NO JUICIO

JUICIO FINAL  

SACROFICIO DE ENFOCAR EN EL PROJIMO –próximo- LA SANTIDAD QUE YO SOY  

Contemplar el hábitat humano, social, legal, político, religioso, etc. Ocupada de atender el para qué de la teoría y/o argumentación sostenida por la lógica patriarcal de la "neurona única"[1], dicotomía del "en contra, o a favor" sostenido con cerrazón, sin integrar lo que SOLO niega o SOLO afirma. Me permite comprender lo que no se permite quién así razona, ACTIVAR en y desde sí el trascendente TAMBIÉN, o encima Real del proceso vital para la humanidad, cual es APRENDER A APREHENDER holísticamente lo surgido del observar sin afirmar ni negar, “momentum” –éste- invertido para entender, en consecuencia discernir, sanar, servir e iluminarnos en toTalidad.

Saber que el juicio clasificatorio parcela el conocimiento, bloquea la vivencia, mutila la experiencia, disocia la sabiduría. Nos abre a palpar, sentir, saborear la vida y sus matices de ausencias, presencias, procesos, actitudes, actos, comportamientos y evoluciones desde el no juicio o sentido común. Ello implica atender el latido original, el sonido interno develado en la magnanimidad de vivir confluyendo en el océano de la no atribución externa. Cuando transitar el Sendero del re-despertar espiritual activa nuestra voz propia, asumida en apreHender a pensar por nosotros mismos, liberados del condicionamiento social, cultural, educativo, mediático impuesto.

ApreHender a recibir, resolver, vivir desde lo impersonal, ACTIVA amorosamente el saber que sí una persona hace algo que pareciere perjudicarnos, dice algo que creyéremos se refiere a nosotros, nos habla coléricamente, tenemos la opción de darle un SENTIDO provechoso a lo que observamos viene de fuera, desactivando con ello la sensación interna de pensar, creer, o sentir lo que el dogal de la costumbre ha implantado: “quiere ofenderme", porque apreHendemos a pensar que probablemente ni siquiera piensa en nosotros quien así procede, porque conocemos que cada alma tiene sus propias tribulaciones y pensamientos flotantes  alrededor de ella” principalmente; o, "me odia, trata de herirme", porque comprendemos que alguna otra cosa asociada ha contrariada esa persona, y que el tropiezo eventual con nosotros, le permite descargar su cólera, crítica, tristeza, desasosiego.

ApreHender a fluir sin juicio, nos permite observar que la imprudencia evidencia la insensatez sumida en cualquier clase de cólera; situación ante la que tenemos la bendición de elegir no formar parte de este engranaje y sus manifestaciones.

El sendero de la espiritualidad convivida como su manifestación en esta experiencia humana, nos permite asumir SER en el mundo, coActivantes del Supremo “Yo Soy” Crístico, entonación de pureza para nuestros pensamientos al adiestrarnos a comparar con los de Dios Padre Madre, al decirnos: “Dios como pensaría ante esta situación”, "¿Qué pensaría El Supremo “Yo Soy” en estas circunstancias?" "¿Qué haría o qué diría El acerca de esto?".

Aceptar ser uno con nuestro “Yo Soy”, funde el pensamiento divino manifestado en la coincidencia-conciencia humana. Sentido práctico de experimentar lo humano desde lo divino, y lo divino en lo humano, la materia desde el espíritu, y el espíritu en la materia. Habituarnos a coHacerlo ayuda muchísimo, porque previo a todo nos detenemos a pensar haciendo, diciendo, o sintiendo lo que imaginamos a El Supremo “Yo Soy”  haciéndolo, diciéndolo o pensándolo”

La unicidad de sentirle y reconocer a Dios Padre Hijo en todos los seres, en todas las cosas, y en todas las formas de vida, prescindiendo del “mal” que puedan presentar en la superficie, o de los ribetes de lo egóico en sus personalidades, o de las ataduras gestadas por creencias, carencias, etc. Asumirlo nos ILUMINA para contemplar a nuestros hermanos a través de lo que tenemos de común con ellos, esto es, la Vida Divina , el Yo Soy que nos habita. Aprender a despertarla y a vivificarla en ellos, reconociéndola en uno mismo, nos ayuda a salvarnos de imposturas, de lo falso, falsificado, o montado.

