VidaPlatón nació en
el seno de una familia aristocrática en Atenas. Su padre, Aristón, era
al parecer, descendiente de los primeros reyes de Atenas. Perictione, su
madre, estaba emparentada con el legislador del siglo VI a.C. Solón. Su
padre murió cuando aún era un niño y su madre se volvió a casar con
Pirilampes, colaborador del estadista Pericles. De joven, Platón tuvo
ambiciones políticas pero se desilusionó con los gobernantes de
Atenas. Más tarde se proclamó discípulo de Sócrates, aceptó su
filosofía y su forma dialéctica de debate: la obtención de la verdad
mediante preguntas, respuestas y más preguntas. Aunque se trata de un
episodio muy discutido, que algunos estudiosos consideran un metáfora
literaria sobre el poder, Platón fue testigo de la muerte de Sócrates
durante el régimen democrático ateniense en el año 399 a.C. Temiendo
tal vez por su vida, abandonó Atenas algún tiempo y viajó a Italia,
Sicilia y Egipto. En el
año 387 Platón fundó en Atenas la Academia, institución a menudo
considerada como la primera universidad europea. Ofrecía un amplio plan
de estudios, que incluía materias como astronomía, biología, matemáticas,
teoría política y filosofía. Aristóteles fue su alumno más
destacado.
Ante la
posibilidad de conjugar la filosofía y la práctica política, Platón
viajó a Sicilia en el año 367 a.C. para ser tutor del nuevo gobernante
de Siracusa Dionisio el Joven. El experimento fracasó. Platón regresó
a Siracusa en el año 361 a.C., pero una vez más su participación en
los acontecimientos sicilianos tuvo poco éxito. Pasó los últimos años
de su vida dando conferencias en la Academia y escribiendo. Murió próximo
a los 80 años en Atenas en el año 348 o 347 a.C. Obra
Los
escritos de Platón adoptaban la forma de diálogos, donde se exponían
ideas filosóficas, se discutían y se criticaban en el contexto de una
conversación o un debate en el que participaban dos o más personas. El
primer grupo de escritos de Platón incluye 35 diálogos y 13 cartas. Se
ha cuestionado la autenticidad de algunos diálogos y de la mayoría de
las cartas. Primeros diálogosLos
diálogos se pueden dividir en tres etapas de composición. La primera
representa el intento que hizo Platón de comunicar la filosofía y el
estilo dialéctico de Sócrates. Algunos de esos diálogos tienen el
mismo argumento. Sócrates se encuentra con alguien que dice saber
mucho, manifiesta ser ignorante y pide ayuda al que afirma saber. Sin
embargo, conforme Sócrates empieza a hacer preguntas, se hace patente
que quien se dice sabio realmente no sabe lo que afirma saber y que Sócrates
aparece como el más sabio de los dos personajes porque, por lo menos,
él sabe que no sabe nada. Ese conocimiento, por supuesto, es el
principio de la sabiduría. Dentro de este grupo de diálogos se
encuentran Cármides (un intento por definir la templanza), Lisis
(una discusión sobre la amistad), Laques (una búsqueda del
significado del valor), Protágoras (una defensa de la tesis de
que la virtud es conocimiento y que es posible aprenderla), Eutifrón
(una consideración sobre la naturaleza de la piedad), y el libro I de La
República (una discusión sobre la justicia). Diálogos intermedios y últimosLos
diálogos de los periodos intermedio y último de la vida de Platón
reflejan su propia evolución filosófica. Las ideas de esas obras se
atribuyen al propio Platón, aunque Sócrates sigue siendo el personaje
principal en muchos diálogos. Los escritos del periodo intermedio
abarcan los de Gorgias (una reflexión sobre distintas cuestiones
éticas), Menón (una discusión sobre la naturaleza del
conocimiento), Apología (la defensa que hizo Sócrates de sí
mismo durante el juicio en el que fue acusado de ateísmo y corrupción
de la juventud ateniense), Crátilo (la defensa de Sócrates de
la obediencia a las leyes del Estado), Fedro (escena de la muerte
de Sócrates, en la que discute sobre la teoría de las ideas, la
