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MISO: SÁNATE .... COMIENDO |
Su origen es Chino, pero se extendió a Japón en el
siglo VII y hace unas décadas llegó a Occidente.
El miso es pasta de soja fermentada y de sabor
salado, para los orientales, es la principal fuente de proteínas.
Existen tres tipos:
- el miso de
soja: hatcho
- el miso de
soja y arroz: komé y guenmai
- el miso de
soja y cebada: mugi
Es de consistencia pastosa y el color va del beige
clarito al marrón oscuro, según el tiempo que haya sido fermentado. Es
muy buen acompañante en sopas, caldos, cereales y legumbres.
Para usarlo bastará con echar una cucharadita de la
pasta del miso a la sopa cuando vayamos a tomarla, nunca antes, porque
no debe hervir, ya que perdería sus enzimas vivientes que son las que
le otorgan sus propiedades medicinales.
Virtudes:
- depurativo,
desintoxicante
- antioxidante
y antienvejecimiento
- Favorece la digestión,
muy bueno para personas que tienen gases frecuentes, acidez, reflujos,
etc
- Promueve el
crecimiento de la flora intestinal, es decir, de las bacterias
probióticas que nos ayudan a hacer la digestión de los alimentos
ingeridos.
- Expulsa del
cuerpo las radiaciones procedentes de los rayos X o de escapes
nucleares, de hecho la sociedad japonesa que consumió soja y otros
alimentos macrobióticos no murió en las explosiones de Hiroshima y
Nagasaki
- Alcalinizante,
elimina la acidez causada por una comida rica en alimentos como carne,
queso, pescado, lácteos, embutidos, grasas saturadas (animales).
Cómo tomarlo: se compra la pasta, viene en
una bolsa hermética, una vez abierto se puede conservar en el
frigorífico varios meses, cerrarlo con una pinza para que no se seque.
Es aconsejable tomar el miso siempre antes de las
comidas principales, para preparar el estómago para una buena
digestión, para ello prepararemos un caldo vegetal: echamos en una olla
bastante agua y las verduras elegidas troceadas en trocitos pequeños,
por ejemplo, cebolla, judías verdes, zanahorias, puerros, apio, etc,,
también un trozo de alga y un poco de sal marina, lo hervimos a fuego
lento, durante un par de horas. Cuando esté hecho y vayamos a comer,
calentamos lo que vayamos a tomar y lo ponemos en el cuenco junto a la
cucharadita de miso, la disolvemos y ....¡a comer!, ya verás como te
encanta.
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