El progresivo desaparecimiento de deseos, apegos, ilusiones referentes al yo, va develando la incipiente existencia del deseo de ver los resultados de nuestra obra, entonces con amorosa piedad, ternura, caridad e inspiración, parafraseando a Gandhi, vamos recibiendo la mayor victoria por venida del mejor esfuerzo. Esfuerzo destinado a ayudar desde la certeza de saber que dará un resultado, tanto si podemos verlo como si no.

Desactivando el deseo de brillar o querer parecer superior en algún sentido, nacemos a la vertiente del no juicio. Procurando hablar lo preciso, precioso, propicio, perfecto, sin extremos surgidos de la ausencia o presencia de  palabra, lo vamos vitaminizando. Contemplándolo todo desde la LUZ que contiene vamos desvaneciendo ese deseo de emitir juicio, vórtice que nos abre a la placidez de percibirlo todo tal cual es en su toTalidad, ciertos en que lo que vamos a decir es VERDADERO, BUENO y PUEDE AYUDAR A OTROS.

El no juicio se auto examina primero si lo que va a decir es positivo, constructivo y posee las tres cualidades: Sensatez, Sabiduría y Amor. Lineamiento circular básico de un unigénito/a de Dios Padre Madre comprometido a restablecer sus conocimientos supremos del saber, osar y callar; siendo la última la más ardua de todas.
Para ser discernimiento en acción propositiva, hemos de reapreHender a observar sin negar ni afirmar, SABIENDO que lo que hacemos por nuestra cuenta, sin unicidad nuestro Creador, podrá ser un juicio real en la mente de sí, mas no lo es en la Mente de Dios, de lo que se desprende apreHender a compadecer las creologías entorno al llamado “juicio final”, como las ideas atemorizantes de un sis­tema de pensamiento forjado, laberinto en el que se atribuye a Dios el juzgar, sin darnos cuenta de que el llamado “juicio final” es el adviento majestuoso del no juicio, o intención de plácidamente contemplarlo todo desde la verdad, la luz, el amor que significan. “Momentum” en el que nos liberamos a nosotros mismos del miedo aupador del conflicto, conscientes YA, de que éste desaparece al sabernos que hemos de llevar paz a otras mentes.

Vale citar lo que el Curso de Milagros anota acerca del juicio Final en los siguientes términos a ser discernidos desde el Espíritu que da vida, jamás desde la sola letra que sin él da muerte: 

“…la última curación, en vez de un reparto de castigos, por mucho que pienses que los castigos son merecidos. 4El castigo es un concepto completamente opuesto a la mentalidad recta, y el objetivo del juicio Final es restituirte tu mentalidad recta. 5Se podría decir que el juicio Final es un proceso de correcta evaluación. 6Significa simplemente que todos llegarán por fin a entender qué es lo que tiene valor y qué es lo que no lo tiene. 7Después de que esto ocurra, la capacidad para elegir podrá ser dirigida racionalmente. 8Pero hasta que no se haga esa distinción, las oscilaciones entre la voluntad libre y la aprisionada no podrán sino continuar… El primer paso hacia la libertad comprende separar lo falso de lo verdadero. 2Éste es un proceso de separación en el sentido cons­tructivo de la palabra, y refleja el verdadero significado del Apo­calipsis. 3Al final cada cual contemplará sus propias creaciones y elegirá conservar sólo lo bueno, tal como Dios Mismo contempló lo que había creado y vio que era bueno. 4A partir de ahí, la mente podrá comenzar a contemplar sus propias creaciones con amor por razón del mérito que tienen. 5Al mismo tiempo, la mente repudiará inevitablemente sus creaciones falsas que, en ausencia de la creencia que las originó, dejarán de existir… El término "Juicio Final" asusta no sólo porque ha sido proyec­tado sobre Dios, sino también por la asociación de la palabra "final" con la muerte. 2Éste es un ejemplo sobresaliente de la per­cepción invertida. 3Si se examina objetivamente el significado del juicio Final, queda muy claro que en realidad es el umbral de la vida. 4Nadie que viva atemorizado puede estar realmente vivo. 5No te puedes someter a ti mismo a tu propio juicio final porque tú no te creaste a ti mismo. 6Puedes, no obstante, aplicarlo signifi­cativamente, y en cualquier momento, a todo lo que has fabri­cado, y retener en la memoria sólo lo creativo y lo bueno. 7Eso es lo que tu mentalidad recta no puede sino dictar. 8El único propó­sito del tiempo es "darte tiempo" para alcanzar ese juicio, 9el cual no es otra cosa que el juicio perfecto con respecto a tus propias creaciones perfectas. 10Cuando todo lo que retengas en la memo­ria sea digno de amor, no habrá ninguna razón para que sigas teniendo miedo. 11Ése es tu papel en la Expiación…”

