LUCES DEL ESPACIO

Así como en la ciudad subterránea de Erks viven perma-
nentemente sacerdotes encargados de la regencia del reino,
otros sacerdotes cósmicos tienen la facultad de entrar y salir
de los recintos secretos de Erks, mediante el empleo de ener-
gías luminosas que las entidades cósmicas denominan na-
ves, con las cuales no sólo se desplazan entre los cerros y las
quebradas adyacentes, sino que emprenden viajes por el espa-
cio infinito en largas misiones espirituales.
Cuando las naves cósmicas regresan de sus viajes astrales,
penetran por las entradas secretas a la ciudad de Erks, desde
donde salen al espacio cada noche, al ser invocadas sus pre-
sencias sagradas por los seres humanos que han adquirido el
intelecto cósmico y conocen los mantras de identificación,
acercamiento y comunicacion.
Estas naves revelan su presencia entre los cerros y las pro-
fundas quebradas al noroeste del Uritorco, mediante una in-
tensa luminosidad blanca y brillante que se percibe con toda
nitidez. Muchas son las personas que las han visto sobrevolan-
do la zona entre el Uritorco y el Cerro Pajarito. El propio
maestro Saruma, con sus oraciones y mantras sagrados, pro-
nunciados durante un ritual cósmico realizado después de las
diez de la noche, establece contacto con las Luces del Espa-
cio que brotan lentamente de los cerros y los valles, ilumi-
nando el cielo con la blancura de su luz, mientras la ciudad
secreta de Erks hace brillar la superficie silenciosa de los
campos.
Las entidades luminosas pueden ser vistas por cualquier
persona que las espere con paciencia y humildad, desde los
diferentes puntos de observación en la sierra. Quienes con-
templan la aparición y el paso de las luces en lo alto de los
cerros, sólo pueden hacerlo sin establecer relación mental
con ellas. Para establecer este intercambio de conocimien-
to con los hermanos del Cosmos, el simple observador debe
poseer una sabiduría especial, ser un iniciado en el rito cós-
mico que lo transforme, precisamente, en un intelecto supe-
rior y en un hombre espiritual.
Quien no posea el conocimiento de los mantras cósmicos
no podrá, de ninguna manera, establecer comunicación con
las entidades que se desplazan en las naves de la ciudad de
los Espejos. A través de los mantras, los sacerdotes son los
únicos capaces de conocer a sus hermanos cósmicos y estable-
cer relación con ellos.
De acuerdo con las antiguas revelaciones, las naves cósmi-
cas que se desplazan por esos parajes del territorio argentino,
llevan entidades inteligentes. Su sacerdote mayor es conocido
como Witaicon, y viaja en la nave de mayor luminosidad de
las que se elevan entre el Uritorco y el Pajarito.
Guillermo A. Terrera
extracto de su libro "El Valle de los Espíritus"