EL LABERINTO
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En el mundo existen multitud de escuelas y autores diferentes que proclaman doctrinas similares o contradictorias sobre el Espíritu humano. Este laberinto de teorías en que se encuentra el que ansía la verdad, aparece trazado en el suelo de muchas catedrales como símbolo de los complicados corredores de la mente. En el centro del laberinto se encuentra el lábaro del templo, el hacha de doble filo (origen de la palabra laberinto). Allí está la síntesis, el conocimiento directo, la verdadera Gnosis. Solo mediante la propia experiencia, mediante la experimentación de las realidades sensibles y suprasensibles podremos escapar del opio de las teorías. No se trata de creer o no creer sino de vivenciar, de comprobar por uno mismo.
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