El Juicio Final, es la ACTIVACIÓN del Cristo –crisol- en el corazón de cada unigénito/a de Dios Padre Madre, regalo que nos permite oír la Voz de Dios Espíritu-Instructor-Maestro Interno transparentador de que lo falso es falso queda al descubierto, y que lo que es verdad jamás ha cambiado, siendo esta verdad la que nos INSPIRA –sin imponer- a sin juzgar ni justificar, COMPRENDER. Conciencia crística porque DEJA DE TENER LA NECESIDAD INTERNA DE EMITIR JUICIO ALGUNO SOBRE ALGO O ALGUIEN, porque desde una mente reUnida con la Mente Divina y su no forma multidimensional de pensar, sentir, accionar SANTAMENTE, como corresponde a lo creado por Dios.

“El juicio Final sobre el mundo no encierra condena alguna. 2Pues ve a éste completamente perdonado, libre de pecado y sin propósito alguno. 3Y al no tener causa ni función ante los ojos de Cristo, simplemente se disuelve en la nada. 4Ahí nació y ahí ha de terminar. 5Y todas las figuras del sueño con el que el mundo comenzó desaparecen con él. 6Los cuerpos no tienen ahora nin­guna utilidad, por lo tanto, desaparecen también, pues el Hijo de Dios es ilimitado. 3. Tú que creías que el juicio Final de Dios condenaría al mundo al infierno junto contigo, acepta esta santa verdad: el juicio de Dios es el regalo de la Corrección que le concedió a todos tus errores. a Dicha Corrección te libera de ellos y de todos los efectos que parecían tener. 2Tener miedo de la gracia redentora de Dios es tener miedo de liberarte totalmente del sufrimiento, del retorno a la paz, de la seguridad y la felicidad, así como de tu unión con tu propia Identidad. 4. El Juicio Final de Dios es tan misericordioso como cada uno de los pasos de Su plan para bendecir a Su Hijo y exhortarlo a regre­sar a la paz eterna que comparte con él. 2No tengas miedo del amor, 3pues sólo él puede sanar todo pesar, enjugar todas las lágri­mas, y despertar tiernamente de su sueño de dolor al Hijo que Dios reconoce como Suyo. 4No tengas miedo de eso. 5La salvación te pide que le des la bienvenida. 6Y el mundo espera tu grata aceptación de ella, gracias a lo cual él se liberará. 5. Este es el juicio Final de Dios: "Tú sigues siendo Mi santo Hijo, por siempre inocente, por siempre amoroso y por siempre amado, tan ilimitado como tu Creador, absolutamente inmutable y por siempre inmaculado. 2Despierta, pues, y regresa a Mí. 3Yo soy tu Padre y tú eres Mi Hijo (…) LECCIÓN 311.-  Juzgo todas las cosas como quiero que sean. 1. Los juicios se inventaron para usarse como un arma contra la verdad. 2Separan aquello contra lo que se utilizan, y hacen que se vea como si fuese algo aparte y separado. 3Luego hacen de ello lo que tú quieres que sea. 4Juzgan lo que no pueden comprender, ya que no pueden ver la totalidad, y, por lo tanto, juzgan falsamente. 5No nos valgamos de ellos hoy, antes bien, ofrezcámoselos de regalo a Aquel que puede utilizarlos de manera diferente. 6Él nos salvará de la agonía de todos los juicios que hemos emitido con­tra nosotros mismos y re-establecerá nuestra paz mental al ofre­cernos el juicio de Dios con respecto a Su Hijo. 2. Padre, estamos esperando hoy con mentes receptivas a oír Tu juicio con respecto al Hijo que Tú amas. 2No lo conocemos, y así, no lo pode­mos juzgar. 3Por lo tanto, dejamos que Tu Amor decida qué es lo que no puede sino ser aquel a quien Tú creaste como Tu Hijo. LECCIÓN 312.- Veo todas las cosas como quiero que sean. 1. La percepción se deriva de los juicios. 2Habiendo juzgado, vemos, por lo tanto, lo que queremos contemplar. 3Pues el único propósito de la vista es ofrecernos lo que queremos ver. 4Es imposible pasar por alto lo que queremos ver o no ver lo que hemos decidido contemplar. 5¡Cuán inevitablemente, pues, se alza el mundo real ante la santa visión de aquel que acepta el propósito del Espíritu Santo como aquello que desea ver! 6No puede dejar de contemplar lo que Cristo quiere que vea, ni de amar con el Amor de Cristo lo que contempla. 2. Mi único propósito hoy es contemplar un mundo liberado, libre de todos los juicios que he emitido. 2Padre, esto es lo que Tu Voluntad dispone para mí hoy, por lo tanto, no puede sino ser mi objetivo también. LECCIÓN 313.- Que venga a mí ahora una nueva percepción. 1. Padre, hay una visión que ve todas las cosas sin mancha alguna de pecado, lo cual indica que el miedo ha desaparecido, y que en su lugar se ha invitado al amor. 2y éste vendrá dondequiera que se le invite. 3Esta visión es Tu regalo. 4Los ojos de Cristo contemplan un mundo perdo­nado. 5Ante Su vista todos los pecados del mundo quedan perdonados, pues Él no ve pecado alguno en nada de lo que contempla. 6Permite que Su verdadera percepción venga a mí ahora, para poder despertarme del sueño de pecado y ver mi impecabilidad en mi interior, la cual Tú has conservado completamente inmaculada en el altar a Tu santo Hijo, el Ser con Quien quiero identificarme. 2. Contemplémonos hoy los unos a los otros con los ojos de Cristo. 2¡Qué bellos somos! 3¡Cuán santos y amorosos! 4Hermano, ven y únete a mí hoy. 5Salvamos al mundo cuando nos unimos. 6Pues en nuestra visión el mundo se vuelve tan santo como la luz que mora en nosotros…"[2]

