|
Debéis sentir perfecta
tolerancia hacia todos y un sincero interés por las creencias de los
que profesan otras religiones tanto como por la que profesáis. Porque los otros es un sendero que conduce a lo
más elevado, lo mismo que la vuestra. Para ayudar a todos; debéis comprenderlos.
Mas, para alcanzar esta perfecta tolerancia,
debéis libraros antes del fanatismo y de la superstición. Debéis saber que no hay ceremonias
necesarias; de otro modo os consideraríais algo
mejores que los que no las practican. Sin embargo, no debéis vituperar a los que aún las
necesitan. Dejadles hacer su voluntad; pero ellos no deben meterse con vosotros, que sabéis la verdad,
ni deben tratar de imponeros aquello que habéis
trascendido. Sed indulgentes y bondadosos en
todo.
Ahora que vuestros ojos están abiertos, quizás
os parezcan absurdas algunas de vuestras antiguas creencias y ceremonias; tal vez lo sean en
realidad. Pero, aunque ya no toméis parte en
ellas, respetadlas por consideración a aquellas
buenas almas para quienes todavía tienen importancia. Ellas tienen su lugar y su utilidad,
como la falsilla le sirve a un niño para escribir derecho, hasta que aprende a escribir mejor y con
mayor igualdad sin ella. Hubo un tiempo en que
las necesitasteis, pero ya pasó aquel tiempo.
Un instructor dijo: "Cuando yo era niño,
hablaba, comprendía y pensaba como niño; pero
ya hombre, di de lado las niñerías."
Quien haya olvidado su infancia y perdido la
simpatía por los niños no puede enseñarles ni
ayudarles. Así, sed bondadosos, amables, tolerantes con todos los hombres sin distinción, sean
budistas o indos, jainas o judíos, cristianos o
musulmanes.
Krisnamurti
|