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LA
PUERTA DIMENSIONAL DE ONGAMIRA
Escribe GUSTAVO FERNÁNDEZ
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Cuando
en reiteradas ocasiones, y por motivos de público conocimiento, me vi
obligado a visitar Capilla del Monte (en la provincia de Córdoba,
Argentina) ante la presunción de tratarse de una “base” de
aterrizaje de OVNIs, inquietudes personales donde el afán investigativo
iba de la mano con el vicio de la aventura me llevaron a husmear por
localidades cercanas, hablar con sus pobladores y descubrir, en todos
los casos, un acervo de supuestas manifestaciones insólitas que, a
todas luces, anticipan el nacimiento de un nuevo tipo de folklore, extraño
a las ánimas, luces malas y aparecidos de otras épocas y rico en
extraterrestres, monstruos y toda una mitología muy aggiornada, muy al
siglo XX.
Uno
de esos lugares es Ongamira, a cuarenta kilómetros de la localidad
previamente citada. Turísticamente famosa por sus cuevas, foco de interés
arqueológico por sus deterioradas pictografías, centro comercial
tradicional de los antiguos indios Comechingones, los habitantes de la
zona me habían manifestado haber sido testigos también del sobrevuelo
de presuntas naves extraterrestres por la zona. Y allí comienza esta
particular historia. Porque fue en febrero de 1993, cuando
investigadores de nuestro Centro de Armonización Integral
visitaron esa agreste región que se obtuvo la placa que reproducimos.
En momentos de ascender el grupo la prolongada pendiente que lleva a una
de las oquedades y donde años atrás se levantara una pequeña capilla
con una imagen religiosa, otro de los investigadores, retrasado, decide
tomar una fotografía a los dos primeros componentes del grupo que ya la
alcanzaban, visibles a la izquierda de la toma con sus camperas
originalmente turquesas. Centrando el objetivo en la capilla el fotógrafo,
cuyo nombre por propio pedido mantenemos en reserva, tiró esta única
toma. Nadie más era visible por el ocular de la cámara fotográfica.
De hecho, nadie más aparte de ellos se encontraba en el lugar y
ciertamente nada extraño fue visible a ojo desnudo cuando se gatilló
la máquina como durante sus desplazamientos por el lugar que insumieron
buena parte del día. La sorpresa llegó al revelar el rollo y descubrir
esto que ha resistido todo análisis pertinente: la extraña
manifestación energética, esa “columna de luz” que parece
proyectarse desde la capillita al suelo y, a ambos lados y detrás de
los matorrales esos dos seres vestidos de blanco, aparentemente
mujeres, que por otra parte parecen a su vez estar observando al fotógrafo.
No
es la primera vez, como es sabido en el mundillo ovnilógico, que
objetos no identificados y seres extraños son registrados por cámaras
fotográficas y fílmicas sin ser simultáneamente visibles al ojo
desnudo. Sobre esto, se han esbozado varias hipótesis, entre las que
figuran aquella que dice que la aparición y desaparición del fenómeno
espontáneo es tan veloz que el ojo humano no llegó a captarlo y sí lo
haría la película, supuestamente más sensible. Esto va concatenado
con la creciente suposición, entre los investigadores de este fenómeno,
de que, independientemente de su eventual origen extraterrestre, estas
inteligencias también provendrían –o usarían– “atajos”
interdimensionales, algo así como lo que la astrofísica denomina “agujeros
de gusano” y que, para explicarlo de manera sencilla, comunican
dos puntos distantes del espacio-tiempo sin pasar por los puntos
intermedios, cuanto menos en este espacio. Difícil quizás de
comprender para nuestra lógica, pero no más que otras paradojas de la
física moderna.
Así,
Ongamira sería entonces una de las tantas “puertas dimensionales”
distribuidas sobre la faz del planeta, por donde se produciría el
acceso de estas inteligencias a nuestro plano de existencia.
Estas
son las teorías. Pero aquí mostramos un hecho. Una foto con seres que
no estaban físicamente presentes en el momento de obtenerse. Con una
definición de foco, una perspectiva y un encuadre que no admite
explicaciones convencionales y un entorno psicosocial que invalida el
fraude. Y en Córdoba, definitivamente, inextricable tierra de
misterios.
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