SER estado interno de no juicio, es abrirnos –sin ceder a una sarta de defensas hirientes y protagónicas, que francamente dan mucha flojera como diría nuestra amiga, la mexicana Naomi Vargas- a la posibilidad de enraizarnos como Dioses y Diosas conviviendo una experiencia humana, para manifestar en ella la conCelebración del reEnfoque, reUbicación, reUnificación, restaUración, recUperación de la to-TALIDAD que nos habita.... Encima perfecta, precisa, preciosísima que amorosamente diluye cualquier sordera selectiva, o mirada del cristal, que se niega a contemplar la conjUnción de la vida  desde el diamante, rubí, o arcoiris de infinito matiz. 

SER estado de no juicio, es reEncontrarnos con el HOLISMO interno que palpita, y reintegra para coCrecer-coCrear porque lo hacemos en unión con la mente de Dios, libre de simulaciones, disimulaciones, o el visto estancaMiento del juicio, pre-juicio (olvido-ignorancia-dormido)...., símiles del  "posicionamiento, o "defensa" de la sola letra sin Espíritu, que vivo-vibrante disuelve la fijeza, postergación, alienación, y/o fragmentación USURPADORA de nuestra Real-Ización del Estandarte del SER...

Los amo en Mi, en Tí, en la to-Talidad de lo Tal Cual, de lo Sin Nombre, del juicio final enraizado en el Sin Juicio ejercido desde cada uno desde sí, para sí, para tod@s...

El que se permita trascender el oír para NACER al escuchar del ALMA… El que se permita contemplar con los ojos del corazón la poderosa presencia del Yo Soy que porta en sí, alquimia que le expande a encontrarlo en su prójimo...

Encontrándonos en la cotidianidad donde la consciencia existe, paisaje en el que la moral de lo bueno y lo malo ha sido superado por la santidad de sabernos perfectos por perfectibles, preciosos por precisos…

Amén, Amén, Amén....

Génesis

victoriassecretas2002@yahoo.com.ar

 http://www.actosdeamor.com/victoriassecretas.htm  


[1] Victoria Sendón León

[2] “Un Curso de Milagros”