naturaleza del alma y la cuestión de la inmortalidad), El Banquete
(destacada realización dramática de Platón que contiene varios
discursos sobre la belleza y el amor) y La República (máxima
obra filosófica de Platón, que es una detallada discusión sobre la
naturaleza de la justicia). Entre los trabajos del último periodo se encuentran Teeteto (una
negación de que el conocimiento tiene que ser identificado con el
sentido de percepción), Parménides (una evaluación crítica de
la teoría de las ideas), Sofista (una reflexión posterior sobre
las ideas o las formas), Filebo (discusión sobre la relación
entre el placer y el bien), Timeo (ideas de Platón sobre las
ciencias naturales y la cosmología), y Leyes (un análisis más
práctico de las cuestiones políticas y sociales). Teoría de las ideasEn el
centro de la filosofía de Platón está su teoría de las formas o de
las ideas. En el fondo, su idea del conocimiento, su teoría ética, su
psicología, su concepto del Estado y su perspectiva del arte deben ser
entendidos desde esta perspectiva. Teoría del conocimientoLa
teoría de las ideas de Platón y su teoría del conocimiento están tan
interrelacionadas que deben tratarse juntas. Influido por Sócrates,
Platón estaba persuadido de que el conocimiento se puede alcanzar.
También estaba convencido de dos características esenciales del
conocimiento. Primera, el conocimiento debe ser certero e infalible.
Segunda, el conocimiento debe tener como objeto lo que es en verdad real
en contraste con lo que lo es sólo en apariencia. Ya que para Platón
lo que es real tiene que ser fijo, permanente e inmutable, identificó
lo real con la esfera ideal de la existencia en oposición al mundo físico
del devenir. Una consecuencia de este planteamiento fue el rechazo de
Platón del empirismo, la afirmación de que todo conocimiento se deriva
de la experiencia. Pensaba que las proposiciones derivadas de la
experiencia tienen, a lo sumo, un grado de probabilidad. No son ciertas.
Más aun, los objetos de la experiencia son fenómenos cambiantes del
mundo físico, por lo tanto los objetos de la experiencia no son objetos
propios del conocimiento.
La teoría del
conocimiento de Platón se expone en La República, en concreto
en su discusión sobre la imagen de la línea divisible y el mito de la
caverna. En la primera, Platón distingue entre dos niveles de saber:
opinión y conocimiento. Las declaraciones o afirmaciones sobre el mundo
físico o visible, incluyendo las observaciones y proposiciones de la
ciencia, son sólo opinión. Algunas de estas opiniones están bien
fundamentadas y otras no, pero ninguna de ellas cuenta como conocimiento
verdadero. El punto más alto del saber es el conocimiento, porque
concierne a la razón en vez de a la experiencia. La razón, utilizada
de la forma debida, conduce a ideas que son ciertas y los objetos de
esas ideas racionales son los universales verdaderos, las formas eternas
o sustancias que constituyen el mundo real.
El mito de la
caverna describe a personas encadenadas en la parte más profunda de una
caverna. Atados de cara a la pared, su visión está limitada y por lo
tanto no pueden distinguir a nadie. Lo único que se ve es la pared de
la caverna sobre la que se reflejan modelos o estatuas de animales y
objetos que pasan delante de una gran hoguera resplandeciente. Uno de
los individuos huye y sale a la luz del día. Con la ayuda del sol, esta
persona ve por primera vez el mundo real y regresa a la caverna diciendo
que las únicas cosas que han visto hasta ese momento son sombras y
apariencias y que el mundo real les espera en el exterior si quieren
liberarse de sus ataduras. El mundo de sombras de la caverna simboliza
para Platón el mundo físico de las apariencias. La escapada al mundo
soleado fuera de la caverna simboliza la transición hacia el mundo
real, el universo de la existencia plena y perfecta, que es el objeto
propio del conocimiento. Revista Thelema |