; el hijo/ja omniuniversal de la Luz, discierne en la "injusticia" interpretada por el intelecto o razón humana de tercera dimensión, como prueba, dolor, sufrimiento o cualquier otro calificativo, la preciosidad de la justicia divina que - sin devastación-, nos acrecienta y bendice con el brote del oro espiritual que llevamos dentro.

Cuando elegimos redireccionar o ENFOCAR nuestra vida hacia la LUZ que somos, sin dejarnos perturbar por la maleza encontrada, nuestra Resurrección constante, todo lo va trasmutando en-con y por AMOR; entonces, no es el dinero, la economía, la bomba atómica, los gobiernos, los tanques, los reconocimientos u oropeles de la cultura humana o su justicia, símil de derechos humanos o seguridad ciudadana, o los inventos creados por el hombre los que nos salvan y salvan al mundo. NO...

Entonces al mundo lo salva la eterna JUSTICIA DIVINA y su método, el amor que inalterablemente responde BIEN por el MAL; Justicia que elige Ser y aplicar el Amor por sobre todas las cosas del mundo; Justicia centrada en sembrar, confiada en que la naturaleza convoca el prodigio de la añadidura.

EJEMPLO, de dos trilogías cocreadoras de Justicia Divina:

PRIMERA TRILOGIA:

a) ASUMO como mi compromiso de vida diaria, b) EL REINO de Dios y su Justicia en la Tierra, c) PENSÁNDOLO en mi mente - DESEÁNDOLO en mi corazón - SEMBRÁNDOLO con mi acción de Bien por mal. Ello cocrea la realidad del sueño REAL: el Amor en Acción, apostolado por nuestras amadas Madre Teresa de Calcuta y Kuan Ying.

SEGUNDA TRILOGIA:

a) "SED perfectos como nuestro Padre Celestial es perfecto", en amor y misericordia. b) "NUESTRO PADRE trabaja y yo trabajo con él", en Unidad sagrada e indivisible. c) "YO SOY la LUZ del mundo. SOY la Resurrección y la Vida". Ello asume el compromiso de elegir Ser Luz, Resurrección y Vida, encarnada.

El compromiso de ser Justicia Divina en nuestra experiencia humana, nos concede el Reino de Dios y su Justicia, aquí y ahora, en la Tierra. Fuego Interior que ni toda la oscuridad del mundo puede apagar. Luz que agradece y bendice la bondad traida por el primitivismo humano justiciero, cuando comprende que "al enjuiciarme, juzgarme, condenarme y cruzificarme me glorificaron..", como lo dijo Jesús.

En el universo, absolutamente todo vicio de actitud, comportamiento y conciencia está al ser-vicio de la Obra Divina, todo es y está para nuestro crecimiento y acercamiento a Dios. TODO atrae BONDAD cuando es bendecido, alabado, agradecido, amado. Milagro de Amor, que sustituye y eleva el éxito humano de pasar a la historia terrena por lograr el botín de herir al prójimo, hacia la GLORIA divina de convertir nuestra historia individual de vida, en un inalterable testimonio -por encarnado- de ascensión hacia la Luz.

"Dios no ama el pecado; sí a los pecadores"; Dios no crea criaturas "malas" o involucionadas, nuestras acciones son las "malas" o involucionadas; el ser humano, cae preso de la involución que fabrica incoherencia, cuando persigue la añadidura: el pecador, el malo, el enfermo, sin ir al centro: el pecado, lo malo, la enfermedad latente en sí mismo; injusticia que engendra mayor injusticia, miopía que gesta ceguera, pantano que da los frutos propios de su descomposición.

EJEMPLO de justicia humana y justicia divina:

¿Qué es la justicia humana?.

Vas al mercado a comprar un kilo de carne y vives 3 situaciones:

1.- El vendedor pesa la carne, sobra una onza, la quita, es justa;

2.- El vendedor pesa la carne, la balanza marca un kilo, pero tiene alterada la balanza para que marque más de lo que realmente pesa, es injusta (mala);

3.- El vendedor pesa la carne, nos agrega más carne del kilo que pedimos, es injusta (buena).

La balanza, símbolo de la justicia humana, en estos 3 casos nos da una situación justa, y 2 situaciones injustas, mala porque quita, buena porque da. Una misma situación de compra, varios resultados.

¿ Qué es la justicia divina ?

El Amor, símbolo de la justicia divina, no es ni buena ni mala ¡¡¡ Es justa !!!, se guía por el Amor eterno, estado de Gracia que ni mide, ni calcula, ni pesa, simplemente Es y Da la justicia de la Bondad sin límites, jerarquizaciones ni calificaciones. Manifestación de la ley metafísica del Dar y RECIBIR en el UNO que goza de la alegría de compartir, estado de generosidad no dependiente, cual lacayo, de propinas ni reconocimientos externos.

EJEMPLO:

Alguien nos da una cachetada o chirlazo.

1.- Tú eliges devolver dos chirlazos -movimiento lineal primario-; es injusto;

2.- Tú eliges devolver una caricia -movimiento circular iluminado-, es injusto;

La opción es diáfana y transparente para quien quiera ver y oir, mientras:

En la primera situación elegimos ser parte de un pensamiento retardatario de la justicia humana que practica el ajusticiamiento del castigo, primitivo axioma que reedita el "ojo por ojo...".

En la segunda situación elegimos Ser y ejercer el Nuevo Pensamiento Universal, Magisterio del Amor, Ministros del Nuevo Pacto o Nueva Alianza, inspirada en el Espíritu que da voda, no en la letra queda muerte; práctica de la Justicia Divina que al Dar de aquello que se ES, opta Darse; como decía Madre Teresa de Calcuta, al ser amor, no sabemos dar otra cosa.

VICTORIA SECRETA que como las flores, las frutas, el trigo, el agua y toda la creación de sonidos, aromas y sabores, sometidos a la variable de temperaturas, contingencias, estados, paisajes, circunstancias y demás amalgamas, se transforma para seguir DANDO de la Esencia que le habita; entonces sucede el misterio y milagro que -quizá- aparente ser injusto o justo para la dualidad con que se mire e interprete, pero que intensionalmente en el UNO al encuentro de la causa, "por cada 1.000 que macheteaban contra las ramas del mal, solo hay uno que va buscando la raíz", H.D.Thoreaw.

A cualquier situación o experiencia, asumida como Es, por tanto libre de olores, colores y sabores nacidos desde nuestro prejuicios, podemos aplicarle el fundamento de la legislación divina: el amor, como máxima expresión de su justicia; cuando renunciamos a no usar los juicios dispuestos por un pensamiento legalista y pretensor de representar a Dios en la misión de "hacer justicia", sin ser justicia; intensión que ha degenerado el concepto humano de justicia, convirtiéndolo en una vendetta ajusticiadora, estado de conciencia y estilo de vida, que transitoriamente sustituye el nivel menos luminoso del Amor por el miedo y sus ficciones inspiradas en la consigna de la razón, no del corazón ni la compasión.

Bienvenidos a tomar conciencia de que todo "error" esconde un acierto, discernimiento que nos permite no ser indiferentes ante ese acierto, hallazgo que marca la raíz de nuestra diferencia.

"Deja a la vida el cobro de las injusticias. Para qué perder el tiempo y salud en venganzas; si de eso se encarga la naturaleza", Jesús.

Con infinito amor universal

Génesis...

victoriassecretas2002@yahoo.com.ar

http://www.actosdeamor.com/victoriassecretas.htm

 

 

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