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Queridos Amigos les mando estas
líneas y un texto adjunto donde
hay una oración, me
gustaría compartirla con uds. y además q se hagan
participes de esta oración. Espero poder agradecerles a cada uno el tiempo q
dedican para orar por Ezequiel y siento también que algo esta próximo, algo para
nstra. vida para la vida de Ezequiel. Con todo el Amor que un padre puede
sentir por su hijo es que hoy me atrevo a mandarles esto. Tengo que decir
que esta idea me la mando mi madrina (Norma Montenegro de Gonzalez) a quien
estoy muy agradecido y le mando un beso enorme. Espero que otras personas se
sumen esta 'Cruzada por la Vida de Ezequiel a través de la Oración'.
Los Quiero Mucho.
Sebastian
ORACION DE SANACIÓN
POR UN NIÑO ENFERMO (P. José Luis Aguilar)
"Fue, pues, Jesús otra vez a Caná de
Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había en
Cafarnaúm un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. Cuando
oyó aquel que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a
él y le rogó que descendiera y sanara a su hijo, que estaba a
punto de morir.
Entonces Jesús le dijo: Si no veis señales y prodigios, no
creeréis. El oficial del rey le dijo: "Señor, desciende
antes que mi hijo muera". Jesús le dijo: "Vete, tu
hijo vive". El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo,
y se fue.
Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirlo, y le
informaron diciendo: "Tu hijo vive". Entonces él les
preguntó a qué hora había comenzado a mejorar. Le dijeron:
"Ayer, a la hora séptima, se le pasó la fiebre. El padre
entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le
había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su casa. (Jn
4, 46-53)
(Un momento de silencio para
que la Palabra de Dios con su poder penetre en su corazón y se sienta
movido a un acto de fe carismática: Dios Puede hacerlo otra vez)
Amado Señor, tú conoces el corazón de tus hijos, y no te quedas
indiferente ante el pobre que te suplica. Tú sabes lo que nos aflige el
bienestar de nuestros niños, tu comprender la preocupación de los
papás ante la enfermedad de alguno de sus hijos. Vengo hoy, como el
funcionario real del Evangelio, a pedirte que desciendas y sanes a
nuestro niño/a (nombre con fe al niño/a enfermo por quien se
está orando de manera especial y el mal que lo aqueja).
Aún desde la preocupación que nos causa su
enfermedad, desde el dolor y el desconcierto, si esta enfermedad está
dentro de lo que tu permites, aceptamos este momento como ocasión de
purificación, de abandono en tus manos, de ofrecimiento generoso de
nuestras vidas. Aceptamos este momento como una ocasión para unirnos
desde el sufrimiento a los dolores de Cristo por la salvación del mundo
(Colosenses 1, 24) (Tómese unos minutos y, en calma, que su
corazón se una a lo que acaba de decir con sus labios: "con este
sufrimiento, me uno, Señor, a tu pasión...")
Ahora, Señor, a ti que quieres que tengamos vida en abundancia, te pido
que por el poder del misterio de tu infancia y tu vida oculta en el
hogar de Nazaret, sanes al niño/a a quien tú conoces y amas. Cuida de
su cuerpito y de su alma. Pasa tu mano sanadora sobre él para que
sienta tu alivio, tus cuidados y se restablezca prontamente, según tu
voluntad.
Tú, que recibiste los amorosos cuidados de María y José, consuela y
reanima a su papá y a su mamá, no dejes que caigan en la
desesperación, en la duda, en la depresión, sino que desde su dolor y
preocupación recurran a ti como fuente de verdadera, plena, y duradera
sanación del cuerpo y del alma.
Te presentamos el lugar donde se encuentra el niño, reviste ese sitio
con tu fuerza y gracia. Aleja de allí todo lo que, material o
espiritualmente, puedan ser un obstáculo para la pronta recuperación.
Te presentamos los profesionales médicos que atienden al niño,
revístelos con tu sabiduría, ilumínalos para que logren dar con
acierto en el diagnóstico y encuentren la medicación y tratamiento
indicado. Tómalos como instrumentos de tu sanación.
María, madre de Jesús y madre nuestra, que con esmero y constancia,
cuidabas de tu niño, mira el corazón de la madre e infúndele
confianza, para que también ella, como tu, pueda ver crecer a su hijo
en estatura, sabiduría y gracia, delante de Dios y de los hombres.
Querido San José, tú que fuiste el protector de la Sagrada Familia, y
la defendiste de todos los peligros y hasta de la muerte segura en la
persecución de Herodes, te presento al papá de esta criatura,
intercede ante tu amado Hijo Jesús, para que logre mantenerse fuerte
aún en el dolor y la preocupación. Que logre conseguir los medios
necesarios para la buena atención de su hijo/a. ayúdalo a no decaer y
a mantenerse lúcido a la voluntad de Dios.
Señor, tu dijiste que creyéramos que ya hemos obtenido lo que te
pedimos con fe en oración, ahora levanto mi voz y mis brazos para darte
gracias por la salud que recibirá este niño por el poder de tu amor
que escucha esta oración confiada. Reconocemos que ya estás actuando y
sanando. Como el funcionario del Evangelio, nosotros también
reconoceremos que es en este mismo momento que estas restableciendo
salud y bienestar. Te alabo en fe. Te reconozco Señor y Salvador de
nuestras vidas, sin ti estamos perdidos. Te amamos Señor y reconocemos
tu grandeza. A ti la gloria por los siglos sin fin. Amén.
(Padrenuestro, Ave María, Gloria).
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