Esto es posible que te erizará la
piel, te hará llorar o te dejará frío pero te pone la vida en
perspectiva.
En una cena de recaudación de
fondos para una escuela que da servicios a los niños con algún
tipo de impedimento o problema de aprendizaje, el padre de
uno de ellos ofrecería un mensaje que ninguno de los
asistentes olvidaría.
Luego de exaltar a la escuela y a su
dedicado personal, hizo una pregunta: Todo lo que hace Dios, lo
hace a la perfección. Sin embargo, mi hijo Juan no
puede aprender de la misma manera que aprenden otros niños.
No puede entender las cosas como otros
niños.
¿Dónde esta el plan de Dios
reflejado en mi hijo?.
La audiencia se paralizó ante tal
pregunta.
El padre continuó. Creo, contesto el
propio padre, que cuando Dios trae a un hijo como Juan al mundo,
la oportunidad para llevar a cabo el Plan Divino se
presenta por sí sola y viene en la forma en que la
gente trata a ese niño. Entonces, procedió a contar la siguiente historia.
Un día Juan y su padre pasaban por un
parque donde jugaban pelota unos niños que Juan conocía. Éste
le preguntó a su padre, ¿crees que me dejarán
jugar?
El padre sabía que los muchachos no
querrían tenerlo en su equipo. Pero el padre comprendió
que si a su hijo se le permitía jugar le daría un gran sentido
de aceptación. El padre de Juan se acercó a uno de
los muchachos en el campo de juego y le preguntó que si podía permitir que Juan
jugara.
El muchacho miró a su alrededor para
orientarse con sus compañeros de equipo y no obtuvo respuesta.
Entonces tomó el asunto en sus propias
manos y dijo "Estamos perdiendo por seis carreras y el juego está
en la octava entrada. Creo que puede entrar al equipo y trataremos de
ponerlo al bate en la novena.
Al final de la octava entrada, el
equipo anotó varias carreras, pero estaba perdiendo por
tres. En la primera parte de la novena entrada, Juan se puso
el guante y jugó en el "outfield". Aunque ningún "hit"
vino en su camino, obviamente, este se sentía extasiado por tan sólo estar
en el terreno de juego, saludando con una sonrisa de oreja a
oreja a su padre quien le saludaba desde las gradas.
En la última parte de la novena
entrada, el equipo de Juan anotó nuevamente. Ahora con dos
"outs" y las bases llenas, la potencial carrera ganadora
estaba en base. Juan estaba pautado para el próximo turno al
bate.
¿Permitiría verdaderamente el equipo
que Juan bateara en esta coyuntura y permitiría dejar pasar su
oportunidad de ganar el juego?
Sorpresivamente le dieron el bate a
Juan. Todos sabían que un "hit" era
imposible porque Juan ni tan siquiera sabía como agarrar el bate
de forma apropiada, mucho menos conectar con la bola. Sin embargo, según Shay
se paró en el plato, el "pitcher" se movió varios pasos y
le lanzó suavemente la bola a Juan de manera que este, por
lo menos, hiciera contacto con la misma.
Llegó el "pitcheo" y Juan
tontamente lo perdió. Otra vez el "pitcher" caminó
unos pasos para lanzar suavemente la bola hacia Juan. Juan
logró darle suavemente a la bola enviándola al
"pitcher". Fácilmente el pitcher" atrapo la misma y
pudo haberla lanzado al primer hombre en base. Juan quedaría
afuera y eso hubiese
terminado el juego.
Pero, en lugar de eso, el
"pitcher" la lanzó en un alto arco al jardín de
la derecha, mucho más lejos del alcance del hombre en primera.
Todos comenzaron a gritar, "Juan,
corre a primera, corre a primera."
Nunca en su vida Juan podría correr a
primera. El torpemente corrió a lo largo de la línea de la
base con ojos desorbitados y confuso.
Todo el mundo gritó: "Corre
a segunda, corre a segunda." Para el momento en que Juan
estaba rodando la primera base, el jardinero de la derecha tenía la
pelota. La pudo haber lanzado al hombre en segunda, pero el jardinero entendió
las intenciones que había tenido el "pitcher, así que lanzó
la bola alto y por encima de la cabeza del hombre en base.
Juan corrió hacia la segunda base. Cuando Juan logro
llegar a segunda, el "shortstop" del equipo opuesto
corrió hacia él y lo dirigió a tercera y le gritó:
"corre a tercera."
Según corría a tercera los muchachos
de ambos equipos estaban gritando. Juan corre a "home".
Juan corrió al "home", llegó y fue vitoreado como
el héroe.
"Ese día," dijo el padre
suavemente con lágrimas corriendo por sus mejillas, "los
muchachos de ambos equipos ayudaron a colocar un pedazo
del Plan Divino en este mundo." Y Juan, no logró dormir en
toda la noche de la emoción que aún sentía....
Y ahora una nota de alcance en esta
historia. Todos enviamos miles de mensajes, chistes, etc. a través
de nuestros correos electrónicos, pero cuando se trata de este
tipo, de lo que se debe escoger en la vida,
la gente lo piensa dos veces. Lo crudo, lo vulgar y, a veces, lo obsceno
pasa libremente a través del intraespacio, pero la discusión pública
de la decencia es demasiado frecuentemente suprimida en la
escuela y en el lugar de trabajo.
Si estas pensando enviar este mensaje a
otras personas, probablemente estarás pensando sobre personas
de tu lista de envió a quienes no sería
"apropiado" enviar este tipo de mensaje.
La persona que te envió
este mensaje piensa que todos podemos hacer la diferencia.
Nosotros tenemos decenas de
oportunidades al día para ayudar a cumplir el plan de Dios.
Existen muchas interacciones triviales
entre persona que nos presentan una oportunidad de pasar una
chispa del amor divino que Dios nos ofrece cada día. ¿Obviamos
esa oportunidad permitimos que el mundo sea único más
frío en el proceso?
Tienes dos alternativas:
1. Borra este mensaje
2. Envíalo a las personas que te
importan.
Ya sabes cuál fue mi selección Saludos: Nelson. lo envió Pao
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