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El yin y el yang son básicos para explicar
todos los cambios y fenómenos naturales, tanto dentro del cuerpo como
fuera de él, representan la dualidad y relatividad de todo, nada es
absoluto. Sin estas dos fuerzas no sería posible el movimiento y la
vida misma Yang es lo masculino, lo activo, el fuego, lo
luminoso, lo brillante, lo ligero, el sur, lo caliente, el día, tiende
a subir hacia arriba, lo exterior, el polo positivo. Yin es lo frío, el agua, la tierra, lo femenino, lo
oscuro, lo pasivo, lo pesado, el norte, la noche, tiende a bajar hacia
abajo, lo interior, el polo negativo. Sin el yin no puede haber yang, sin el yang no puede
haber yin, para que haya día tiene que haber noche, y al revés. Nunca son absolutos, un exceso de yin se transforma
en yang, por ejemplo la nieve (yin) puede llegar a quemar (yang). Estan sometidos a las leyes del crecimiento y
decrecimiento, cuando llegan a su punto máximo comienzan a decrecer
poco a poco porque nada en la naturaleza da saltos, por ejemplo, cuando
amanece cesa poco a poco el yin y aumenta poco a poco el yang. En un próximo artículo explicaremos la conexión
del yin y el yang con nuestro cuerpo y como sus desarmonías nos
conducen a las enfermedades agudas y a las crónicas (de larga
evolución).
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