¿Quién es tu mejor amigo?

Por: Rafcel Bermúdez Alfonso

e-mail: akirafcel@yahoo.es

Venimos a este mundo a recibir el "pan" de cada día, el pan en un plano filosófico significa el conocimiento. Dios nos enseñó esto por medio de las palabras de Jesús hace casi dos mil años, cuando en el monte nos ejemplificó una oración en la que nos decía cómo pedir y de qué es lo principal al pedir para con nosotros mismo. Cristo nos dijo:

"Danos, hoy, el pan nuestro de cada día".

En otras lecturas que puedes hacer (o habrás hecho) te habrás encontrado la interpretación metafísica de esta oración, que no fue más que un ejemplo, a mi entender, de lo que el Cristo quería que nosotros pidiéramos. O sea, a lo que debemos darle prioridad en nuestra vida para realizar el plan divino. A Dios debemos pedirle, sin vacilaciones, conocimiento tanto para el alma como para el cuerpo. Que encontremos la conexión, por así llamarle, que existe entre nuestra mente y nuestro corazón.

Dios no da conocimiento diario, aún cuando no aprendimos a pedirle. Dios nos brinda sus enseñazas en el cotidiano acto de vivir.

Por ello no podemos lamentar todo lo que en el día nos ocurre, que a su vez nos brinda una experiencia, o nos reafirma un antiguo aprendizaje que no hemos observado y meditado con claridad. Por eso el refrán aquel que nos dice: "El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra". Y es que el hombre no sólo fue creado para esparcirse por la tierra, sino para aprender y entre otras cosas, para reafirmar la existencia del Ser Divino que es Dios. Somos la manifestación más profunda e importante de la Creación Divina y el Plan Divino.

De seguro te has preguntado ¿qué sería del hombre sin Dios?, pero te cabe esta pregunta en la cabeza ¿Qué sería de Dios sin el hombre? y lo pregunto en un plano sentimental totalmente. Somos lo que hizo que Dios nos creara de último.

Acaso cuando quieres disfrutar algo no lo dejas para el momento de paz. Cuando tú quieres más algo, ¿no lo separas de lo demás? para darte el grato esparcimiento de quererle con más tiempo. Piensa lo siguiente: Cuando llegas a un lugar donde está tu grupo de amigos y entre ellos, ¿a quién saludas primero? y ¿a quién saludas de último? Y es que de seguro a tus amigos los saludas por orden de importancia, y no porque le quieras menos, sino porque no les quieres igual a todos, ya que eso es poco posible, pero a medida que vas avanzando entre ellos tu circulo social te ira dando más amor porque a las personas que saludarás de ultimo, el abrazo, el beso y el apretón de manos será más duradero y más fuerte.

Entonces, Dios nos ama a nosotros por sobre todo y más que a todo. Nos creo el último día y en su descanso nos contempló. Incluso, meditó sobre nosotros.

¿Cómo podemos agradecer a Dios?

Soy de los que piensan que la mejor manera de agradecer es amar. El ser agradecido, ni siquiera da las gracias, porque el amor que desprende es imposible de mencionar y su agradecimiento está implícito en el amor. Amar es la mejor manera de decir gracias. Y Dios es amor. LITERALMENTE.

Saber que Dios da, es agradecer que Dios ama, y es amar a Dios. Y no hace falta dar gracias porque ya le amas y Él siente eso.

 

Entre mis amigos y yo, tenemos una regla, y no tener que pedir, entre nosotros nos conocemos lo suficiente como para saber cuando necesitamos, y qué necesitamos. Pedir no es algo que se acostumbra. Pues nosotros hacemos lo que está a nuestros alcances para dar lo que ni siquiera se nos ha pedido, pues nos llegamos a conocer tanto que acertamos en las ayudas. Por ende, no nos damos las gracias, pues somos lo que somos. AMIGOS, FAMILIA, ARMONÍA. La ARMONÍA es entrar en ese círculo perfecto de sentimientos y pensamientos y todo. La ARMONÍA funciona como un reloj en perfectas condiciones. Dar gracias significa obligar a ser querido, a hacer. Pedir favores es obligar al ser querido a hacer. Amar es saber que el ser querido hace, porque amar es saber lo que el ser querido necesita.

Por eso difiero con muchos en esto de dar gracias antes de pedir. Que es, como hizo Jesús repartiendo panes y peces. Pero es que él encontró una manera simple de que el hombre pidiera, y supiera que iba a ser complacido.

Si nos ponemos a leer en la Biblia, pues nos daremos cuenta que está escrita en un lenguaje tan sencillamente terrenal que es como para que, aún siendo niños la entendamos. Y es que aún somos niños en la comprensión de Dios. Y los grandes sabios notaron esto. Que aún nuestro pensamiento es simplemente inmaduro para entender lo que Dios nos dice. Incluso, la palabra amor es una de las más complejas del universo, o explícatela tú mismo, pruébate… ¿Qué es el amor? Y date una respuesta sencillamente convincente.

Dios es así de complejo, así como lo eres tú como identidad. Tú también estás hecho de amor. Reflexiona en ello.

 

Por ello no sólo demos gracias. Cuando hablas con un amigo, a él sólo le reconforta que tú le hables, que tu presencia es inminentemente necesaria, así como lo es la suya para ti. Un amigo es aquel que te escucha, que te habla y no necesariamente con palabras; es ese ser que sabe lo que piensas y lo que tú eres y necesitas para ser. Un amigo es la persona indicada para ser tu cómplice en todo. Y este amigo solamente se reconforta con tu existencia. No necesita que le digas que lo quieres, él lo sabe, no necesita decírtelo, tú lo sabes, no quiere oír tus gracias, él las siente, tú no necesitas sentirte agradecido, tú lo sientes. Tú amigo está cuando tú le necesitas, SIEMPRE, y tú estarás a su lado SIEMPRE, aún cuando no le ves. Lo importante; lo que más fortalece ese amor y esa amistad es que saben, mutuamente, que pueden contar el uno con el otro.

Dios, aparte de ser tu padre, es tu mejor amigo; tanto, que te conoce y te da lo que tú más necesitas, aún, cuando ni siquiera se lo has pedido. Dios te ama, y de eso estás seguro. Mas, pruébate tú amor a ti mismo. Piensa en algo que tú necesitas, y la Fe, que es tu manera de entrar en el plano universal para con Dios, o sea, algo así como el idioma de Él, es la que verdaderamente hará lo que tú deseas. Porque la Fe es lo que hace que las cosas sucedan. Y si tú tienes Fe en Dios (y lo digo con total claridad y realidad), pues mejor, Dios sabe que es así y podrás escucharle. Dios espera porque tú te comuniques con él. Dios espera por que tú le ames tanto, que se te olvide agradecerle, porque tu amor no te dio espacio para pensar en ello, pero tu amor es conocido por Dios y eso a Él le llena el espíritu. Ten Fe en tus amigos.

¿Quién es tu mejor amigo?