En aquel tiempo cuando hayáis recibido plenamente mi presencia, y estéis permitiendo que ella siempre actúe en vuestras vidas y en vuestro mundo, os daréis cuenta que las células del cuerpo que entonces ocupéis, se pondrán brillantes con mi luz y os daréis cuenta de que podréis continuar entrando en ese eterno cuerpo de luz, el manto sin costura del Cristo. Y será entonces cuando quedaréis libre de la rueda de encarnaciones. Misterios Desvelados |