Cuando se
trata de relacionarse e interactuar con niños con
discapacidades múltiples o graves, los terapeutas han
comprobado que nada llama la atención de sus pacientes
tanto como una visita de un animal de compañía.
"El impacto de la
novedad de la presencia de un animal durante las sesiones de
terapia puede ser considerado como un componente crucial para
conseguir un resultado satisfactorio", afirma Kathy
Heimlinch, de la Universidad de Illinois en estados Unidos, en
un artículo publicado en el último número de la revista
Journal of Rehabilitation. " Aunque no pueden remplazar a
los terapeutas humanos, un animal se convierte en un útil
coterapeuta, capaz de eliminar las barreras que impiden al
niño discapacitado interactuar con su entorno".
El estudio de Heimlich
esta basado en una investigación llevada a cabo en Hope School,
una residencia de discapacitados en Sprinfield, Illinois, en la
que se midieron los efectos de la terapia asistida por animales
en 14 pacientes. Con la terapeuta, colaboraron los profesores
Chrisann Schiro-Geist y Emer Broadbent, de la misma universidad.
Schiro-Geist
afirma que, mientras los indicadores cualitativos y anecdóticos
han demostrado ampliamente los beneficios de la terapia asistida
con animales, los efectos cuantitativas han sido más difíciles
de investigar. "sabemos que algo sucede, pero no podemos
documentarlos. Los niños que han seguido este tipo de terapia se
comportan mejor, son más cooperativos en clase y muestran mejoras
en el lenguaje; pero lo que ocurre realmente es todo un
misterio".
Pese a que
los resultados del estudio de Hope School no son terminantes,
Heimlich dice que el trabajo ha producido valiosas pistas y
servirá como guía básica para futuros estudios. Además, añade
que nosotros encontramos que, marcando el objetivo e identificando
cuatro variables de estudio - movilidad, comunicación obediencia
y tiempo de atención-, en lugar de observar los cambios de
comportamiento amplios, podríamos medir más fácilmente los
avances en el tratamiento".
Noticia extraída del
diario Médico - diciembre 2001 |