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Ser feliz es el color de la nueva identidad Por: Hortensia Galvis RamírezHasta
ahora has tenido todas tus energías enfocadas en conquistar lo externo
y en esa lucha has podido alcanzar algunas satisfacciones momentáneas.
Pero, tras la celebración del triunfo, la fugaz euforia se transforma
en frustración y hastío. Por tanto tiempo has caído en la trampa de
perseguir una ilusión tras otra, y tu dolor procede de sentirte siempre
defraudado. Niegas tu propia verdad interior, por considerarla
insuficiente, y en cambio te esfuerzas por perseguir luces ajenas que
crees que brillan más intensamente. Y si lo exterior se desmorona... ¿donde
quedarás tú entonces? Amigo,
te enseñaron a buscar la felicidad donde jamás podrás hallarla. Te
incorporaron una brújula con el rumbo equivocado. La
felicidad no depende de lo externo, ni la brinda nada, ni nadie que haga
presencia en tu camino. La felicidad es un sutil perfume que guardas en
tu propio corazón y es allí mismo donde debes activar su esencia, para
que impregne con su fragancia todo lo que tocas. La felicidad es el
estado natural del hombre... Pero a ti solo te han enseñado a sufrir,
porque terminas siempre
quedándote vacío. Como buen contabilista debes equilibrar las entradas
y salidas de energía para poder obtener un saldo favorable. Por eso,
parte de tu tiempo debes dedicarlo a descubrir tu reino interno, y a
dirigir una mirada amorosa hacia ti mismo. De otra manera derrochas tu
poder en perseguir quimeras, que en el instante menos pensado se
evaporan. Después, la vida sigue, pero tu te quedas atrás anonadado. Si
la felicidad es un estado interior del alma, entonces también es
posible ser felices viviendo en este mundo corrupto y violento que hemos
construido. Pero tendrás que aprender a fluir en contra de lo que el
mundo enseña, porque estamos bajo el dominio de seres infelices, que
automáticamente perpetúan es aquello que conocen. No tienes que
enfrentarte a ellos, basta con que diariamente enfoques tu mirada hacia
adentro, en actitud meditativa. Con la energía que acumulas nutrirás
la semilla sembrada en tu corazón, y crecerá aquello que tú realmente
eres. Descubrirás tu verdad y entonces el mundo ya no podrá engañarte.
Verás como, si eres feliz, todos los eventos exteriores los percibirás
a través de un lente coloreado, que solo te permite divisar gozo y
sonrisas. Solo entonces serás valioso para el mundo, porque ayudarás a
construir lo nuevo, en vez de perderte en reforzar las luchas contra lo
que ya es caduco y debe descartarse. Existen
seres como Stephen Hawkin, el físico y matemático más conocido en
nuestro tiempo. La fachada superficial que él ofrece al mundo es la de
un pobre cuadripléjico, a quien tuvieron que adaptar un sistema de alta
voz, para que artificialmente pudiera modular palabras. Considerado
desde este ángulo, su figura mueve a la compasión, porque no
percibimos de él sino sus limitaciones físicas. Lo vemos como un
ejemplo doloroso de lo que la esclerosis degenerativa puede causar a un
ser humano. Sin
embargo, cuando a Stephen Hawkin le hicieron la pregunta: ¿Eres feliz?
Su respuesta fue rotunda e inmediata. ¡Si, yo soy muy feliz!.
Esta respuesta congeló los juicios en todos los idiomas, porque
los ciudadanos de la Tierra quedaron asombrados. “Ese hombre...
feliz...? ¡No puede ser!,
nadie puede vivir contento en esas circunstancias”, opinaron los
televidentes alrededor del mundo. Pero Stephen Hawkin es feliz, y es muy
consciente de que su dicha no depende de nada que pueda ocurrir
externamente.
La
felicidad es un regalo interno que recibe el hombre cuando su cuerpo
está afinado y vibra al unísono con la esencia del espíritu. Si la
vida se sustenta desde ese manantial inextinguible, todos los
conflictos inmediatamente quedan cancelados. Por eso la creatividad de
Stephen Hawkin puede volar emancipada. Va un paso más adelante que la
inercia de las masas, y su labor ha logrado hacer impacto en el futuro
de la humanidad y de la Tierra.
lo envió Balo Angeles Solares CUENTO SOBRE LA FELICIDAD EL QUINTO PASAJERO lo envió Rossy |